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Los mayores de 55 años pierden la esperanza con Sánchez: el 85% cree que nunca va a mejorar su economía

Más de la mitad de ellos ayuda económicamente a familiares o allegados

Los trabajadores envejecen: los mayores de 55 años ya son el 26% del personal de las empresas españolas

  • Benjamín Santamaría
  • Economista, analista, conferenciante y máster de educación con especialidad en Economía. Redactor de economía y empresas en OKDIARIO y autor de 'La economía a través del tiempo' en el Instituto Juan de Mariana. Miembro de la junta directiva del Centro Diego de Covarrubias.

La gran mayoría de los mayores de 55 años creen que su situación económica no va a mejorar durante el resto de su vida, según refleja el V Barómetro del Consumidor Sénior del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre. En concreto, el 85% de estas personas ha perdido la esperanza y considera que su nivel económico se va a mantener o empeorar en los próximos años.

El estudio realizado por esta fundación ha preguntado a las personas más mayores sobre cómo creen «que será su situación económica a partir de ahora». De ellos, sólo el 1% ha dicho «mucho mejor» y el 6% «algo mejor». Es decir, la inmensa mayoría se mantiene pesimista.

El 67%, el grupo más amplio de los mayores de 55 años, considera que su situación económica se va a mantener «más o menos igual», mientras que un considerable 18% cree que va a ser «algo peor». Los más pesimistas, es decir, aquellos que piensan que les va a ir «mucho peor», son el 4%, cuatro veces más que los que creían que pueden mejorar considerablemente.

Así, el contexto económico que perciben estas personas es completamente diferente al gran optimismo que dibuja el Gobierno de Sánchez. El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del que presume, así como sus perspectivas para los próximos años, parecen no repercutir en los augurios de los más mayores, que prevén un estancamiento o, incluso, retroceder.

Los mayores de 55 años

De hecho, tal y como se vio reflejado en el informe anterior de Fundación Mapfre, los mayores de 55 años se encuentran en una situación tal que apenas el 34% prioriza dejar su vivienda en propiedad a sus hijos o familiares, mientras que el 35% no descarta destinarla a mantener o mejorar su propia calidad de vida en caso de necesitarlo. «El valor simbólico del legado familiar pierde peso frente a una visión más práctica y vitalista de la etapa sénior», aseguró entonces la institución.

Por su parte, el nuevo estudio muestra que la mitad de la población sénior española (51%) se ve obligada a ahorrar a final de mes y, principalmente, lo hace para estar preparada para el futuro, aunque las prioridades varían en función de la edad.

En este sentido, mientras que los sénior de entre 55 a 64 años anteponen ahorrar para posibles imprevistos económicos (58%) y por tranquilidad (40%), los mayores de 65 años priorizan el ahorro para estar preparados ante situaciones de dependencia o mala salud (49%), entre otros motivos.

Edificio de Fundación Mapfre.

El estudio refleja, además, que los mayores de 55 años siguen siendo el sostén económico de su entorno más cercano. Más de la mitad de ellos (52%) ayuda económicamente a familiares o allegados.

Las dos partidas principales de gasto siguen siendo alimentación y bebidas no alcohólicas (95%, seis puntos más en 2025 que en 2024), así como vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (61%, 22 puntos menos que en 2024). Destaca un incremento con respecto al consumo en actividades de ocio, viajes y cultura, partidas que pasan de representar el 23% en 2024 al 30% en la edición actual.

El informe también analiza la relación de los sénior con la tecnología, que es cada vez más natural. De hecho, actualmente un total de 13,3 millones de sénior son activos digitales.

En este sentido, los mayores realizan asiduamente actividades online, acceden a medios de comunicación digitales, banca online, plataformas de contenidos audiovisuales o redes sociales con gran frecuencia.

Además, un 44% utiliza inteligencia artificial y un 46% paga con el móvil, y la mayoría reconoce que no les supone ningún freno la tecnología, ni la mayor equipación de los vehículos de cara a su conducción.