¿Qué son los microcréditos y cómo se conceden?
No todas las personas disponen de una gran cantidad de recursos ni capacidad de endeudamiento para emprender grandes proyectos empresariales. Ello no significa (al contrario) que no puedan emprender o que no tengan la motivación para hacerlo.
No necesariamente un proyecto de dimensiones más grandes es más rentable o competitivo que otro más pequeño. Por lo tanto, puede valer la pena iniciar una aventura empresarial con una capacidad de abastecimiento menor. Para estos perfiles, que muchas veces se encuentran con dificultades para acceder a las vías de financiación tradicionales, existen los llamados microcréditos.
Se trata de pequeños préstamos que se conceden a aquellas personas que, consecuencia de un nivel de recursos insuficiente no consiguen financiación. Normalmente, se prestan para invertir en pequeños negocios con una finalidad de autoempleo.
Este tipo de créditos tienen su origen en Bangladesh. El Banco Grameen, en 1976, abrió esta vía para que las personas con más dificultades del país pudieran financiar sus proyectos. Dado que tuvo una buena acogida, a medida que han pasado los años, cada vez más agentes se han animado a ofrecer este tipo de préstamos. Hasta encontramos al llamado Microbank, una rama de La Caixa especializada en la concesión de estos microcréditos.
¿Cuáles son las características de un microcrédito?
· Se conceden por importes que rondan los 10.000 y 25.000 euros: se trata, por lo tanto, de cantidades que no son excesivas y que sirven para financiar proyectos pequeños pero, a la vez, de los que se espera una rentabilidad para devolver el dinero prestado.
· Se ofrecen a personas con niveles de ingresos bajos que no tienen la oportunidad de acceder a la financiación tradicional: aquellas personas que se considera que tienen cierta capacidad financiera no pueden ser beneficiarios de un microcrédito.
· Se basa en la confianza mutua: hay la total seguridad que la persona, en tanto que de aquel préstamo depende una acción que le servirá como vía para vivir, actuará de forma responsable y se esforzará al máximo para tirar adelante su idea y, a la vez, devolver en los plazos establecidos en dinero prestado.
· No hay exigencia de un aval: en algunos casos, la banca pide que alguien avale un préstamo por si el deudor, en algún momento, no se encuentra en situación de poder satisfacer los pagos acordados. En el caso de los microcréditos, esta exigencia no se da.
· No solamente se dan para emprender nuevos proyectos: también se puede pedir un microcrédito en caso que se haya iniciado la actividad y se quiere consolidar o emprender en alguna inversión para crecer.
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