Así es Silverio Nieto, el sacerdote y confesor del ‘caso Kitchen’
Previamente fue marino mercante, radiotelegrafista, policía, juez por oposición y magistrado
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Silverio Nieto Núñez, más conocido como don Silverio, ha sido hoy el primer testigo en declarar este martes en la Audiencia Nacional por la operación Kitchen. Asegura conocer a Jorge Fernández Díaz y a Francisco Martínez, ex nº 2 de Interior, aunque afirma no haber intercambiado mensajes con él. ¿Pero quién es don Silverio?
Silverio Nieto nació en Almendralejo en 1947, de donde es hijo predilecto, y se convirtió en sacerdote desde 1999, cuando se ordenó con 51 años. Previamente fue marino mercante, radiotelegrafista, policía, juez por oposición y magistrado, profesor de Derecho Canónico, asesor jurídico y fontanero del espionaje vaticano. Era también el confesor personal de Fernández Díaz y director jurídico de la Conferencia Episcopal.
También fue nombrado miembro de la Comisión de Acercamiento, presidida por monseñor Mario Marchesi, con el objetivo de investigar las denuncias de abusos sexuales contra Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Aparece por primera vez en el caso Kitchen cuando se detiene al comisario Enrique García Castaño.

Vida previa antes del ‘caso Kitchen’
Antes de ser sacerdote, Silverio Nieto estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Pontificia Comillas de Salamanca, donde se doctoró en Derecho Civil y Derecho Canónico en los años 1992 y 1999, respectivamente, mientras era magistrado en el TSJM.
Su vida laboral inició como marino mercante hasta que, en 1968, la tripulación de su barco quedó aislada varios meses en un puerto de Oriente Medio a causa del conflicto bélico árabe-israelí. Decidió alejarse del mar y se presentó a unas oposiciones al Cuerpo General de Policía, que fueron convocadas en noviembre de 1971.
De ahí pasó a subinspector de segunda, con lo que fue destinado a la Comisaría del distrito de Ventas para ser radiotelegrafista de la oficina de Interpol en Madrid. Dejó de ser policía e hizo las oposiciones para ser juez. En 1999, se ordenó sacerdote, colgando así la toga de juez para dedicarse a la enseñanza y a las obras religiosas. En 2006, consiguió ser nombrado director del Servicio Jurídico de la Conferencia Episcopal.