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Renuncia a Indian Wells y Miami tras su lesión

Nadal repite el plan de 2018 y buscará el éxito en la tierra

Rafa Nadal opta por seguir la misma estrategia de 2018 y por ello se centra en la tierra batida y renuncia a disputar Indian Wells y Miami

Nadal confirma su ausencia en Indian Wells y Miami

Nadal vuelve a entrenarse y da una pista decisiva sobre su regreso

  • Nacho Atanes
  • Redactor de deportes y canterano de OKDIARIO. Desde 2016 cubriendo la información de tenis. También baloncesto, fútbol, ciclismo y otros contenidos.

La vuelta de Rafael Nadal a las pistas tendrá que esperar, al menos unas semanas más. El tenista balear confirmó en la tarde del pasado martes lo que era un secreto a voces y no jugará ni el Masters 1000 de Indian Wells ni el Masters 1000 de Miami, ambos sobre pista dura y que copan el calendario ATP del mes de marzo. Aquejado de una lesión en el psoas ilíaco de su pierna izquierda desde el Open de Australia, Rafa no ha vuelto a competir y como sucediera en 2018, con la misma dolencia –aunque de un grado inferior– opta por centrarse en una preparación óptima para la tierra batida en lugar de forzar su físico a contrarreloj.

Nadal comunicaba a los aficionados su decisión mediante un mensaje publicado en las redes sociales. «Hace tiempo que no me pongo en contacto con vosotros», comenzó el manacorí, que explicaba a continuación la evolución de la lesión producida en segunda ronda del Open de Australia ante McDonald. «Tomé mi tiempo libre, comencé la rehabilitación, el gimnasio y la fisioterapia según las instrucciones de los médicos. Preparándonos para volver en las mejores condiciones», añadió. «Estoy triste porque no podré competir en Indian Wells ni en Miami. Muy triste por no estar allí. Echaré de menos a todos mis fans estadounidenses, pero espero verlos a finales de este año durante la gira de verano», completaba Rafa.

La ausencia de Nadal de los Masters 1000 de Indian Wells y Miami se podía prever debido a un último vídeo filtrado en el que se le ve en su academia de Manacor ejercitándose ya sobre pista, pero en tierra batida y no en pista dura, superficie en la que se disputan los torneos estadounidenses en el mes de marzo. Sin embargo, la pista ya la dejó Rafael años atrás, concretamente en 2018, después de verse obligado a retirarse en cuartos de final del Open de Australia, ante Marin Cilic y también por una lesión en el psoas ilíaco.

Aquella dolencia, diagnosticada como de grado I y no de grado II como la de este 2023, apartó a Nadal de las pistas por varias semanas por prescripción médica, pero el tenista decidió optar por una recuperación conservadora y se perdió la gira primaveral por Estados Unidos, dando prioridad a reaparecer a tope en la tierra batida, su superficie predilecta. Cinco años después, misma lesión en el mismo escenario y un tiempo de baja anunciado de seis a ocho semanas, que será superior –volvería el 8 de abril en Montecarlo– en pos de llegar al 100% y con la adaptación completa a la arcilla.

Una decisión de éxito para Nadal

En 2018, los resultados de Nadal sobre tierra batida confirmaron el acierto de la estrategia, ya que ganó los Masters 1000 de Montecarlo y Roma, además del Conde de Godó y de, por supuesto Roland Garros. Cinco años después, las condiciones no son las mismas y acercarse a lo sucedido entonces representaría ya un éxito para un tenista que en unos meses cumplirá 37 años y que quiere acercarse a la victoria lo máximo posible en escenarios propicios, antes que forzar y volver a verse inmerso en una vorágine de malos resultados o incluso nuevas lesiones que le condenen en el tramo final de su carrera deportiva.