Alberto Fuentes (Ferroglobe): «El coste del sistema eléctrico no puede ser una caja oscura que sólo controle Redeia»
El director global de Operaciones ha criticado que España sea el peor país de su grupo en coste energético industrial final
Unesid y Atlantic Copper también denuncian que los servicios de ajuste se han multiplicado por cuatro desde el apagón

La industria electrointensiva necesita energía asequible para ser competitiva. Sin estabilidad eléctrica, este sector generador de riqueza y empleos de calidad para España y Europa, está abocado a desaparecer. Este es uno de los mensajes que más han repetido los protagonistas del desayuno informativo de OKDIARIO Materiales críticos y la importancia de blindar la cadena de suministro, celebrado este miércoles con Carola Hermoso, directora general de UNESID; Alberto Fuentes, director general de Operaciones de Ferroglobe en España, Argentina, Noruega y Latinoamérica, y Macarena Gutiérrez, consejera delegada (CEO) de Atlantic Copper.
Ferroglobe, el mayor productor comercial de silicio metálico del mundo occidental y uno de los principales productores mundiales de aleaciones de silicio y manganeso, con 26 plantas de electrometalurgia y minas en cuatro continentes, ha puesto el foco en el coste eléctrico como factor crítico para la supervivencia industrial en España.
La energía, clave para la competitividad
Ha sido su director general de Operaciones para España, Argentina, Noruega y Latam, Alberto Fuentes quien ha destacado que el coste del sistema eléctrico «no puede ser una caja oscura que sólo controle Red Eléctrica». Con total contundencia, en su intervención explicó que el operador del sistema gestiona un coste de mantenimiento del sistema que las industrias electrointensivas no pueden prever ni contratar a precio fijo.
«Los servicios de ajuste son cuatro veces lo que teníamos en 2021, se ha multiplicado por un 400% y es un coste que no es gestionable. No sabemos lo que va a costar mañana, nadie lo sabe. Es una caja oscura que Red Eléctrica gestiona y que hoy puede ser 20 euros y mañana 30. No podemos hacer un contrato a precio fijo. Es un coste que desconocemos y ahora mismo es una inseguridad tremenda que el resto de países de nuestro entorno no tiene», denunció.
En este sentido, Carola Hermoso, directora general de UNESID también quiso denunciar desde la mesa de debate el elevado coste energético al que se enfrentan, por ejemplo, los productores de acero:
«En nuestras fábricas los ingenieros planifican la producción en las horas que estiman que el coste es más bajo. Pero estos servicios de ajuste se repercuten en la factura a posteriori. Al final el ingeniero va a ciegas. Finalmente va a ciegas y es un problema que se ha acentuado desde el apagón», destacaba.
También sobre lo que supone para las electrointensivas trabajar con un coste energético disparado, Macarena Gutiérrez, consejera delegada de Atlantic Copper, quiso remarcar que, pese a llevar décadas invirtiendo en sostenibilidad y eficiencia, los números no les salen a las compañías:
«Llevamos 20 años invirtiendo en innovación y eficiencia energética. Somos líderes mundiales en eficiencia, aunque el 30% de nuestros costes es consumo energético. Estamos muy electrificados y compramos renovable, pero todos los sobrecostes del sistema hacen que una producción que primariamente podría ser competitiva no lo sea», ha apuntado.
Por su parte, Fuentes insistió en que «España es el peor» en coste energético al ser preguntado por dónde se sitúa nuestro país frente a Francia, Alemania o Noruega: «Esa es la triste realidad».
La razón, según explicó, es que las medidas que permite Bruselas no se aplican en España al 100% como sí ocurre en el resto de Europa: «La compensación por CO2 indirecto no es una subvención. Lo hemos pagado por adelantado y la Unión Europea ahora permite compensarlo. En todos los países de nuestro entorno se compensa el 100%, incluso en Alemania se ha ido más allá del 100%. Aquí no estamos en ese nivel», subrayaba.
Autonomía y seguridad económica
Durante el foro de debate los ponentes también compartieron sus impresiones sobre la imperiosa necesidad de mantener la autonomía estratégica y la seguridad económica de la industria de materiales críticos como el silicio metálico, el cobre o el acero en Europa. Sin ellos no sería posible la transición energética, la transformación digital o una nueva era tecnológica.
Hermoso (Unesid) destacó en este aspecto que «la Unión Europea, después de la pandemia, la invasión de Rusia en Ucrania y el conflicto en Oriente se ha dado cuenta de que no puede ser dependiente de muchas de estas materias primas. Es crucial para la supervivencia y para el mantenimiento de las producciones industriales».
Sobre su carácter «insustituible», Gutiérrez (Atlantic Copper) apuntó que «el cobre es electricidad y sin electricidad no tendríamos vida ni progreso. Es importante que el público sea consciente de que en su día a día es usuario de materias primas críticas. Sin materias primas no hay progreso básico: no hay viviendas, no hay coches, no hay microondas».
En este sentido, la CEO de la compañía aseguró que tanto la minería como el reciclaje eran dos fuentes fundamentales para avanzar en la autonomía estratégica: «Invertir en ser capaz de reciclar y volver a introducir en el mercado materiales como cobre, oro, plata, paladio o níquel es lo que nos ha llevado a invertir en esta planta de economía circular», aseguraba haciendo alusión a la nueva planta de recicleje que Atlantic Copper prepara en Huelva.
Por su lado, Fuentes quiso poner en valor la relevancia del silicio metal: «Se utiliza para fabricar aluminio, para fabricar siliconas, para fabricar paneles fotovoltaicos, semiconductores, baterías de coches. Las aleaciones de manganeso se utilizan para fabricar todo tipo de acero. Sin estos componentes no se podrían producir, a su vez, esos materiales», destacaba en un intento de ilustrar al público cómo las complejas materias «críticas» son parte de nuestro día a día.
Competencia desleal y sobrecapacidad
Otro de los platos fuertes del desayuno informativo celebrado en OKDIARIO se centró en las amenazas que, en la actualidad, ponen en riesgo la continuidad de la cadena de valor. Dos de ellas, la sobrecapacidad y la competencia desleal por parte de terceros países con normativas mucho más laxas, ya han tenido su impacto en las compañías participantes.
Alberto Fuentes (Ferroglobe) destacó el caso de China: «Tiene una sobrecapacidad tremenda. Exportan todo lo que producen de más al precio que estiman oportuno, incluso por debajo de nuestro coste variable. No somos capaces de competir, es inviable. Tenemos una planta en Sabón con 120 personas en puestos de trabajo directos en ERTE para un año y medio», exponía ejemplificando el daño directo.
«Hay industrias que han sido desplazadas, como la fotovoltaica hace muchos años, que desapareció por completo en Europa. Solo se fabrican células fotovoltaicas en China y no queremos que vuelva a pasar con otra industria», recordaba (…) Son fábricas monstruosas que en una sola fábrica producen toda la producción de Ferroglobe en el mundo. ¿Cómo compites? No trabajan en un sistema de economía de mercado como nosotros», recordaba.
Sobre esto, Carola Hermoso destacaba que hoy en día «el 75% del acero que producimos en España es a partir de reciclado. Toda la chatarra que acaba en los contenedores acaba produciendo un nuevo acero. Somos una producción muy eficiente. Somos súper eficientes en sostenibilidad, pero competimos con un acero sucio hecho con electricidad basada en carbón y con empresas que no juegan con las mismas reglas», criticaba.
Pese a ello, llevar a la práctica la «compra europea» e intentar arrinconar todos esos productos externos no es la solución para Macarena Gutiérrez (Atantic Copper): «Todo lo que ayude, bienvenido sea. Pero en Europa producimos más caro porque la regulación nos obliga. Que la solución sea que compremos nuestro producto más caro, a mí me chirría. Preferiría que ese dinero público vaya a mejorar la competitividad para que podamos competir fuera», subrayó.
Peticiones al Gobierno y la UE
En el cierre, los tres coincidieron en dos peticiones urgentes. Alberto Fuentes (Ferroglobe) volvió a poner el foco en la «energía competitiva que nos proporcione un entorno similar a Francia y Alemania. Definir cuál es el precio de energía que quiere nuestro Gobierno para la industria. Y políticas arancelarias en el corto plazo para asegurar una mínima cuota de mercado para materiales críticos. Lo que no se produzca aquí lo va a producir otro país con mucha peor huella de carbono».
Por su lado, Macarena Gutiérrez (Atlantic Copper), subaryó que estamos «en una emergencia de competitividad, no solo climática» y que por ello, «necesitamos una política industrial basada en la competitividad. Medidas factibles y rápidas si hay voluntad política, como las temporales de las crisis, pero estructurales. Y asegurar el acceso a la materia prima con financiación europea para minas en terceros países, como hicieron Japón y Corea».
Por último, Carola Hermoso (Unesid) recalcó la necesidad de abaratar la energía «maximizando la compensación por sobrecostes de CO2 al máximo que permite Europa, igualándonos con nuestros socios» y «ampliar esos instrumentos de defensa comercial aguas abajo en la cadena de valor -tornillos, piezas de automoción, estructuras- para evitar la deslocalización de la industria transformadora».