El Estado se beneficia del exceso de liquidez de los bancos y deja a los particulares sin préstamos
A pesar de la situación de liquidez en las entidades bancarias nunca antes vista en la Eurozona, los ciudadanos apenas están recibiendo más créditos mientras que las administraciones se quedan con casi todos los créditos.
Por paradójico que parezca, el contexto monetario hiperexpansivo que vive la Eurozona no está permitiendo que la gran cantidad de dinero que hay en el mercado financiero (bancos comerciales, fondos de inversión y de pensiones, aseguradoras y otros vehículos) acabe llegando a la economía familiar y a la de la mayoría de las empresas no financieras.
Así lo prueban los datos del Banco de España, que muestran que los créditos a las familias han crecido tan sólo un 0,3% interanual en julio frente al 0,4% del mes anterior. Caen los préstamos a familias en este último mes respecto al anterior, incluso una vez que el presidente del BCE, Mario Draghi, anunció una nueva ronda de dinero barato para los ciudadanos a través de las instituciones financieras.
Sin embargo, no para de crecer la financiación a las administraciones públicas, que según los mismos datos subió un 3,8% interanual en junio de este año. El Estado y el resto de entidades públicas son las que están acaparando el mayor crecimiento del crédito, de tal forma que suponen más del 75% del crecimiento de todos los préstamos nuevos que los bancos están facilitando.
Esta situación evidencia que las entidades bancarias no ven con confianza el futuro económico de empresas y familias y su capacidad de repago. Sin embargo, confían totalmente en la administración pública, que ha demostrado durante los años de crisis su capacidad de resiliencia, ya que ha tomado la costumbre de subir los impuestos para aumentar su recaudación mientras que las economías privadas no están consiguiendo aumentar sus ingresos de igual forma.
Exceso de liquidez
Este miedo de muchos inversores a poner su dinero en la llamada ‘economía real’ permite que se produzcan disfunciones financieras como las de los bonos públicos. Los inversores prefieren prestar su dinero, por ejemplo, al Estado alemán, sabiendo que a diez años no sólo no les devolverá ningún interés, sino que tendrán ellos que pagar un 0,9%, que es la tasa a la que se colocaron los ‘bunds’ germanos a diez años en una reciente emisión. Cualquier cosa antes que apostar por las empresas o las familias.
Esta actitud de los bancos es totalmente coherente, por su parte, con un entorno económico en el que el sector público es un cada vez más importante para la economía española, con un 75% de los nuevos ocupados que son funcionarios y empleados públicos desde la llegada al gobierno de Pedro Sánchez.
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