El CEO de BlackRock al que despreció Sánchez sólo invertirá en empresas que combatan el riesgo climático
Larry Fink, el CEO de BlackRock, que es el mayor fondo del mundo y el actor principal en las bolsas de los países desarrollados, ha advertido a los gerentes de las compañías que depositan en él la confianza para manejar su dinero que, a partir de ahora, sólo invertirá en aquellas empresas que tengan planes para combatir el cambio climático, que en su opinión se ha convertido en un factor decisivo en las proyecciones a largo plazo de las compañías. En la carta anual a sus principales socios, Fink se muestra convencido de que «estamos al borde de un cambio estructural de las finanzas» y que la evidencia en relación al riesgo climático está convenciendo a muchos inversionistas a reevaluar los supuestos básicos sobre las finanzas actuales» porque este suceso «está profundizando nuestra comprensión respecto a cómo el riesgo climático impactará tanto en nuestro mundo físico como en el sistema global que respalda con su dinero el crecimiento económico».
Irónicamente, Fink fue despreciado por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que canceló hace unas semanas una reunión acordada entre ambos los días siguientes a la Junta General de Ferrovial que decidió el cambio de sede de la compañía a los Países Bajos y que desató una oleada de críticas por parte del Ejecutivo. Como informó OKDIARIO, la reunión prevista tenía mucha enjundia porque BlackRock votó a favor del traslado de sede a pesar de las fuertes presiones gubernamentales en sentido contrario. Los fondos internacionales están muy preocupados con la campaña contra las empresas del Ejecutivo de PSOE y Podemos, que se ha traducido en numerosos ataques a empresarios y en la creación de nuevos impuestos y en la subida de las cotizaciones sociales.
El rechazo de la parte de Podemos a este encuentro con un representante del «gran capital» y la revelación del encuentro por parte de OKDIARIO fueron determinantes para esta cancelación, según diferentes fuentes. El Gobierno no quería en absoluto que la reunión tuviera publicidad, ya que podía echar por tierra esa imagen de luchadores en favor de los trabajadores contra los empresarios en plena precampaña electoral. En España, BlackRock es el principal accionista de Banco Santander, BBVA, Sabadell y CaixaBank. Y además está presente en el accionariado de grandes compañías energéticas: en Repsol con un 5,4%, y en Iberdrola con una participación superior al 5%.
Se daba también la circunstancia de que Sánchez ha tratado, siempre que ha podido, de reunirse con Fink, bien en el Foro de Davos, bien en su visita anual a Nueva York con el pretendido afán de captar inversores, y que ambos comparten la preocupación por la cuestión medioambiental. El presidente, en su defensa apasionada de la lucha contra el cambio climático, que saca a colación en todas de sus intervenciones y al que acusa de todos los fenómenos meteorológicos que se produzcan, ya sean las inundaciones o lluvias torrenciales como la sequía que acecha España en estos momentos.
El consejero delegado de BlackRock también está muy comprometido con esta causa, que considera un acontecimiento de dimensiones históricas y, en su carta a los gestores de empresa, pone algunos ejemplos de lo que considera que puede suceder en el futuro: «¿serán capaces las ciudades de financiar las necesidades de infraestructuras a medida que el riesgo climático redefina el mercado estadounidense de bonos municipales?; o ¿qué pasará con las hipotecas a treinta años si los acreedores no pueden cumplir con las tasas de interés si el valor de los alimentos aumenta a causa de sequías o de inundaciones?; o ¿cómo podemos modelar el crecimiento económico si los mercados emergentes ven caer su productividad como consecuencia de temperaturas muy altas y otros impactos climáticos? En su opinión, esta clase de preguntas está impulsando una profunda reevaluación del riesgo y del valor de los activos. «En el futuro cercano -y más pronto que lo que muchos anticipan- habrá una importante reasignación de capital», asegura Fink.
Como fiduciario que es, Fink se compromete a ayudar a los clientes a navegar esta transición, y está convencido, respecto a la inversión, que es urgente canalizar su cartera hacia aquellas empresas que integren en su estrategia la sostenibilidad, que son las que, de cara al futuro, pueden brindar a los inversionistas mejores rendimientos ajustados por riesgo. El CEO anuncia que va a desinvertir en aquellas empresas que presenten alto riesgo de sostenibilidad, como productoras de carbón térmico, y que lanzará nuevos productos de inversión que filtren combustibles fósiles. Fink pone algunos ejemplos de en lo que está pensando. «Una farmacéutica que sube los precios de manera inexorable, una minera que deja de lado la seguridad, un banco que no respeta a sus clientes» lo pasarán mal a medio plazo. «Van a encontrarse cada vez con mayor escepticismo de parte de los mercados y a su vez con un mayor coste de capital». «Haremos todo lo posible para asegurarnos de que las compañías están manejando y supervisando los riesgos de manera correcta, así como si están planeando el futuro de manera apropiada», concluye Fink.
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