rumores de fusión

AstraZeneca y Bristol: por qué una fusión de 400.000 millones beneficiaba mucho más a una de las dos

La operación habría creado uno de los mayores grupos farmacéuticos del mundo

AstraZeneca y Bristol: por qué una fusión de 400.000 millones beneficiaba mucho más a una de las dos
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

El rumor de una posible fusión entre AstraZeneca y Bristol Myers Squibb fue suficiente para sacudir al sector farmacéutico. Durante unos días, el mercado llegó a descontar una operación que habría figurado entre las mayores de la historia de la industria. 

Sin embargo, las últimas informaciones apuntan a que ambas compañías no mantienen conversaciones activas y que, por el momento, la operación no está sobre la mesa. Pese a ello, la reacción bursátil que provocó el rumor dejó una lectura muy interesante. 

Para Manuel Pinto, analista de mercados de XTB, una combinación entre AstraZeneca y Bristol Myers Squibb tendría una lógica industrial evidente, pero los beneficios estarían repartidos de forma muy desigual. Para BMS sería una operación claramente positiva, mientras que para AstraZeneca el valor dependería del precio, de las sinergias y de su capacidad para integrar una compañía con un perfil de crecimiento más débil.

La operación crearía uno de los mayores grupos farmacéuticos del mundo, con cerca de 107.000 millones de dólares de ingresos anuales y una valoración conjunta próxima a los 400.000 millones. AstraZeneca reforzaría significativamente su presencia en Estados Unidos y ampliaría su cartera en oncología, hematología, cardiología, inmunología y neurociencia.

Las fusiones no siempre benefician

Sin embargo, ambas compañías presentan importantes solapamientos en tratamientos contra el cáncer, lo que podría provocar un examen regulatorio especialmente exigente e incluso obligarlas a vender determinados activos.

Para Bristol Myers Squibb, la fusión sería mucho más fácil de justificar. La compañía acaba de presentar unos resultados sólidos, con unos ingresos trimestrales cercanos a 13.000 millones de dólares, pero continúa enfrentándose a un importante vencimiento de patentes.

Eliquis y Opdivo representan aproximadamente la mitad de sus ventas y perderán progresivamente su protección, mientras varios medicamentos más antiguos ya están sufriendo fuertes descensos. Su cartera de crecimiento avanza, pero todavía existen dudas sobre si será capaz de sustituir por completo esos ingresos.

La incorporación a AstraZeneca reduciría ese riesgo, aportaría una mayor capacidad comercial y permitiría acelerar el desarrollo de algunos medicamentos. Además, BMS cotiza con una valoración bastante inferior a la de otras grandes farmacéuticas, por lo que sus accionistas podrían beneficiarse de una prima y de la incorporación a un grupo con mejores perspectivas de crecimiento.

Para AstraZeneca, en cambio, la operación resulta más difícil de defender. La compañía mantiene un buen perfil de innovación, aspira a alcanzar 80.000 millones de dólares de ingresos en 2030 y su propia dirección ha afirmado recientemente que no necesita grandes adquisiciones para cumplir ese objetivo.

AstraZeneca podría perder valor

Aunque también afronta riesgos por la pérdida de exclusividad de Farxiga y por la debilidad de China, sus beneficios siguen creciendo a doble dígito y su cartera ofrece oportunidades en oncología y obesidad.

Por tanto, AstraZeneca estaría utilizando una valoración superior para adquirir una empresa más barata, pero también de menor crecimiento, con 43.100 millones de dólares de deuda y un importante desafío de patentes. La operación probablemente exigiría una combinación de efectivo y acciones, aumentando el endeudamiento o diluyendo a los accionistas de AstraZeneca.

Además, las grandes fusiones farmacéuticas no siempre generan el valor esperado: pueden ralentizar la investigación, complicar la integración de equipos y distraer a la dirección durante varios años.

La reacción inicial del mercado resume bien esta asimetría: las acciones de BMS subieron con fuerza ante la posibilidad de recibir una prima, mientras AstraZeneca cayó porque sus accionistas temen que termine pagando demasiado y sacrificando parte de su crecimiento.

En conclusión, los expertos de XTB piensan que la operación sería beneficiosa para Bristol Myers Squibb, pero solo resultaría atractiva para AstraZeneca si consigue comprar con una prima contenida y demuestra sinergias muy elevadas. Estratégicamente tiene sentido, pero financieramente todavía no está claro que sea la mejor utilización del capital de AstraZeneca.

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