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A partir de esta cantidad, se considera que una persona tiene ingresos altos

Hablar de sueldos siempre genera la misma sensación y es que cada uno cree más o menos dónde está, pero cuando aparecen los números reales, la cosa cambia bastante, ya que no es lo mismo pensar que se gana bien que estar, de verdad, en el grupo de personas que puede presumir de tener unos ingresos altos.

Pero para saber a qué se corresponde realmente el poder decir que tienes ingresos altos, un análisis reciente basado en datos fiscales recopilados en Austria ha dado cifras bastante concretas. Y lo curioso es que rompe algunas creencias bastante extendidas ya que no hace falta cobrar una barbaridad para entrar en los tramos altos, ni todo el mundo que piensa que gana bien está realmente ahí, sino que al final, todo depende de en qué punto se corte la escala.

A partir de esta cantidad, se considera que una persona tiene ingresos altos

Si se va directo al dato, hay una cifra que marca un antes y un después. A partir de unos 5.051 euros brutos al mes, una persona ya se sitúa dentro del 20 % que más gana. Y aunque para muchos será mucho lo cierto es que no es una cantidad desorbitada si se compara con grandes sueldos, pero en la práctica significa estar por encima de la mayoría. Es ese punto en el que se deja de estar en la media sin necesidad de formar parte todavía de la élite.

Ahí suelen moverse perfiles con cierta responsabilidad, gente que ya tiene experiencia o que ocupa puestos técnicos cualificados. No es un nivel inalcanzable, pero tampoco es lo habitual.

Un poco más arriba, sobre los 5.800 euros, ya se entra en otro terreno. Ese en el que están los que realmente destacan en la escala salarial. Aquí aparecen perfiles más especializados, mandos intermedios o profesionales que han consolidado su carrera.

La distancia hasta la élite es mucho mayor de lo que parece

Donde sí hay un salto importante es al llegar al nivel más alto. Para formar parte del 1 % con mayores ingresos, la cifra sube hasta los 12.551 euros brutos mensuales, pero este es todavía un grupo reducido, con perfiles muy concretos que suelen ser directivos de grandes empresas, profesionales de altísimo nivel o cargos con gran responsabilidad.

Lo interesante es que ese pequeño grupo, junto con el resto de grandes ingresos, concentra buena parte del peso fiscal. De hecho, el 10 % que más gana aporta cerca del 60 % de los impuestos sobre la renta. Es decir, no sólo  ganan más, también sostienen gran parte del sistema.

La mayoría está bastante más abajo de lo que cree

Si se baja a la parte central de la tabla, la realidad es otra. El salario medio (y recordemos que son cifras recogidas en Austria) se mueve en torno a los 2.900 euros brutos mensuales. Ese es el punto donde se concentra la mayor parte de trabajadores. Ahí entran perfiles bastante comunes como administrativos, técnicos, empleados de producción… trabajos que sostienen el día a día, pero que no están en la parte alta de la escala.

Por debajo, la cifra baja con rapidez. Entre los 2.100 y los 2.400 euros se sitúan muchos empleos del sector servicios, comercio o atención al cliente. Y a partir de ahí, aparecen los salarios más bajos, muchas veces ligados a jornadas parciales o a primeras experiencias laborales. Por eso, cuando alguien dice que gana normal, muchas veces está más cerca de la media de lo que piensa o incluso por debajo.

El factor que distorsiona todos los datos

Hay un detalle que cambia bastante la lectura de estas cifras y que no siempre se tiene en cuenta y es el trabajo a tiempo parcial. En países como Austria, una parte importante de la población no trabaja a jornada completa. Esto hace que las medias bajen y que la diferencia entre unos tramos y otros sea más visible. Además, estas estadísticas no incluyen a todo el mundo. Quedan fuera autónomos, pensionistas o personas que viven de inversiones, lo que también altera la foto general. Por eso, más que cifras absolutas, hay que entenderlas como una referencia.

Cómo saber realmente en qué punto estás

La forma más sencilla de ubicarse es mirar el salario bruto mensual antes de impuestos. Esa es la base que se utiliza para hacer estas comparaciones. A partir de ahí, cada uno puede ver en qué tramo encaja. Y en muchos casos, la sorpresa llega ahí, porque no siempre coincide la percepción con la realidad. Hay quien piensa que está en la parte alta y en realidad está en la zona media, y también ocurre lo contrario.

Por otro lado, pasar de un tramo a otro no suele ocurrir de un día para otro. Pero sí hay patrones que se repiten. A corto plazo, lo más directo suele ser negociar el sueldo o cambiar de trabajo. A medio plazo, la formación y la especialización pesan mucho más de lo que parece. Y a largo plazo, los grandes saltos suelen venir con puestos de responsabilidad o decisiones más arriesgadas. Eso sí, llegar al 10 % de mayores ingresos no es lo habitual. Requiere experiencia, cualificación y, en muchos casos, asumir más presión o más riesgo.