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Iberdrola, una pinta estupenda pero mejor esperar una corrección

Pocas alegrías le ha dado a los inversores la acción de Iberdrola desde que comenzase este año. Comenzaba el año en los 6,36 euros y tras un prometedor mes de enero en el que llegó a colocarse en los 6,79 y por lo tanto acumular una revalorización del 6,76 por ciento, el valor se giraba a la baja quitándole el caramelo de la boca a todos aquellos que pensaban que tenían una joya en su cartera. Realmente, y si mira el gráfico adjunto se dará cuenta de ello, no había ninguna razón por la que pensar que el valor lo estaba haciendo estupendamente sino más bien podríamos decir entonces, finales de enero, que el valor había subido hasta donde tenía que subir. Y es que la clara pauta que presentaba la evolución de su precio desde el verano de 2017 era muy evidente. Bajista, bajista con una clara pauta de máximos decrecientes y que podíamos unir mediante una línea continua con pendiente negativa. Y de hecho, a finales de enero del presente año, el valor llegó hasta dicha línea tendencial y volvió a darse la vuelta a la baja como lo venía haciendo hasta en seis ocasiones anteriores.

¿Y qué es lo que pasa cuando un valor es bajista? Pues que no solo tendremos una pauta en los precios de máximos decrecientes sino que además los mínimos también lo serán. Así, el precio de la acción bajó hasta los mínimos anteriores de octubre de 2017 y los rompió a la baja dejando los mínimos anuales en 5,71 euros.

Sin embargo, lo bueno comienza a finales de marzo. Ahora vemos una pauta en los precios totalmente distinta puesto que tanto los máximos como los mínimos son crecientes y esto implica un cambio en la tendencia de medio plazo que debemos aprovechar.

¿Compramos ya?

Hasta ahora, al estar los precios por debajo de la línea tendencial bajista pues debíamos tomarlo en cuarentena y tratarlo como un posible cambio de tendencia, pero ahora, que ya tenemos rota dicha tendencia y que se enfrentará en breve a los máximos del verano pasado en los 6,95 euros, quedan pocas dudas de que Iberdrola debe estar en nuestra cartera.

Así que solo falta ver máximos por encima del pasado verano para que entre dinero con vocación largo placista. Pero, ¿compramos ya?

Parta la inversión por la mitad y entre con una de ellas sólo si ve dos cierres consecutivos por encima de los 6,95 euros y reserve la otra parte para cuando los precios regresen en torno a 6,70 euros para comprobar que la hasta ahora resistencia, se ha convertido en soporte. A partir de entonces: Larga vida a Iberdrola tanto en el medio como en el largo plazo.

Eduardo Bolinches es director de EscueladeTradingyForex.com