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Así ‘cuadra’ Saiz las pensiones: baja el déficit en 2.400 millones tras inyectar 4.400 de otros impuestos

El Ministerio de Seguridad Social, que dirige Elma Saiz, ha destacado que en 2025 consiguió reducir el déficit del sistema de pensiones en 2.447 millones de euros, situándolo a cierre del ejercicio en 7.387 millones, el 0,4% del PIB. Pero, de nuevo, esta reducción del déficit se produjo después de aumentar las inyecciones de dinero de los impuestos a la Seguridad Social para pagar pensiones no contributivas y otras prestaciones, algo que empezó a hacer de forma masiva el Gobierno de Pedro Sánchez.

En concreto, en 2025 las transferencias de dinero de los impuestos al sistema de pensiones aumentaron en 4.400 millones de euros, según también los datos publicados por el Gobierno. Las transferencias recibidas por el Gobierno de los Presupuestos Generales, de los impuestos que pagan los ciudadanos, ascendieron a 47.815 millones de euros, un 11% más –los ingresos por cotizaciones aumentaron un 6,7%–.

El incremento sobre las transferencias recibidas en 2024 fue de 4.400 millones, principalmente para pagar las prestaciones no contributivas y los complementos por mínimos. También para abonar el ingreso mínimo vital.

En definitiva, el sistema de pensiones tiene 2.400 millones menos de déficit porque el Gobierno utilizó 4.400 millones extra de impuestos para pagarlas. Si el déficit se redujo al 0,4% del Producto Interior Bruto fue sobre todo por la mejora del propio PIB, que aumentó en un 2,8% en el conjunto del año.

Esto significa que, un año más, y cada vez las cifras de transferencias son mayores, la Seguridad Social depende de otros impuestos y no le bastan sólo las cotizaciones sociales. Este problema será cada vez mayor y más preocupante cuando la economía se resienta –ahora está en un ciclo expansivo– y el desempleo repunte. En ese momento las cotizaciones sociales descenderán, los ingresos de la Seguridad Social bajarán y se necesitarán más transferencias del Estado para pagar las pensiones o cualquier otra prestación.

Por ejemplo, las bajas médicas, que se han convertido en un grave problema para las cuentas de la Seguridad Social y de los empresarios. El año pasado la Seguridad Social se gastó más de 18.000 millones de euros en pagar todas las bajas laborales, y sólo en los dos primeros meses de este año ya ha destinado 950 millones para las de incapacidad temporal.

Además, la Seguridad Social también abona el ingreso mínimo vital, que está en aumento tanto en cantidad como en número de beneficiarios. El año pasado ya supuso un coste de más de 4.000 millones de euros, y también obligó al Gobierno a hacer inyecciones extra a la Seguridad Social para afrontar estos pagos.

Por eso, el Ejecutivo está inmerso en sacar adelante medidas que palien esta situación. Ha castigado las jubilaciones anticipadas y ha bonificado a quienes retrasan su jubilación y siguen trabajando, aunque sea parcialmente. Esto ha retrasado la edad efectiva de jubilación y ha servido para reducir el gasto.

También está en estos momentos negociando con sindicatos y empresarios medidas para afrontar el incremento del gasto por las bajas laborales.