Guardiola desatado: zarandea y golpea a su portero Ortega tras el empate del Manchester City
Guardiola gritó, zarandeó y golpeó en el pecho a Stefan Ortega, portero del Manchester City, tras el empate contra el Brentford
El meta falló en los dos goles que encajaron y el técnico intentó levantarle el ánimo con una charla de lo más efusiva
Guardiola también se divorcia de la Premier: el Brentford le empata un 0-2 al City en el descuento
Pep Guardiola acabó fuera de sí el partido de la Premier ante el Brentford, en el que al Manchester City le empataron en el descuento una renta de dos goles. El entrenador se fue a buscar a Stefan Ortega, su portero, que estaba hundido tras fallar en ambos goles. Aunque da la sensación de que el catalán no tiene ni la más mínima intención de abroncar al guardameta citizen, puesto que parece que intenta consolarle, se pasó de efusividad y le agarra, le zarandea y le golpea en el pecho.
El Manchester City desperdició un 0-2, tras un doblete de Foden, ante el Bentford. El conjunto rojiblanco terminó empatando un partido que los citizens tenían más que encarrilado. En el 82′ y en el 92′ el conjunto local conseguía igualar por medio de Wissa y Norgaard, tras sendos fallos defensivos y con un Ortega que pudo hacer más en ambos tantos.
A la conclusión del encuentro, el meta estaba abatido. Después de ganarle la titularidad a Ederson, por sus constantes fallos durante la crisis que atravesó el City entre noviembre y diciembre, el portero alemán erró ante el Brentford, permitiendo que les igualaran un encuentro que estaba casi resuelto y alejándoles aún más de una Premier que ya tienen muy complicada.
Pep Guardiola GOES OFF at Stefan Ortega after Manchester City blew a two-goal lead 😡
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— Optus Sport (@OptusSport) January 14, 2025
Guardiola demasiado efusivo con Ortega
No es la primera vez que vemos a Guardiola desatado cuando los resultados no acompañan a los suyos. Sin ir más lejos, durante la larga crisis que sufrieron, llegó a aparecer con la cabeza llena de arañazos y con una herida en la nariz, que el mismo se había provocado rascándose durante el partido. «Me lo he hecho con los dedos, con las uñas. Quería hacerme daño», explicaba después de que el City desaprovechara un 3-0 en Champions contra el Feyenoord, que terminó igualando el encuentro.
Después de aquel partido, los skyblues se sumieron aún más en una crisis que parecía no tener fin. La desesperación de Guardiola fue tal durante esa etapa que dejó imágenes impropias de lo que habíamos visto de él durante su extensa carrera en los banquillos, como cuando les recordó a los aficionados del Liverpool las seis Premier Leagues que ha ganado con el equipo mancuniano.
Parecía que esa crisis había llegado a su fin, hasta que el Brentford ha vuelto a mostrar las costuras de un Manchester City que parece incapaz de solventar sus encuentros cómodamente. A la mínima, al equipo le tiemblan las piernas y termina hundiéndose, dejando escapar partidos que tenía controlados, como sucedió el martes. Esta vez, con Ortega como protagonista, al que Guardiola trató de animar, aunque quizás no de la mejor manera posible.
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