Kant, filósofo: «Si castigas a un niño por ser malo y lo premias por ser bueno, hará lo correcto solo por la recompensa»
La reflexión de Kant cuestiona los sistemas educativos basados en premios y castigos que tan de moda están en la actualidad
El papel higiénico es historia: la tendencia que está reemplazando los baños en 2026 y es más limpio y práctico
Qué significa la frase de 'El Principito' sobre la felicidad: "Todas las personas mayores fueron al principio niños"
Lo hace todo el mundo, pero el chef Ángel León no admite dudas: "Jamás laves el pescado bajo el agua del grifo"
«Si castigas a un niño por ser malo y le premias por ser bueno, hará lo correcto solo por la recompensa». La frase del filósofo alemán, Immanuel Kant, uno de los pensadores más influyentes de la historia, vuelve a ser muy relevante en pleno siglo XXI. En un momento donde el sistema de educación está siendo tan polémico, su idea plantea un debate.
La crítica de Kant
Para Kant, la moral de un niño no puede depender de incentivos o regalos. Su pensamiento, que es una base de la ética moderna, defiende que las acciones correctas deben surgir del deber, no del beneficio que se saca por hacerlo.
Cuando una persona que desde pequeño actúa bien solo para recibir una recompensa o evitar un castigo, su conducta no se mueve por la moral o por la conciencia, sino porque está condicionada.
La moral como principio
El filósofo alemán defendía que la verdadera ética nace de los principios universales, no de los intereses individuales. Hacer lo correcto debería ser una decisión que se toma de forma consciente y autónoma, no por una serie de estímulos como las recompensas.
Por eso, Kant decía que educar únicamente mediante premios y castigos puede limitar el desarrollo natural de la moral, ya que se está incitando desde pequeños a moverse únicamente por el interés.
¿Funciona educar sin recompensa?
Esto no significa eliminar por completo los premios o las consecuencias, sino replantear su papel en la educación de los niños y pensar cuándo sí que son verdaderamente necesarias.
La clave se encuentra en fomentar valores, como la responsabilidad, la empatía y la autonomía, para que las personas actúen de forma correcta porque así lo creen ellos, no porque haya un interés de por medio.
Hoy en día, muchos expertos cuestionan el uso excesivo de recompensas, señalando que estas pueden generar dependencia y reducir la motivización.