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Zidane recupera la magia de Luka Modric

Un cerebro de cantautor, una cadera que ni Shakira, un golpeo exterior para enseñar en escuelas de fútbol y el pelo de cantante britpop. Ese extraño elemento, que diría nuestro querido Andrés Montes, llamado Luka Modric. Refinería croata para un centro del campo que sufría de amnesia creativa con ‘el que no puede ser nombrado’: Rafa Benítez.

De ser una producción cinematográfica, la parte del ex entrenador se tendría que emitir en blanco y negro con su juego tosco, soporífero y obtuso. Un guión que ya se conocía hasta en Birmania: Benítez no tenía nada nuevo en su playbook. Ahora, con Zidane, sonríe hasta Mourinho en su sofá inglés. La metamorfosis en la orquestación del engranaje blanco de unos partidos atrás a la nueva era Zizou es de estudiar en Universidades de Psicología.

Zidane ha recuperado la magia del mejor Modric. Se ha rendido al talento (y a su exterior) cuando Benítez lo vio como un tara. En su intento de corregirlo, agobió al croata. Zizou opta por mimarle: «Luka aporta muchísimo al equipo, es un jugador de mucha calidad y lo que intento es no agobiarle con muchas órdenes. Las cosas que hace con el exterior me impresionan”.  ¿’Recadito’ encubierto a Benítez?

El mejor Modric de la temporada

Con Toni Kroos pensando todavía en el verano en Mallorca, Luka Modric se ha erigido como el líder del cambio en el Real Madrid. Una democracia en la que Casemiro y Kovacic no llegan a formar grupo parlamentario. De momento. En Sevilla, la exhibición del ‘pájaro loco’ fue digna de un taconeo de Rafael Amargo. Arte le sobra; galones, cada vez más. En el vestuario saben que el croata es la piedra filosofal que desencripta el juego blanco.

Con Zidane ha recuperado la confianza y el cariño que tanto se echa de menos cuando dejan de dártelo. Y tal como hace en el campo, no se cortó a la hora de hablar cuando se marchó su ya ex técnico: “Da pena ver a Benítez fuera, pero creo que el cambio ha venido bien”. Ahora Zizou le mima como se cuida de un móvil recién comprado. Este ya ha sido utilizado, pero su procesador no deja de funcionar a la velocidad de la luz. Ante el Espanyol volvió dirigir al equipo con maestría y una ligereza que asusta. Porque si Modric sigue pensando, el Real Madrid de Zidane continuará jugando.