Deportes
EUROPEO SUB 21: ESPAÑA VS ITALIA

Saúl vale una final (3-1)

Llegaba la hora de la verdad. El momento donde fallar es fatal. España e Italia se jugaban un puesto en la gran final del viernes. El combinado de Albert Celades llegaba a la cita invicto y asustando a Europa, menos a la parte del continente que es una bota. A los que viven detrás de los Alpes no se les acongoja fácilmente. Ya sabían lo que eran en este Europeo estar al borde del abismo y salir vivos del él demostrando que son unos animales competitivos. Sobretodo uno llamado Saúl Ñíguez.

Así comenzaba una semifinal con aroma de final. España arrancaba el encuentro con precauciones. El combinado nacional sabía que no podía irse al ataque con la alegría mostrada en los otros encuentros. Quien fallase pagaba y los de Celades no se querían rascar el bolsillo. Este planteamiento temeroso provocó que la selección española no crease peligro, salvo por algún lanzamiento lejano, y sufriese ante una Italia que sí salió más atrevida. Pellegrini abría la beda con un mano a mano donde Kepa salía victorioso. Los siguientes minutos iban a ser una auténtica tortura para los españoles, hasta que lograron dar un paso hacia adelante.

En concreto, fueron 10 minutos que pasaron como dos horas los que España tuvo que resistir una y otra vez las acometidas transalpinas. Hasta que Sandro decidió montar una contra en la que abría a Deulofeu y éste realizaba un centro raso al que no llega Donnarumma pero sí Rugani para desviar a córner. A continuación, un disparo de Sandro tras genialidad de Ceballos que se marchaba alto. Y por último llegaría la oportunidad más clara de la primera mitad con un disparo de Deulofeu, pero el capitán no encontraba arco.

Tras el reparto de mandos, llegó el equilibrio. El partido se niveló notablemente y cada golpe dado por uno era respondido por el otro. Así hasta que el árbitro esloveno señaló el final de un primer tiempo frenético que dejaba todo por decidir en los segundos 45 minutos. El billete hacía el gran partido seguía en el aire.

A ‘Saulazo’ limpio

Comenzaba el segundo tiempo con aires renovados y el mismo guión. Partido nivelado, donde Italia se endurecía y España buscaba su fútbol. La idea era clara, el partido ya se ganará, pero en ningún caso se puede perder. Y con esta filosofía el dios del fútbol sonrió al que más quería jugar. Ceballos hacía magia y Saúl, el abrelatas oficial de la selección, la ponía pegadita al palo para hacer el 1-0. Un tesoro que había que conservar.

Italia no terminó de digerir bien la diana encajada. Creaban una ocasión para empatar y daban patadas como si fuera gratis, pero no lo era. Y en una entrada muy dura sobre Ceballos, Gagliardini se iba a la ducha antes de tiempo tras ver dos cartulinas. Parecía que el camino hacia la final se allanaba para los de Celades, pero cuando enfrente está Italia no se puede dar nada por ganado. Y tirando de tópicos Bernardeschi recorría la frontal, disparaba, el balón tocaban en Vallejo, no llegaba por poco Kepa y terminaba besando las redes españolas. Puro Italia. Lo de toda la vida.

Pero es que esta España es buenísima y Saúl está en un estado de forma superlativo. Es un jugador mayor entre niños y lo demuestra en cada acción. Y en estas Deulofeu le daba un balón, la controlaba, se acomodaba y se sacaba un disparo que se convertía en un autentico golazo. Otro saulazo y ya iban cuatro en la competición. Pero quedaba más.

La ventaja templaba los nervios de España y el fútbol empezaba a lucir más todavía. La sub 21 hacía lo que quería y lo que quiso es cerrar el partido. Asensio subió la banda, levantó la cabeza cedió a Saúl y el del Atlético hacía la tercera diana del partido. Punto y final. La selección podía decir que estaba en la final. Aunque aún quedaba tiempo por delante.

En los últimos minutos del encuentro España se dedicó a tocar y a dejar pasar los minutos. Mientras que Italia, presa de la impotencia, continuó endureciendo su fútbol. Siempre llegaban tarde, en alguna ocasión demasiado tarde, para golear a algún jugador español. Por fortuna, los de Celades tuvieron cabeza, no entraron en el juego italiano y terminaron sellando el pase a la final con honores. El viernes ante Alemania en Cracovia buscarán la quinta corona continental.