Economía
Fiscalidad

La Bolsa no consideraba ilegal el fraude fiscal del dividendo y la CNMV no aprecia abuso de mercado

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

«BME [el propietario de la Bolsa] no ha considerado nunca que el lavado de dividendo fuera ilegal, es una práctica de toda la vida y que no incumple ninguna norma contra el fraude fiscal, simplemente se aprovecha de una posibilidad que está ahí», explica un ex directivo de Bolsas y Mercados Españoles.

Por ello, BME nunca ha puesto coto a estas prácticas ni ha identificado a los participantes en el fraude fiscal destapado por OKDIARIO. Asimismo, el presidente de la CNMV, Carlos San Basilio, aseguró este miércoles que no aprecia «ninguna conducta investigable por nuestra parte de abuso de mercado».

BME siempre ha sostenido que es una mera plataforma operativa y que la responsabilidad de lo que se haga en ella es de los intermediarios que operan en ella, es decir, los brokers. No obstante, el Reglamento europeo sobre el Abuso de Mercado establece que los operadores de mercados y las empresas de inversión que gestionan un centro de negociación deben contar con sistemas y procedimientos efectivos para detectar y notificar órdenes y transacciones que puedan ir contra la ley.

Algo que no ha hecho nunca BME porque no consideraba que esa operativa fuera ilegal, pese a que la cantidad de impuestos que se han evadido con el lavado de dividendo a lo largo de 20 años supera los 45.000 millones de euros.

Por otro lado, la mayoría de estas operaciones se hacen en el mercado europeo de futuros Eurex (propiedad de la Bolsa alemana) y no en el español que gestiona BME (que a su vez es propiedad de SIX, la Bolsa de Zúrich). De hecho, los futuros sobre acciones españolas son los más negociados con diferencia en Eurex, como se puede ver en sus informes de actividad. Algo que obedece precisamente a las operaciones de lavado de dividendo, según las fuentes.

En cualquier caso, BME niega haber recibido ningún requerimiento o consulta de Hacienda o de la CNMV referente a este asunto. El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores también negó ayer haber recibido peticiones de información de la Agencia Tributaria, pero añadió que, si las reciben, le facilitarán toda la información requerida.

Como también ha informado OKDIARIO, los supervisores de los mercados europeos nunca han querido investigar este fraude desde que se destapó en Alemania en 2018 por considerar que se trata de «un asunto fiscal». No obstante, detrás de esta operativa hay prácticas que pueden ser constitutivas de abuso de mercado, lo que explica que San Basilio se apresurara ayer a negar que sea así.

Colaboración necesaria

Este megafraude consiste en que un accionista de una empresa cotizada, que está sometido a retención y tributación (19% si es residente en España o 15% en otros casos), vende sus títulos a otra entidad que está exenta de esa tributación unos días antes de cobrar el dividendo. Ese dividendo lo ingresa esa entidad sin tributar y después se deshace la operación: el accionista original recompra sus títulos y recibe el dividendo íntegro sin haber tributado, salvo una comisión que se queda su cómplice.

Para ocultar la identidad de los participantes en esta operativa, los brokers usan las llamadas «cuentas ómnibus». En estas cuentas, el broker junta las órdenes de varios clientes, pero ante el mercado (la Bolsa) sólo se declara la posición neta de todas las órdenes. Es decir, si hay un comprador y un vendedor sobre las mismas acciones -que es como se hace este fraude-, la posición neta es cero para el resto del mundo. De esta forma, parece que nadie ha hecho nada y se oculta el fraude fiscal.

Ahora bien, la CNMV puede pedir a los intermediarios los nombres de los titulares de las operaciones sospechosas individuales que operan a través de estas cuentas ómnibus. Y éstos están obligados a identificarlos. Por tanto, es muy importante su colaboración para el buen fin de esta investigación, que también precisa de la ayuda de BME.