ArcelorMittal culpa a los accionistas y al Gobierno italiano por el fallido intento de la compra de Ilva
Este lunes, la mayor acerera del mundo, ArcelorMittal anunció su renuncia a materializar la compra del grupo italiano Ilva, que cerró el pasado 2018. De este modo la compañía envió a Ilva una notificación donde les informaba sobre su retirada y señala como culpables a las diferencias «de consenso» que existen entre «las partes interesadas desde los accionistas italianos a las diferentes ramas del Gobierno de Italia».
Y es que el Gobierno italiano ha retirado la protección «necesaria» y pactada previamente con la que la acerera contaba para comenzar a operar en el país. La compañía ha comunicado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que el acuerdo siempre había barajado la posibilidad de terminar con la operación si algunas de las partes modificaba sus condiciones.
Lo que ha llevado a ArcelorMittal a renunciar a esta operación fue la decisión el pasado domingo 3 de noviembre de eliminar la protección con la que contaba la compañía para implementar su plan sin riesgo de enfrentarse a una posible «responsabilidad penal». Y es que el gobierno italiano aceptó que estas salvaguardas eran necesarias para operar la planta de Ilva en Taranto, por lo que se volvió a inaugurar en septiembre de 2018, pese a que luego no fuera ratificado por el Parlamento.
Fuentes cercanas a la compañía han señalado que «la eliminación de las garantías legales, que forma una parte esencial del marco legal que rige el acuerdo, cumple con el requisito contractual para activar la retirada. Las salvaguardas legales eran un prerrequisito esencial en el que AM InvestCo confiaba abiertamente. Su eliminación significa que AM InvestCo no puede implementar su plan ambiental y, por lo tanto, no puede operar la planta. AM InvestCo no podía arriesgarse a exponer a los empleados a la posibilidad de responsabilidad penal.
Gran incertidumbre
En el mismo comunicado, la compañía siderúrgica cita «otros sucesos graves e independientes de la voluntad de la empresa» que han llevado a una «incertidumbre operativa» que habría afectado «significativamente» a la capacidad de llevar a cabo las necesarias operaciones en Ilva para operar la planta de Taranto. Además, esta no es la única forma de impactar el funcionamiento sostenible de la planta. AM InvestCo también está lidiando con el alto horno del obturador del horno 2, que también haría inoperable la planta.
De este modo la acerera, que presenta resultados del tercer trimestre este jueves, renuncia definitivamente a su acuerdo con Ilva, lo que se suma a otros problemas de la compañía. Las acciones de la empresa han perdido en lo que va de año alrededor de un 18% de su valor, a pesar de que en lo que va de semana han repuntado un 5% en el parqué español impulsadas por la tregua que se está viviendo en cuanto a la guerra comercial y el conflicto arancelario.
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