pequeñas y medianas empresas

La presión fiscal y la inseguridad jurídica empujan a los empresarios a buscar un ‘plan B’ fuera de España

El empresario español ya no sólo busca ganar dinero, sino protegerse frente a un entorno que percibe como cada vez más hostil

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  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

Las pequeñas y medianas empresas continúan siendo el motor de la economía española, pero afrontan un contexto marcado por la transformación digital, el cambio en los hábitos de consumo y una creciente competencia que les empuja a mirar fuera de España. Hace años, los empresarios se planteaban la pregunta de cuánto iban a ganar con la operación que tenían entre manos, pero ahora esa tendencia ha cambiado.

Cada vez son más los inversores que miran por la estabilidad de un país, la seguridad jurídica, la protección de su patrimonio o el futuro que pueden ofrecer a sus hijos. La rentabilidad sigue siendo importante, pero ha dejado de ser el único factor que condiciona una decisión de inversión.

Hoy cada vez pesa más la necesidad de preservar el patrimonio, reducir riesgos y diversificar las inversiones. Al mismo tiempo, las pequeñas y medianas empresas se enfrentan a la obligación de reinventarse para seguir siendo competitivas. La digitalización, la automatización de procesos y la construcción de modelos de negocio más escalables han dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad en un mercado cada vez más exigente.

En este sentido, Alejandro Novás, portavoz de Vivir de Tu Pasión, señala que el verdadero reto ya no consiste únicamente en vender más, sino en construir negocios capaces de crecer de forma sostenible.

El trabajo no lo es todo

«Muchas pymes siguen dependiendo por completo del trabajo diario de sus propietarios. El gran salto se produce cuando la empresa deja de funcionar únicamente gracias al esfuerzo de una persona y comienza a apoyarse en procesos, estrategia y sistemas que permitan escalar», afirma Alejandro Novás, CEO de Vivir de tu pasión.

Desde su experiencia acompañando a emprendedores y profesionales que transforman sus conocimientos en negocios rentables, Novás considera que la digitalización debe entenderse como una oportunidad para mejorar la eficiencia y fortalecer la relación con los clientes. «La tecnología por sí sola no transforma un negocio. Lo importante es utilizarla para automatizar procesos, conocer mejor al cliente y ofrecer una experiencia de mayor valor», explica.

Lejos de tratarse de un escenario favorable, muchas empresas reconocen las dificultades para adaptarse a este nuevo contexto. De hecho, CEPYME ha advertido recientemente de que los elevados costes siguen siendo el principal problema para la viabilidad y el crecimiento de las pymes españolas, lo que limita su capacidad de inversión, innovación y competitividad.

Necesidad de encontrar alternativas

En este contexto, comienza a consolidarse lo que algunas firmas especializadas denominan un Plan B patrimonial. No se trata de abandonar España, sino de diversificar parte del patrimonio en otros mercados que ofrecen estabilidad institucional, seguridad jurídica y perspectivas de crecimiento; una estrategia que está ganando peso entre empresarios, autónomos y profesionales españoles.

Esta es una de las principales conclusiones que extrae Expande Fronteras tras analizar las consultas, conversaciones y decisiones de inversión de cientos de empresarios y familias que, en los últimos meses, han mostrado interés por diversificar parte de su patrimonio fuera de Europa.

Los datos recopilados por Expande Fronteras durante el desarrollo de Bahía City, su proyecto inmobiliario en El Salvador, muestran un patrón común entre quienes han decidido invertir. El 85% de los compradores proceden de España y el resto corresponde principalmente a salvadoreños residentes en el extranjero que desean mantener patrimonio en su país de origen o regresar en el futuro. Entre los inversores del proyecto destacan autónomos, empresarios y profesionales de entre 30 y 60 años. 

Dentro de ese nuevo mapa internacional, El Salvador comienza a ocupar un lugar que hace apenas unos años resultaba impensable. A la mejora de la seguridad ciudadana, se suma que El Salvador es el tercer país del mundo en crecimiento de llegadas de turistas internacionales; se están desarrollando rápidamente las infraestructuras y la llegada de inversión extranjera ha situado al país en el foco de empresarios que buscan mercados emergentes con potencial de desarrollo.

A ello se suma un entorno fiscal que despierta interés entre quienes estudian estrategias de diversificación patrimonial. Entre otros aspectos, El Salvador no aplica un impuesto específico sobre sucesiones y donaciones, una circunstancia que lleva a muchas familias a solicitar información dentro de sus procesos de planificación patrimonial internacional.

Pero esto no sólo ocupa a El Salvador; el verdadero riesgo es que esta oleada de desinversión vaya a más y termine erosionando uno de los pilares de la economía española.

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