El Real Madrid perdió ante el Bayern en el Bernabéu en un partido en el que los de Arbeloa se toparon con un gigantesco Neuer, que hizo nueve descomunales paradas, casi todas de gol. Los de Kompany fueron mejores durante una hora pero el Madrid no se descompuso a pesar del 0-2 tras los goles de Luis Díaz y Harry Kane. La eliminatoria se resolverá en ocho días en el Allianz Arena con el Bayern como claro favorito tras la victoria en el Bernabéu.
Arbeloa no se casó con nadie. Meó con la suya y eligió un once del que sacó a alguna que otra vaca sagrada. Empezando por Bellingham, que va de lesión en lesión hacia la irrelevancia. Y siguiendo por Militao, al que el duelo ante el Bayern en el Bernabéu le ha llegado con una semana de adelanto para ser titular. Tampoco estaban jugadores como Camavinga o Brahim, que pasaban a integrar un banquillo serio y reconocible: Carvajal, Alaba, Mastantuono, Gonzalo…
La alineación del Real Madrid empezaba, a falta de Courtois, por Lunin, que no es lo mismo, vive Dios. Los laterales eran para el desesperante Trent y un Carreras que recuperaba el puesto de 3. Rüdiger y Huijsen volvían a ser pareja de hecho en el centro de la zaga. Por delante Tchouaméni y Arda Güler flanqueados por Fede Valverde y Thiago Pitarch, titular indiscutible por méritos propios. Arriba, claro, Vinicius y Mbappé.
Enfrente el Bayern de Múnich, viejo ogro del madridismo, el rival de los rivales en la Copa de Europa. Un equipazo temible que se plantaba en el Bernabéu con un tridente de delanteros que llevan nada menos que 86 goles entre los tres: Olise, Luis Díaz y Harry Kane. Y con el viejo Neuer, a sus 40 tacos, de portero. Un monstruo más grande que el Manchester City pero al Real Madrid no le van las gestas pequeñas.
Nos dieron las nueve, sonó el himno de la Champions ante un Bernabéu techado, bullicioso y repleto y echó a rodar la pelota. Y no tardó ni un minuto el Bayern en acongojar al Real Madrid. La jugada fue fruto de una buena presión alta de los bávaros, un mal despeje de Thiago Pitarch y un balón que Kimmich puso en los pies de Laimer, que acabó jugada con un tiro desviado gracias a Dios.
Asusta el Bayern
La presión del equipo de Kompany impedía al Real Madrid dar dos pases seguidos y superar su propia divisoria. Lo intentó Vinicius que se topó con el armario Upamecano, que corrigió al resbalillo. Luego apareció Olise. Nunca lo hiciera porque empezó a sentar rivales y Huijsen tuvo que embestirle en la frontal del área. La falta era angustiosamente peligrosa. Pasó el susto. Acabó en córner. Salió Lunin a por uvas y, por suerte, la jugada no pasó a mayores. Otro córner. Lo botó Kimmich directo a puerta y el meta madridista tuvo que despejar in extremis.
El pánico, la angustia y el temor se apoderaron del Bernabéu. Y Kimmich del partido. El mediocentro alemán, creado de una costilla de Kroos, puso una pelota al área y allí Kane le regaló el gol a Upamecano. El central no supo que hacer en boca de gol y su remate fue tan flojo que a Carreras le dio tiempo para sacarla milagrosamente. Ya íbamos diez minutos de pasión absoluta.
El Real Madrid intentaba descubrir si el balón era redondo pero el ritmo del Bayern era imposible para los de Arbeloa. Lo intentó Huijsen con una jugada de área a área que acabó en saque de puerta. La jugada espoleó al equipo de Arbeloa y vimos las arrugas de Neuer, que sacó en el 15 un mano a mano ante Mbappé tras una gran asistencia de Güler, el jugador que mejor le lee el pensamiento. El francés desperdiciaba la primera gran ocasión del Real Madrid.
Salvador Neuer
Repitió paradón Neuer en el 17 tras una contra que volvió a lanzar Güler, aceleró Mbappé dividiendo por el medio y finalizó Vinicius con un disparo cruzado al que respondió el viejo portero del Bayern con una mano firme que desvió la pelota a córner. Entonces la lio parda Thiago Pitarch con una acción calcada a la de la noche del City. Dentro del área quiso hacer un pase interior que acabó convertido en una asistencia involuntaria a Gnabry, que se hizo un lío ante Lunin.
En el 28 de nuevo Neuer le sacó una mano imposible a Mbappé, que llegó a atacar la pelota muy escorado. El Bernabéu ahogó el uy mientras Güler se adueñaba de las contras del Real Madrid. En el 37 llegó la peor noticia para Arbeloa: Tchouaméni vio una amarilla rigurosa que le impedirá jugar la vuelta. Baja sensible y capital para el equipo madridista.
En el 40 llegó una todavía peor, el gol del Bayern. Lo marcó Luis Díaz en el primer balón que tocaba en el partido en una jugada en la que todo el Real Madrid estaba mal parado tras una pérdida de balón de Vinicius. Se enganchó Carreras en la línea de fuera de juego, se resbaló Rüdiger, se quedó demasiado desprotegido Trent y el colombiano vacunó a un Lunin que no es Courtois. Ni Neuer.
El Bayer abusa del Madrid
El tanto del Bayern, justo al filo del descanso, fue un sopapo en el ánimo del Real Madrid, que encaró el túnel de vestuarios con caritas. Normal. En líneas generales el equipo de Arbeloa, consciente de su inferioridad, había resistido bien 40 minutos e incluso había tenido ocasiones de marcar, pero el talento de Güler no había bastado para superar a un Bayern bastante superior.
El segundo tiempo empezó de la peor forma posible para el Real Madrid. Nada más y nada menos que 40 segundos tardó el Bayern en marcar el segundo. La liaron entre Vinicius, que también la pifió en el primero, y Álvaro Carreras, que se dejó robar la cartera por Pavlovic. Nadie fue capaz de parar a Olise, que dividió por el medio, vio a Harry Kane en la mediapunta, el inglés levantó la cabeza y se sacó un tiro sutil ante el que Lunin, tan transparente como siempre, no supo ni tirarse a tiempo ni meter la mano bien.
Perdonó Upamecano el 0-3 en el 57 a la salida de un córner con un remate picado que se marchó fuera. Michael Oliver perdonó la amarilla a Carreras, que quería evitarse el viaje a Múnich. El Real Madrid era un guiñapo en manos del Bayern. Encima Vinicius falló un gol al más puro estilo Higuaín que habría metido al equipo de Arbeloa en el partido. El brasileño miraba al techo como en sus peores tiempos.
El Bernabéu cogió la matrícula a un Álvaro Carreras al que Olise estaba sencillamente triturando. Justo antes había metido Arbeloa a Bellingham y Militao por Pitarch y Huijsen. En el 65 de nuevo Neuer se agigantó para sacar una estupenda mano abajo a un venenosísimo disparo raso de Mbappé, que había sido asistido por Bellingham. Cuarta parada del meta del Bayern y quinta buena acción para evitar un gol del Real Madrid.
Por fin Mbappé
En el 67 de nuevo el gol hizo la cobra a Mbappé, que se sacó un disparo escorado dentro del área que se marchó fuera. Kompany metió a Musiala y a Alphonso Davies, dos jugadores que para sí querría el Real Madrid. Arbeloa quitó a Güler para meter a Brahim. Cualquier cosa menos tocar a Vinicius o a Mbappé, inoperante el primero y fallón el segundo.
En el 73 por fin llegó el gol que tan ansiosamente buscaba el Real Madrid. Lo hizo Mbappé, quien más lo había buscado, tras un buen pase de Trent desde la derecha tras jugada de Bellingham y Valverde. El Bernabéu por fin se enchufó al partido. Dudó el Bayern, que se veía tan superior que no entendió este arreón inesperado del equipo madridista.
En el 88 perdonó Musiala el 1-3 después de una jugada en la que se quedó enganchado Militao. Respondió Mbappé con un disparo venenoso que se marchó a la izquierda de Neuer. Llegábamos al final del duelo en el Bernabéu con cuatro de prolongación. El Madrid lo intentó pero acabó muriendo en la orilla. El 1-2 no es un resultado imposible de remontar en el Allianz, pero deja a los de Arbeloa con la sensación de haberse topado con Neuer y haber dejado escapar vivo al Bayern.