La inflación se mantendrá elevada

El Banco de España tumba los Presupuestos en 24 horas: el PIB crecerá un 1,4% en 2023, no el 2,1%

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El Banco de España espera que, tras crecer un 4,5% este año, el PIB de la economía española se desacelerará hasta el 1,4% en 2023. Este pronóstico destroza la previsión de la vicepresidenta Nadia Calviño -del 2,1%-, y pone en cuestión el conjunto de los presupuestos del Estado, sobre todo las estimaciones de ingresos, que a la luz de estas diferencias podrían estar claramente infladas.

En su informe trimestral de coyuntura publicado hoy, la institución que gobierna Pablo Hernández de Cos revisa al alza el ritmo de avance de los precios a lo largo de todo el horizonte de proyección, «de forma que se contemplan tasas de inflación significativamente más elevadas y persistentes que las anticipadas unos meses atrás».

En particular, se prevé una inflación media en 2022 del 8,7%, que se moderará gradualmente hasta el 5,6% y el 1,9% en 2023 y 2024, respectivamente. «Estas perspectivas acerca de la evolución de la inflación en nuestro país también están sometidas a una extraordinaria incertidumbre y dependerán, entre otros aspectos, de la trayectoria de los precios de las materias primas y de la reacción de los salarios y de los márgenes empresariales ante el aumento de los precios de consumo y los costes de producción», apunta el informe.

A este respecto, el gobernador lleva meses demandando un pacto de rentas que ayude a reprimir la evolución alcista de los precios. Este tiene, sin embargo, pocos visos de prosperar después de que la patronal española haya exigido que, dentro del mismo, se contemple el aumento de las pensiones, la retribución de los funcionarios y no se incluya, en caso alguno, las cláusulas de revisión salarial que, además de perjudicar a las empresas aumentando sus costes fijos, alimentarían la inflación, opinión que comparte totalmente Hernández de Cos.

Según el juicio del banco central, el levantamiento de la mayor parte de las restricciones frente a la pandemia, que ya había impulsado la actividad en el segundo trimestre, ha favorecido la continuación de la reactivación del turismo internacional en los meses de verano. Sin embargo, el ritmo de crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social, cuyo vigor había sorprendido al alza durante la primera mitad del año, se desaceleró en el tercer trimestre. Además, el encarecimiento de la energía, que se ha ido extendiendo gradualmente a una proporción creciente de los bienes y servicios de la cesta de consumo de los hogares y ha reducido el poder de compra de estos agentes, lo que se ha traducido en un debilitamiento de los indicadores que miden su gasto.

Por otra parte, el elevado coste de las materias primas energéticas y la inseguridad con respecto al suministro están afectando a la producción de las industrias más electrointensivas. En conjunto, esta disminución de rentas de la industria y de los hogares está conduciendo también a una reducción de la demanda de la producción del resto de los sectores.

En sentido positivo, el Banco de España señala que la actividad económica podría mostrar un mayor dinamismo a partir de la próxima primavera. «En concreto, a lo largo de 2023, se contempla una moderación progresiva de los precios de los bienes energéticos y alimenticios, de acuerdo con las sendas de los mercados de futuros, una mitigación muy gradual de los cuellos de botella y de las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania, y una traslación relativamente contenida de los aumentos de los costes y los precios pasados a los precios finales de los productos y a las demandas salariales».

También debería contribuir a esta reactivación económica en nuestro país, a juicio del Banco de España, un mayor despliegue relativo de los proyectos de inversión asociados al programa europeo Next Generation EU -que hasta la fecha registran enormes atrasos por los insólitos problemas de la Administración española para gestionarlos, de manera que España está en el pelotón de cola de la UE en la plasmación práctica de estos recursos-. Si todo va bien, la institución que dirige Hernández de Cos prevé que la economía retome un mayor dinamismo en 2024, avanzado hasta casi un 3%.

Por otra parte, el banco revisa al alza el ritmo de avance de los precios a lo largo de todo el horizonte de proyección, de forma que se contemplan tasas de inflación significativamente más elevadas y persistentes que las anticipadas unos meses atrás. En particular, se prevé una inflación media en 2022 del 8,7%, que se moderará gradualmente hasta el 5,6% y el 1,9% en 2023 y 2024, respectivamente.

Este horizonte augura el continuado endurecimiento de la política monetaria del Banco Central Europeo hasta al menos el primer trimestre de año próximo. Hernández Cos ha asegurado recientemente que espera que los tipos de interés lleguen a situarse en el 2,5%. Actualmente, se encuentran en el 1,25% después de la última subida de 0,75 puntos aprobada por Fráncfort a finales de septiembre.

 

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