Economía
Automoción

España ofrece más de 50 millones a Nissan para que mantenga su planta en Barcelona

El consejero delegado de Nissan telefoneó personalmente a las autoridades españolas para agradecerles el interés, pero la compañía parece decidida a abandonar Barcelona. El Gobierno ha tenido que pasar a la amenaza de los costes insufribles que supondría para los japoneses dar un portazo.

El Gobierno, obligado a mejorar su oferta a Nissan y Renault para mantener el empleo en España

La industria española del automóvil libra en estas horas una de sus batallas más decisivas de la última década. El objetivo es salvar la planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona con sus 4.000 empleos directos y miles más indirectos. Un cometido que no es sencillo: los japoneses están de retirada en todo el mundo, donde van a laminar 20.000 puestos de trabajo, y ya han indicado que Europa se llevará una parte importante del golpe. Prevén un futuro donde venderán muchos menos coches y les sobra capacidad. En el continente hay dos plantas de relevancia: Sunderland (Inglaterra) y Barcelona. La sensación es de que solo puede quedar una.

Para convencer a los directivos de Nissan, el Ministerio de Industria les ha presentado un plan de incentivos que incumbiría a las tres administraciones implicadas: Gobierno, Generalitat de Cataluña y Ayuntamiento de Barcelona. El montante supone un conjunto de ayudas públicas que supera los 50 millones de euros, según relatan a OKDIARIO fuentes del sector, y que sería una combinación de ayudas directas, exenciones fiscales, alquileres en condiciones ventajosas y otras serie de beneficios. Incluso la cuantía podría tirar más para arriba, porque lo principal ahora mismo es no perder la fábrica. El CEO de la empresa asiática, Makoto Uchida, ha telefoneado a las autoridades españolas para agradecerles el interés. Pero solo eso.

Este jueves, Nissan publica sus resultados anuales, y es el día marcado en rojo para anunciar qué hará con sus plantas

España no es la única que juega a este juego con Nissan. El Gobierno de Boris Johnson también está dispuesto a aflojar una cantidad considerable para que su planta sufra lo menos posible y estaría cerca de conseguirlo, como lleva publicando la prensa británica. Las propuestas económicas de españoles e ingleses están a la par, aseguran en el sector. La participación pública siempre ha sido, en las largas décadas de historia de la industria automotriz, un factor clave para la localización de factorías en uno u otro lugar.

La fábrica de Nissan en Barcelona

Este jueves, Nissan publica sus resultados anuales, y es el día marcado en rojo para anunciar qué hará en el futuro: un acuerdo con Renault que les lleve a una integración mayor o un pacto con Honda y Mitsubishi también en Japón. Todo indica a que se optará por la primera opción. Y ese día está previsto que se haga público el futuro de sus plantas.

Amenazas

Los japoneses parecen empeñados en salir de España, por lo que al secretario de Estado de Industria, Raül Blanco, quien está llevando la negociación directa, no le ha quedado otra opción que pasar a las amenazas este mismo lunes: si Nissan se va, la factura podría salirle por los 1.000 millones de euros. Las autoridades españolas pasarían a acordarse de ese alquiler ventajoso o esa inspección fiscal que se cerró favorablemente, y no perdonarían un euro a Nissan, a quien mantener la planta sólo le costaría 300 millones si adjudicara una nueva línea de producto a la nave, según la tesis del Ejecutivo. Nissan fabrica actualmente el e-NV200 (eléctrico), el Navara y el Renault Alaskan. Vehículos industriales o pick up, poco vendidos. La fábrica produce al 30% de su capacidad.

En Sunderland, por su parte, se producen los modelos con más glamour del grupo: el Nissan Qashqai, el Leaf (eléctrico) y el Juke. Aunque es una planta de gran eficiencia, lamentablemente se ha quedado al otro lado del muro que separa la Unión Europea de los terceros países. En España se cree que no tendría sentido que Nissan localice su única planta en Europa fuera de la Unión Europea. El mercado británico, aunque es importante, no justifica por sí solo una planta de este calibre. Y el plan de Sunderland de convertirse en un hub para modelos SUV chocaría con total seguridad con unos aranceles para exportar hacia su target natural, los 446 millones de consumidores potenciales de la UE.

Partida de ajedrez

«Hasta el jueves, todo es matizable o negociable», relata a este periódico otra fuente con conocimiento del sector, que reconoce que Nissan no quiere negociar el cierre, y que apuesta por ello, pero que si se aviniera a negociar recibiría aún más de lo que hay ahora mismo sobre la mesa. Por cierto, se acumulan las críticas para Genís Alonso, el director de la planta de Nissan en Barcelona, a quien se acusa de estar desaparecido en combate y no haber defendido la planta en un momento en que se juega su supervivencia.

Este periódico se ha puesto en contacto con fuentes oficiales de Nissan que no han añadido más información. La respuesta oficial de la compañía mientras no se desvela el plan de Nissan es «no comentamos sobre especulaciones».

De los Mozos

Por otra parte, José Vicente de los Mozos, vicepresidente de Renault y presidente de la patronal Anfac, también tiene mucho que decir. Los franceses negocian su matrimonio renovado con Nissan y De los Mozos podría tener la tentación, según señalan algunos, de dejar caer Barcelona para salvar Valladolid, la planta donde su padre trabajaba y donde él empezó desde muy joven. Se dice que fue De los Mozos quien prometió a Pedro Sánchez en enero en Davos que el empleo en Nissan no se tocaría. Y que ahora es incapaz de cumplir esa promesa.