Vegara rechazó el Ministerio de Economía que le ofreció Sánchez: ganaría mucho menos que en el Sabadell
El presidente del Gobierno comenzó a preparar la sucesión de Calviño hace semanas
David Vegara es uno de los candidatos que más suena en las quinielas para sustituir a Nadia Calviño al frente del Ministerio de Economía. Fuentes cercanas al exsecretario de Estado confirman que Pedro Sánchez le ofreció el cargo hace varias semanas, pero añaden que éste lo rechazó inicialmente. Y añaden que la explicación es que como ministro ganaría cuatro veces menos que con su actual cargo en el Banco Sabadell.
El presidente del Gobierno comenzó a preparar la sucesión de Calviño hace ya semanas, convencido de que la actual ministra de Economía iba a conseguir los apoyos necesarios para presidir el BEI (Banco Europeo de Inversiones), como se confirmó finalmente este viernes. Y entre los candidatos para ser ministro de Economía, uno de sus favoritos era Vegara. Pero se encontró con su negativa: «No está por la labor», asegura una de las fuentes.
Este economista fue secretario de Estado de Economía con Pedro Solbes como ministro en los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Cuando Solbes dimitió en 2009, Vegara se marchó con él y fue sustituido por José Manuel Campa, actual presidente de la EBA (Autoridad Bancaria Europea) y otro de los nombres que suenan para sustituir a Calviño.
Tras su salida del Ministerio, el barcelonés Vegara pasó un tiempo en el FMI y acabó volviendo a su casa, el Sabadell, en cuyo departamento de análisis económico comenzó su carrera. En la actualidad, es director general de riesgos (chief risk officer) en la entidad y ocupa un asiento en su consejo con categoría de ejecutivo.
Los emolumentos por este cargo prácticamente multiplican por cuatro los de un ministro: algo menos de 80.000 euros anuales, que llegan a 87.000 si se ocupa una vicepresidencia como la actual de Calviño. Esa es la principal razón por la que ha rechazado, al menos inicialmente, el ofrecimiento de Sánchez.
Además, otras fuentes señalan que entrar en el Gobierno supondría meterse en «una ratonera» en la que no podría desarrollar ninguna iniciativa cabal, porque estaría sometido a las presiones de sus socios de extrema izquierda, como se ha puesto de manifiesto en la reforma de las pensiones o, más recientemente, en la del subsidio de desempleo.
En cambio, para el presidente del Gobierno sería un fichaje de campanillas con un perfil parecido al de Calviño en 2018: un economista de reconocido prestigio, con planteamientos ortodoxos (lo que serviría para tranquilizar a los inversores respecto a las propuestas radicales de Sumar), con experiencia en gestión pública y en negociaciones con Bruselas, y con un alto nivel de inglés (estudió en la London School of Economics).
El rechazo de Vegara, el candidato preferido de Sánchez, crea un verdadero problema para el presidente. De hecho, esto explica que dijera en una entrevista esta semana que disponía de «meses» para su sustitución, aunque Calviño tiene que incorporarse a su nuevo cargo en enero.
El citado Campa sería otra opción, pero también está mucho mejor pagado en Europa de lo que estaría en España (la EBA es un organismo comunitario mucho más relevante que el BEI). Aunque su mandato finaliza en abril de 2024, todo apunta a que será reelegido por cinco años más, hasta 2029.
Otras opciones encima de la mesa son Luis Planas, actual ministro de Agricultura; Teresa Ribera, de Transición Ecológica y ya vicepresidenta del Gobierno; unir Economía y Hacienda bajo el mando de María Jesús Montero (opción casi descartada por su inexperiencia en la UE y su desconocimiento del inglés); o ascender a Manuel de la Rocha (jefe de la oficina económica de Moncloa), pero Sánchez tampoco considera que tenga suficiente nivel para ministro.
Escrivá, el último recurso
Siempre queda José Luis Escrivá, cuya salida de Seguridad Social y nombramiento como ministro de Transición Digital (hasta ahora una secretaría de Estado dentro de Economía) fue interpretada mayoritariamente como una situación interina a la espera de sustituir a Calviño si lograba ser nombrada para el BEI.
Sin embargo, ha perdido opciones en las últimas semanas, hasta el punto de que Yolanda Díaz está presionando a Sánchez para que retome esta opción, como adelantó OKDIARIO, ante el temor de que nombre otro economista ortodoxo del perfil de Calviño que frene sus iniciativas populistas. Las fuentes consultadas explican que Escrivá es la última opción de Sánchez si no encuentra a nadie mejor.
En el caso de que no sea nombrado ministro, Escrivá también se ha postulado para ser nombrado gobernador del Banco de España el próximo año, cuando expire el mandato de Pablo Hernández de Cos, como también adelantó este medio. Ahora bien, para optar a ese puesto tendrá que batirse con la subgobernadora Margarita Delgado, que tiene la ventaja de ser mujer y quien considera que el Gobierno se lo debe después de no apoyar su candidatura a presidir el Mecanismo Único de Supervisión bancaria europeo, precisamente para reforzar la candidatura de Calviño al BEI.
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