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Economía
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Las redes sociales pasan factura a Meta, Google y Anthropic: la violación de los datos cuesta millones

Google, Anthropic, TikTok, YouTube o Snapchat también afrontan sus propios riesgos legales y regulatorio

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

Meta ha puesto precio a uno de los grandes riesgos que amenazan a las grandes tecnológicas: hasta 16.680 millones de dólares por las demandas relacionadas con la protección de los menores en Facebook e Instagram. El acuerdo permite cerrar el litigio, pero vuelve a poner el foco sobre la responsabilidad de las redes sociales por los daños que puedan provocar entre niños y adolescentes.

Las acusaciones contra Meta apuntaban a que Facebook e Instagram contribuían a la adicción de los menores y ocultaban riesgos asociados al uso de sus plataformas. La compañía se ha comprometido además a reforzar las medidas de protección.

Para los inversores, sin embargo, la cuestión va más allá del importe concreto. Los 16.680 millones de dólares son una factura elevada, pero quedan muy lejos de los escenarios más extremos que llegaron a plantearse, superiores a los 100.000 millones, según el análisis de XTB. De hecho, el acuerdo llega en un momento en el que Meta acaba de comunicar un beneficio neto trimestral de 15.848 millones de dólares, por lo que el importe máximo del acuerdo supera incluso esa cifra.

El mercado reaccionó con alivio precisamente porque el desenlace fue mucho menos severo de lo que algunos escenarios habían llegado a descontar. Para XTB, no obstante, el acuerdo marca un precedente y no elimina el riesgo: nuevas demandas podrían aparecer en el futuro y convertirse en un elemento que los inversores tengan que incorporar a la tesis de inversión de Meta.

El problema no es sólo Meta

La preocupación tampoco termina en Facebook e Instagram. El propio acuerdo abre la puerta a preguntarse qué puede ocurrir con otras plataformas que ofrecen productos similares.

Alphabet, por ejemplo, puede enfrentarse a un riesgo comparable a través de YouTube, especialmente por el formato de vídeos cortos de Shorts, que guarda similitudes con los Reels de Instagram. XTB también apunta a X como otra plataforma que podría quedar expuesta a este tipo de reclamaciones.

TikTok, YouTube y Snapchat también afrontan demandas relacionadas con los efectos de las redes sociales sobre los menores, lo que convierte el problema en una cuestión de industria y no únicamente de una compañía.

Además del riesgo asociado a los menores, las grandes tecnológicas están afrontando litigios por otros motivos.

Google ha sido condenado a pagar 425 millones de dólares en un caso relacionado con la privacidad y el tratamiento de datos de los usuarios. En este caso, el problema no es la seguridad infantil, sino otro de los grandes frentes regulatorios del sector: qué pueden hacer las compañías con la enorme cantidad de información que recopilan de sus usuarios.

El salto hacia la inteligencia artificial abre además una nueva categoría de riesgo. Anthropic ha aprobado un acuerdo de 1.500 millones de dólares con autores y editoriales por el uso de libros protegidos por copyright para entrenar sus modelos de IA. Aquí tampoco estamos ante un problema de redes sociales, pero sí ante una cuestión que puede resultar cada vez más relevante para las compañías de IA: quién tiene derecho a utilizar los contenidos que alimentan estos modelos y cuánto cuesta hacerlo.

Son problemas diferentes, pero tienen un elemento común: las grandes tecnológicas están empezando a enfrentarse a una factura económica por los riesgos asociados a sus modelos de negocio.

Riesgos para el accionista

Para los inversores, la ecuación empieza a incorporar una variable adicional: no solo cuánto dinero pueden ganar estas compañías, sino cuánto puede acabar costándoles el riesgo de hacer negocio.

En el caso de Meta, la compañía tiene capacidad para asumir los 16.680 millones de dólares, pero una sucesión de acuerdos y condenas de esta magnitud tendría una lectura diferente. No solo afectaría al beneficio o a la caja de un ejercicio concreto: también podría obligar al mercado a revisar cuánto está dispuesto a pagar por una compañía expuesta permanentemente a este tipo de riesgos.

Por eso, para XTB, el acuerdo no cambia la existencia del riesgo regulatorio para Meta. La cuestión es que la compañía debe ser capaz de controlarlo para evitar que multas y acuerdos de esta naturaleza se produzcan con frecuencia.

Y ahí está el verdadero precedente de los 16.680 millones: no tanto cuánto dinero paga Meta esta vez, sino si las grandes tecnológicas tendrán que empezar a reservar una parte cada vez mayor de sus beneficios para pagar por los riesgos legales, regulatorios y sociales de sus productos.