Economía
Primeros signos de debilidad en el mercado laboral

El empleo va de mal en peor: la Cámara de Comercio prevé 400.000 puestos de trabajo menos en 2023

La evolución del mercado laboral en 2023 será decepcionante, según la Cámara de Comercio de España. Frente a la creación de 640.000 puestos de trabajo el año pasado, la ocupación podría situarse este año en 200.000 empleos -medidos en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo-. Este resultado será la consecuencia directa de la menor pujanza de la actividad económica, que frente a la previsión oficial de un crecimiento del 2,1% la mayoría de los organismos internacionales y los servicios de estudios de las entidades españoles consideran que será poco más elevada del 1%.

La tendencia a la baja en la creación de empleo detectada en todos los informes conocidos rompe con uno de los puntos fuertes del Gobierno, que incide sistemáticamente en la situación de fortaleza del mercado de trabajo producto de los efectos de la reforma laboral aprobada a instancias de la vicepresidenta Yolanda Díaz. Todo indica que tales efectos, cuestionables  por la explosión de los contratos fijos discontinuos -que no computan como parados a pesar de que estén inactivos durante un periodo de tiempo- desde que está prohibida de facto la contratación temporal, están perdiendo vigor a marchas forzadas.

En términos agregados, y de acuerdo con los resultados que ofrece la Cámara de Comercio de España, el empleo habrá pasado de crecer un 6,6% en 2021 al 3,4% del año pasado y aún bajará hasta el 1,1% en 2023. El reverso de la moneda es la evolución de la tasa de paro, medida como la relación de los trabajadores ocupados según la población activa -aquellos que están empleados más los que buscan un trabajo-. Según los cálculos de la institución que preside José Luis Bonet, la tasa de desempleo, que en 2019 fue del 14,8% -en plena pandemia- y cayó dos puntos, hasta el 12,8% en 2022, volverá a repuntar hasta el 13,2% durante el presente ejercicio.

Todas estas previsiones son mucho más negativas de las que maneja públicamente el Gobierno -que todavía sostiene que el índice de desempleo estará por debajo del 12%-, pero no pueden evitar en cualquier caso que el nivel de la fuerza laboral desocupada sea el más alto de todos los países de la Unión Europea. Hay algunos aspectos que han empujado en sentido contradictorio para explica la marcha del mercado laboral que ofrecen los datos estadísticos.

Por una parte, y a pesar de la intensa escalada de la inflación a lo largo de la primera mitad de 2022 -en julio llegó a superar el 10% para situarse en el 5,9% en diciembre-, los empresarios han evitado incurrir en los llamados efectos de segunda ronda y se han resistido a indiciar los salarios según la evolución de los precios. Tampoco han aumentado los márgenes empresariales, de manera que lo que explican algunos hechos sorprendentes y penosos para los consumidores como la presión que todavía sigue ejerciendo la inflación subyacente -sin alimentos ni energía- se debe precisamente al fuerte ascenso registrado por las materias primas, los combustibles y la luz entre enero y junio pasado, que se han trasladado a toda la cadena de producción.

En sentido contrario a la creación de empleo están las fuertes presiones del Gobierno para que los empresarios suban los salarios, esgrimidas incluso por el propio presidente Sánchez, así como el plan para elevar el salario mínimo interprofesional, que la patronal CEOE quiere limitar a un máximo del 4%, mientras la ministra del Trabajo, Yolanda Díaz puja por el doble como mínimo, un extremo que según todos los expertos consultados sería lo más parecido a un torpedo en la línea de flotación de la creación de empleo, pues provocará despidos y cegará la entrada en el mercado laboral de las personas sin formación y menos cualificadas.

Ya en diciembre pasado, el mercado laboral dio muestras de agotamiento. El empleo sólo aumentó  en 12.640 trabajadores, el peor último mes desde 2012, cuando se perdieron 88.367 puestos de trabajo en el país. Se trata de la creación de empleo más leve de los últimos diez años. Diciembre es un mes tradicionalmente positivo para el mercado laboral, pero en el último tramo perdió fuerza por la situación inflacionista y de incertidumbre general sobre la evolución de la coyuntura doméstica y de la economía mundial.