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El Mutua Madrid Open toca fondo tras cambiar de propietarios y exhibir una imagen alarmante

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

El Mutua Madrid Open se ha visto superado por las críticas en su edición de 2026. El mejor torneo de España por denominación, uno de los nueve Masters 1.000, ha exhibido una imagen que dista de ser la idónea para un evento de este calibre. Gradas vacías, horarios infernales, ausencias de tenistas notables y una final con un ‘espectáculo’ de apenas 57 minutos de duración han hecho que el torneo esté en el foco de las críticas.

La imagen proyectada por el torneo no es la de una ciudad, Madrid, que ambiciona convertirse en la capital del deporte europeo. Los nuevos propietarios del Mutua Madrid Open han empujado a una situación que debe ser revisada en el futuro y que hasta pone en peligro el estatus de la capital de España en el circuito ATP.

Con Arabia Saudi empujando para tener su propio Masters 1.000 a partir de 2028 queda cada vez más claro que el Mutua Madrid Open podría estar en riesgo de mantener esta categoría en el circuito que es la antesala de los Grand Slam. Hay que recordar que el propio madrileño consiguió esta categoría en 2009 sustituyendo al torneo de Hamburgo.

El Mutua Madrid Open es propiedad desde finales de 2025 del gigante deportivo Endeavor. Este conglomerado es el dueño de la UFC, la WWE y los Masters 1.000 de Miami y Madrid, además de representar los intereses de un sinfín de estrellas relacionadas con el baloncesto como Luka Doncic, Anthony Edwards o Sabrina Ionescu. De dicha compañía surgió la empresa internacional de eventos y experiencias, MARI, fundada por el empresario estadounidense Ari Emanuel.

Ari Emanuel, a la derecha, con los principales responsables de la UFC.

Madrid es uno más en una lista

En la actualidad, el Mutua Madrid Open es propiedad de unos inversores americanos que tienen una enorme cartera de activos porque además de los torneos de Miami y Madrid organizan los torneos de menor rango en la ATP en Abu Dabi, Washington, Sao Paulo y Río de Janeiro, Chengdu, Tokio y Hong Kong.

El torneo de la capital de España ha pasado a ser una gota en un oceano de eventos organizado por su empresa matriz. El Mutua Madrid Open ha acentuado en esta edición los problemas históricos que arrastraba con unos palcos VIP que en muchos partidos estuvieron vacíos. Si a eso añadimos que las gradas normales estuvieron bastante vacías en muchos encuentros el cóctel resultante es preocupante. La credibilidad del torneo se resiente sin público.

Los espectadores, es probable, renunciaron a muchos partidos que terminaron pasada la medianoche en días laborables. Si a eso unimos que la ubicación del recinto no es céntrica y que las entradas no son precisamente baratas encontramos un acontecimiento que durante muchos días se ha visto desangelado tanto dentro de la pista como en la retransmisión televisiva. Es complicado explicar que muchos días hubiese ‘sold-out’ de entradas y que la grada estuviese a medio gas de ocupación.

Las estrellas se borran

A esto hay que unir que el espectáculo tenístico no ha sido ni mucho menos el esperado. Las ausencias de Carlos Alcaraz y Novak Djokovic han dejado a Jannik Sinner como el único tenista atractivo para el gran público. El italiano ha cumplido su parte del trato ganando el torneo, pero la final de apenas 57 minutos ante Alexander Zvrev pone en relieve el bajo rendimiento global.

Además, el Mutua Madrid Open no es un torneo idóneo para la preparación del evento cumbre de la temporada de tierra batida, Roland Garros. Al tener una altitud diferente al resto de eventos con 657 metros, el bote de la pelota y la velocidad son completamente distintos a los que los jugadores se van a encontrar en la gira. Muchos jugadores buscan la primera excusa que pueden para renunciar a un evento que les va a contramano.

Veremos qué sucede en el futuro con un torneo que tiene proyectada una nueva pista de 8.600 espectadores para el futuro y que quiere seguir siendo atractivo con acciones como la vista este año en el Santiago Bernabéu como pista de entrenamiento. El torneo, es evidente, debe afinar una imagen de marca que empezó siendo rompedora con los palcos VIP, pero que cada vez se resiente más de cara al público. Madrid no puede permitirse que su torneo se convierta en algo vulgar dentro del exigente calendario de la ATP.