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Jaden Ivey no retrocede de sus comentarios homófobos: «Dicen que estoy loco, que soy un psicópata, pero…»

Jaden Ivey amplifica su discurso, señala a su esposa y familia por su despido de los Bulls y ataca a otros jugadores de élite de la NBA

Los Chicago Bulls despiden a Jaden Ivey por comentarios homófobos sobre el Mes del Orgullo

A los Chicago Bulls no les tembló el pulso para despedir de manera fulminante al jugador Jaden Ivey tras sus controvertidas declaraciones en redes sociales criticando duramente el mes del orgullo LGTBIQ+ que promovió la NBA. La franquicia apeló a una «conducta perjudicial para el equipo» para justificar la rescisión de su contrato tras un discurso cristiano que corrió como la pólvora en las redes sociales.

Momentos después de la rescisión de su contrato, Jaden Ivey abrió un directo en sus redes sociales en las que, lejos de retractarse, continuó con su discurso cristiano y señaló no solamente cómo se sentía, sino quiénes habían sido los que le habrían «traicionado», donde incluyó a su esposa y familiares cercanos.

«Cuando entré en la NBA, todo lo que quería era ganar campeonatos, conseguir millones de dólares, conseguir ese próximo contrato, conseguir todos esos autos… Eso era todo lo que quería, hasta que el Señor me mostró», explicaba Jaden Ivey, que razonaba así su postura: «¿De qué sirve ganar el mundo y perder tu alma? ¿De qué sirve no seguir al Señor, no obedecer sus mandamientos? Solo puedes conducir el Ferrari por un tiempo, ¿cuándo ha conducido alguien un Ferrari durante 10 horas? Nadie, solo lo conduces por el tiempo que sea. ¿De qué les servirá en el Día del Juicio si no conocen al Señor Jesucristo y no obedecen sus mandamientos? No servirá de nada hacer tu voluntad y tratar de ganar campeonatos… ahí es donde muchos tropiezan».

De hecho, Ivey ha señalado públicamente también a Curry y LeBron o Jordan: «Por eso está Curry. Él no conoce a Jesús, y rezo para que vaya a él. Que él y su familia sean salvados en el nombre de Jesús. Todos esos anillos que tiene, todos esos anillos que tiene LeBron, que tiene Michael Jordan, toda esa gente en el Salón de la Fama que no conoce a Jesucristo, no importará en el Día del Juicio. Intentarán detenerme, pero no lo haré; voy a decir la verdad, por eso todos a mi alrededor me dan la espalda, por mi fe. No me despidieron a mí mismo, estuve hoy en el gimnasio rehabilitándome, haciendo mi trabajo, haciendo lo que me dijeron que hiciera, y me echaron».