Economía
Mercado laboral

Yolanda Díaz vende que la reforma laboral enviada a la UE «enmienda» la del PP

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha asegurado este lunes que la reforma del mercado laboral remitida a Bruselas en el componente 23 del Plan de Recuperación no sólo supone una «enmienda» a la reforma laboral del PP de 2012, sino que va mucho más allá por su «ambicioso» contenido. El Ejecutivo renuncia, de facto, a la famosa derogación, que es la que exigía Podemos antes del llegar al poder.

Díaz ha afirmado que su reforma hará algo que no se ha hecho nunca en España: «Provocar una auténtica revolución en el mercado de trabajo» a través de una «enmienda colectiva a las prácticas públicas incorrectas y disfuncionales» del pasado.

La realidad es que, desde gobierna el PSOE con Podemos el paro ha pasado de los 3,19 millones de personas (cuarto trimestre de 2019) mientras en la actualidad afecta a 3,65 millones (datos del primer trimestre de 2021 sin contar con los ERTE y las personas en cese de actividad), según datos del Instituto Nacional de Estadística.

Sin embargo, según Yolanda Díaz, más de un año después de su llegada al Consejo de Ministros, a través de diez reformas y siete inversiones el Gobierno pretenderá transformar el mercado laboral y dar un vuelco a lo que hace a España «singularmente diferente» de Europa: su elevado paro estructural y el alto nivel de precariedad.

Lo cierto es que las épocas en las que el paro y el desempleo más crecen, según se puede observar históricamente, es cuando ha estado en el poder la izquierda. Ocurrió con González, con Zapatero y ahora está pasando con Sánchez.

Ahora el objetivo de Yolanda Díaz es hacer las reformas a través del diálogo social, donde ya se están abordando diferentes medidas que conformarán un primer paquete de reformas a realizar antes de que acabe el año. Sin embargo, con Sánchez en el poder no siempre se ha contado con los sindicatos y la patronal a la hora de legislar. Sólo hay que ver la primera subida del salario mínimo o los problemas que hubo para la implantación del registro horario.

La ministra de Trabajo dice que los plazos que han remitido a Bruselas no son discutibles, porque de ello depende la llegada de los fondos europeos y el «futuro» del país: «Los plazos en Derecho no se discuten, nos hemos fijado una fecha y hay que cumplirlos», ha insistido al ser preguntada por si se trata de un plazo realista teniendo en cuenta la cantidad de materias a abordar y las diferencias que separan a los agentes sociales del acuerdo.

Díaz opina que el diálogo social ha avanzado ya mucho en algunas materias -algunas ya se estaban discutiendo antes de la llegada de la pandemia- y que sindicatos y empresarios le han demostrado «siempre» que están a la altura de lo que se les pide.

«El componente 23 es archiconocido por quienes se reúnen en la planta cuarta de este Ministerio (los agentes sociales). Aunque nunca doy plazos por si no se cumplen, en este caso nos jugamos nuestro país. Y creo que las cifras de precariedad no se pueden extender más. También soy consciente de que son reformas que nunca se han abordado en España y eso me entristece. Daba igual el Gobierno que estuviera, siempre eran los mismos números. Pero nosotros vamos a cumplir», ha aseverado, informa Europa Press.

Díaz advierte de que la precariedad «condena y lastra» la vida de las personas y condiciona las decisiones familiares. «La precariedad es sinónimo de tener miedo a que te corten el suministro de la luz o que no puedas pagar la hipoteca a final de mes», ha advertido. Reconoce que sigue siendo un problema que su gobierno no consigue solventar.

El mercado laboral que promete Yolanda Díaz

En su país soñado, la modernización «radical» del mercado laboral provocará el siguiente efecto: «La norma será la estabilidad en el empleo y la excepción, la temporalidad y los despidos», incluido el sector turístico, para que el aboga por fórmulas de estabilidad como los contratos fijos-discontinuos.

«La fórmula será con carácter ordinario la estabilidad y eso también incluye a los fijos-discontinuos, pero no otras fórmulas. La estacionalidad no puede significar nunca precariedad laboral», una afirmación que la ministra también ha hecho extensible al sector agrícola.