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Economía
VIVIENDA

Sánchez no toca la medida que ayudaría a comprar vivienda: el 26% del precio por las casas nuevas son impuestos

Una casa de 300.000 euros podría ser 78.000 euros más barata si los costes fiscales no estuviesen disparados

Pese a haber preparado no uno, sino dos decretos sobre Vivienda, el Gobierno liderado por Pedro Sánchez se ha dejado por el camino opciones para facilitar la compra de inmuebles a sus ciudadanos, especialmente a los más jóvenes. El 26% del precio de las viviendas nuevas son impuestos, tasas y cargas públicas.

El Ejecutivo ha aprobado este martes en Consejo de Ministros blindar los desahucios hasta 2030; subir el IVA a pisos turísticos; prorrogar dos años de los contratos de arrendamiento en vigor que finalicen antes de 2029 y prohibir la compra de vivienda por «fondos buitre» hasta 2028, pese a no saber responder qué es un fondo buitre.

Sin embargo, en la batería de ideas con las que pretenden atajar el problema de acceso a la vivienda, el Gobierno ha decidido no incluir ni una sola acción destinada a la compra. Lejos de priorizar que los españoles puedan adquirir una casa en propiedad, los de Sánchez han vuelto a empapar la norma de ayudas al alquiler y protección frente a los impagos de las rentas.

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha explicado que sus medidas pretenden dar mayor estabilidad a las personas que viven de alquiler y evitar que el alquiler suponga vivir «en vilo». Sin embargo, ¿algo daría más seguridad y estabilidad a sus ciudadanos que tener su propia vivienda?

Un 26% del precio son costes fiscales

Pese a estar en su mano y defender el intervencionismo, el Gobierno sigue sin actuar frente al desorbitado precio de los inmuebles. Sólo los impuestos, las tasas y las cargas públicas ya suponen un 26% del precio final de las nuevas viviendas.

Un estudio elaborado por EY para ASPRIMA hace tan solo unos meses ponía el foco en destacar que una vivienda tipo de 300.000 euros podría ser 78.000 euros más barata si los costes fiscales acumulados desde la adquisición del suelo hasta la firma de la escritura no estuviesen por las nubes.

El informe detallaba que estos más de 78.000 euros provienen de tres fases diferenciadas. En la fase de adquisición del suelo, el promotor asume impuestos como la Transmisión Patrimonial Onerosa (ITP), que pasan al precio final.

Durante la fase de construcción, surgen impuestos y tasas que incluyen el ICIO, la tasa por licencia urbanística, los Actos Jurídicos Documentados (AJD) de operaciones, la Licencia de Primera Ocupación, otras tasas municipales, el IBI durante la promoción y el IAE.

En la fase final de venta, el comprador asume directamente 32.250 euros en impuestos que incluyen el IVA y los AJD de la escritura. El resto de los costes fiscales, que incluyen el Impuesto sobre Sociedades (IS), la plusvalía municipal y los impuestos de fases anteriores, quedan integrados en el precio de venta.

Carolina Roca, presidenta de ASPRIMA, de hecho, destacó tras la publicación de las cifras que «la carga fiscal sobre la vivienda nueva se ha convertido en una barrera insostenible para quien quiere comprar su primera vivienda»:

«El comprador asume una carga fiscal enorme, buena parte de ella incorporada al precio, sin ser consciente de que una porción muy significativa de lo que paga no es el valor de la vivienda, sino la acumulación de tributos a lo largo de todo el proceso», denunciaba.

En este sentido, el informe concluye que esta acumulación de cargas fiscales contribuye de forma significativa al encarecimiento estructural de la vivienda nueva y dificulta el acceso a la compra, especialmente para los jóvenes.

El 20% recaudado es por la Vivienda

En este contexto, cabe destacar que, gracias a la elevada tributación efectiva sobre la vivienda en propiedad de España –una de las mayores de la OCDE–, la Administración Pública también recauda cifras históricas. Como ya publicó este mismo periódico, casi un 20% de todos los impuestos recaudados por Hacienda pertenecen al sector de la vivienda.

Esto significa que en torno a 1 de cada 5 euros generados por la recaudación de todos los impuestos proviene de este sector, convirtiendo a los inmuebles en una fuente clave de recaudación para los gobiernos.

Según un informe elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) en colaboración con el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), la fiscalidad de la vivienda y el alquiler en España es más gravosa que la de la mayoría de los países desarrollados.

Y no, no necesariamente el Estado dejaría de recaudar una cifra millonaria a la altura de la actual si bajase los impuestos. De hecho, numerosos economistas han apuntado en varias ocasiones que los tipos máximos «incentivan la actividad y las transacciones».