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La última bala de Gimeno en El Corte Inglés: convencer a los consejeros y ganarse al catarí como aliado

Dimas Gimeno tiene planes futuros para El Corte Inglés, a pesar de que en el mes de junio habrá un consejo extraordinario en el que -previsiblemente- se tomará la decisión de deponerlo como presidente. Gimeno trabaja a contrarreloj para aglutinar los apoyos necesarios de aquellos consejeros aún con voto neutral, así como conquistar una alianza con el inversor catarí, Hamad bin Jassim bin Jaber Al Thani.

El tiempo se agota para Dimas Gimeno y solo tiene una oportunidad para lanzar el órdago que podría darle la victoria en el fuego cruzado con sus primas Marta y Cristina Álvarez. Este miércoles se reúne el Consejo de Administración de El Corte Inglés para aprobar las cuentas de 2017, una tensa reunión en la que Gimeno apostará por su mejor carta: la profesionalización total y absoluta de una compañía inmersa en un momento de plena transformación.

El directivo de los grandes almacenes españoles propone una estrategia futura que saque a El Corte Inglés de la etiqueta de empresa familiar con una gestión familiar. Gimeno propone la modernización y profesionalización de los órganos de gobierno con la incorporación de consejeros independientes que pongan la gestión a la altura de las compañías cotizadas presentes en el mercado español.

Y es precisamente aquí donde, a tenor de los últimos golpes estratégicos, quiere llegar Gimeno. Éste va a proponer a los directivos una salida a Bolsa para seguir creciendo manteniendo el liderazgo y desarrollando una empresa que ya no sólo compite en el mercado nacional, sino en un mundo globalizado donde la innovación ‘retail’ es cada día más veloz.

En el sector de la distribución, con competidores como Amazon, los consumidores son infieles y no perdonan la inmovilidad de las empresas a las que compran. El movimiento debe ser continuo para que El Corte Inglés siga estando en la lista corta de los clientes, es decir, que piensen en verde y blanco, antes que en negro y amarillo para hacer sus pedidos. En una palabra, las reglas del juego han cambiado y El Corte Inglés debe estar a la vanguardia para alcanzar la rentabilidad necesaria y seguir ostentando su lugar en el pódium de la distribución.

Por ello, para llevar a cabo un plan estratégico que garantice la fortaleza de la compañía, su debut en Bolsa no es un movimiento baladí de Gimeno. Con la propuesta de una salida a los mercados, además, el presidente podría matar ‘dos pájaros de un tiro’. Por un lado, convencer a los consejeros dudosos para que apoyen su permanencia al frente de El Corte Inglés y, por el otro, cumplir el acuerdo firmado en 2015 con el inversor de Qatar, que tiene en su haber el 10% del capital.

Y no sólo eso, salir a Bolsa le pondría mucho más fácil un acceso a la financiación para desarrollar los planes estratégicos futuros. El pasado mes de febrero El Corte Inglés consiguió dar carpetazo, al menos de momento, a uno de sus quebraderos de cabeza: la deuda. La compañía dio un nuevo impulso a su financiación con el apoyo de diez entidades bancarias -entre las que figuran BBVA, Bankia, Sabadell y Caixabank- para refinanciar la deuda de 3.650 millones de euros. Una operación que brinda estabilidad financiera a la empresa para los próximos cinco años.

Además, El Corte Inglés firmó en enero un contrato de financiación con cuatro bancos -Santander, Merrill Lynch, Goldman Sachs y Bank of America- por 3.650 millones de euros. Un préstamo puente de 1.200 millones de euros a doce meses, un préstamo de 1.450 millones de euros a cinco años y una línea de crédito de hasta 1.000 millones en el mismo plazo.

De momento, la firma española va camino de incumplir uno de los puntos del acuerdo que tenían rubricado. La empresa fundada a mediados del S.XX por Ramón Areces e Isidoro Álvarez deberá cerrar 2017 con un Ebitda del 12%, si no es así, el inversor deberá ser compensado. El catarí podrá optar por irse sin más o convertir su préstamo en acciones que le darían hasta el 12,5% de las acciones.

Aún no se conocen las cifras de 2017, serán refrendadas y revisadas este miércoles, pero según adelantó Gimeno el pasado mes de abril el beneficio creció a “doble dígito” y las ventas se incrementaron “a un ritmo superior a la media del conjunto del consumo”. Y añadía: “El Corte Inglés está recogiendo los frutos del trabajo que se hizo durante la crisis para competir contra Inditex, Media Markt y Decathlon, ahora toca competir con los operadores online desarrollando una buena estrategia digital y omnicanal”.

Unos números que también valdrían al presidente para dar la batalla hasta el último momento y ganarse la confianza final del jeque, así como dar la puntilla final a la ofensiva de las hermanas Álvarez de sacarle de la gestión.

El Corte Inglés cerró 2016 con una cifra de negocio de 15.505 millones de euros y con un beneficio de 162 millones de euros. El Ebitda, por su parte, creció hasta los 981 millones de euros, un 7,5% más que un año antes. Cuenta con una plantilla de 91.690 empleados y 11 millones de usuarios confían en las tarjetas cliente de la compañía.