Cataluña

Marcela Topor vuela de París a Bruselas para estar con su marido en sus últimos días de libertad

Carles Puigdemont
Carles Puigdemont junto a su esposa, Marcela Topor.
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Nadie sabía dónde estaba. Había quien la situaba en Rumanía, sin embargo, lo cierto es que se encontraba en Francia, concretamente en París. Hablamos de Marcela Topor, esposa del golpista Puigdemont que, ante la euroorden de detención sobre su marido ha cogido un vuelo directo desde ‘la ciudad del amor’ a Bruselas, lugar de exilio del ex presidente de la Generalitat de Cataluña.

Distintas fuentes han confirmado esta información a OKDIARIO, tanto desde París, como fuentes aeroportuarias, como algunos testigos próximos a la pareja. Marcela Topor ha llegado ya a Bruselas para pasar las últimas horas (o días) de libertad de su marido antes de que sea detenido por las Fuerzas de Seguridad belgas para, posteriormente, ser trasladado a España.

¿Cómo es Marcela Topor?

Convirtiéndose en la mujer de un ‘gobierno fantasma’, Marcela “tiene un paso rápido y firme. Cuando va con su marido le deja que vaya delante, pero en ambientes más distendidos, ella toma la iniciativa y coge la primera posición. Es decidida y dominante”, comienza contándole un experto a LOOK.

 

Además, cuando Topor ha acompañado a su marido por la calle en momentos de máxima expectación para el pueblo catalán, “mete las manos en los bolsillos dejando sus pulgares fuera, algo que se asocia a personas dominantes”, según José Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal.

“Sonríe con facilidad y su lenguaje lanza con frecuencia palabras y mensajes positivos”. Además, cuando está segura de lo que dice (en entrevistas como la que le hizo la periodista Pilar Rahola en tv3), “acompaña con gestos de sus manos el contenido del mensaje, lo enfatiza, así como con la inclinación de su cuerpo hacia el otro interlocutor, todo lo cual es muy positivo dado que transmite mayor credibilidad. Su comunicación es convincente“, indica el experto.

Por otro lado, Martín Ovejero subraya que Topor es discreta e introvertida. “No parece una persona a la que le guste ser el centro de atención ni ser el objetivo de las cámaras. Se aprecia por sus miradas descendentes cuando se siente más observada, tratándose de evadir de ellos. Para ella, son momentos incómodos”, analiza.

Por otro lado, “se advierte que tiende a lo introvertido en sus gestos no expansivos, sus posturas más de miembros pegados a su cuerpo, manos cogidas entre sí o cogiéndose las rodillas con sus dos manos. Todo ello refleja se siente más segura y cómoda en las relaciones que ella estima de su confianza”, concluye.

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