La estrategia con la que el taxi triunfó en Barcelona fracasa en Madrid
La Comunidad de Madrid ya ha avisado de que no moverá ni un milímetro su propuesta
Tito Álvarez, el líder de Elite Taxi Barcelona que ha puesto el conflicto con Uber y Cabify en las portadas de los telediarios y de la prensa internacional, llegaba este jueves a la estación de Atocha de Madrid en AVE tras arrancar a la Generalitat de Cataluña un acuerdo (15 minutos de precontratación más otras cosas) que supone la práctica salida de Uber y Cabify de la región. Decenas de personas lo recibían y vitoreaban en la estación, mientras Álvarez cogía un megáfono y casi conseguía que entre los taxistas de Madrid cantaran el himno del FC Barcelona.
Sin embargo, este lunes se cumple una semana desde que los taxistas de Madrid están en huega, con el apoyo de Álvarez desde el jueves, y el resultado por el momento es poco esperanzador para sus intereses: la Comunidad de Madrid les ha informado claramente de que su última oferta es la que realizó el pasado viernes: un mínimo de 300 metros a recorrer para llegar su cliente, ampliables a 500 metros en la zona competencia del Ayuntamiento de Madrid. No se van a mover de ahí, y además en la Puerta del Sol cuentan con un aval inapelable: ni el presidente ni su equipo van a seguir en el futuro gobierno que se monte en la región. Por ello no tienen nada que perder y son más libres para enfrentarse a los taxistas.
Las ventajas políticas de hacer seguidismo a Joaquim Torra y Damià Calvet, que actúan al dictado de Carles Puigdemont desde Waterloo, son inexistentes para la derecha en Madrid
Las órdenes desde la dirección de Pablo Casado son claras: no imitar en ningún caso la regulación del Govern de la Generalitat de Cataluña, situado en la rebelión y la desobediencia desde hace muchos años. Dejar solos a los independentistas con una ley que hará que Uber y Cabify marchen de Barcelona y pondrá en serios aprietos a los dueños de las licencias VTC. Las ventajas políticas de hacer seguidismo a Joaquim Torra y Damià Calvet, que actúan al dictado de Carles Puigdemont desde Waterloo, son inexistentes para la derecha en Madrid.
La difícil encrucijada de los taxistas
Con este panorama, los líderes taxistas de Madrid se encuentran ahora ante la difícil tesitura de mantener las medidas de presión ante el poco apoyo de la ciudadanía y sabiendo que van a tener muy complicado conseguir lo mismo que en Barcelona. La realidad política de ambas capitales es diferente, como también las órdenes que reciben los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional, que este lunes no ha tenido reparos en levantar el campamento taxista en el Paseo de la Castellana con métodos inapelables e incluso grúas para llevarse los taxis apostados en la arteria madrileña.
Si en Barcelona los líderes taxistas se vanagloriaban de tener el salvoconducto y hasta la anuencia de los Mossos, en Madrid no se les ha permitido utilizar los mismos métodos. La Castellana está ahora mismo libre de bloqueos y el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska ha actuado con contundencia.
Lo último en Economía
-
Un agricultor de EEUU rechaza casi 13 millones de euros a cambio de su granja para construir un centro de datos
-
La Seguridad Social rompe el mito: no basta con 15 años cotizados para jubilarte y este es el requisito que te falta
-
Lo tiramos a la basura pero éste aparato que tenemos todos en casa tiene 450 mg de oro
-
Se negó a aceptar un cambio de horario, la despiden y la Justicia avala a la empleada: le tienen que pagar 25.000€
-
La novedad de Mercadona que se hace en este diminuto pueblo de Palencia y ya está arrasando otra vez
Últimas noticias
-
La Policía detiene en Madrid a dos expertos en artes marciales vinculados al terrorismo yihadista
-
Pogacar retoma su reino con una exhibición histórica en la Strade Bianche
-
El hermano de Alcaraz deslumbra en un entrenamiento: un derechazo al nivel de Carlitos
-
Los escaladores italianos no dan crédito: hallan fósiles de tortugas marinas que huían de un terremoto hace 80 millones de años
-
El arriesgado oficio de la posguerra española que subsistía en Madrid y Valencia: hoy solo lo vemos en las películas