Mundial 2030

Los escándalos acorralan a Infantino al frente de la FIFA

Los múltiples escándalos que han salpicado a Gianni Infantino en los últimos meses le dejan en una situación muy delicada

La UEFA pide su dimisión y en Inglaterra revelan que ha ofrecido la final del Mundial 2030 a Marruecos a cambio de su apoyo

La FIFA denuncia «ataques contra su integridad» y ensalza la figura de Infantino tras la cumbre de Marruecos

Infantino, FIFA
Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
Hugo Carrasco

A Gianni Infantino no paran de sucedérsele los escándalos. El presidente de la FIFA está acorralado después de que hayan visto la luz sus planes para mantenerse al frente del organismo que rige el fútbol mundial. Ofrecerle, presuntamente, la final del Mundial 2030 a Marruecos a cambio de su apoyo y el del resto de federaciones africanas, anteponiendo su permanencia en el cargo a que España –vigente campeona del mundo– sea la encargada de celebrar el partido en una sede emblemática como es el Santiago Bernabéu o, en su defecto, el Camp Nou, es el último lío en el que se ve envuelto el presidente de la FIFA.

Las federaciones más importantes del mundo han solicitado ya su dimisión. La UEFA no tardó en retirarle el apoyo al dirigente suizo cuando se conoció que intentaba vender el 20% de los Mundiales a fondos de inversión norteamericanos, vinculados con Trump y su familia. Aunque Infantino ha reculado en su idea, no ha convencido a Europa, que ya no cree en él. Y es que en los últimos meses ha estado envuelto en un sinfín de polémicas.

El presidente de la FIFA ha adoptado un papel totalmente político. Infantino ha pretendido equipararse con los distintos jefes de Estado y ha tejido alianzas geopolíticas con todos aquellos que buscasen negocios con el organismo que dirige. Eso sí, anteponía el interés del país en cuestión o el suyo propio. Ahora se ve abocado a buscar apoyos a la desesperada en las federaciones para no ceder ante las exigencias del fútbol europeo.

Perdió la neutralidad con una llamada de Trump

En estos últimos meses, con el Mundial 2026 de fondo, Infantino se ha plegado ante Donald Trump al máximo. En el sorteo de la fase de grupos del campeonato, celebrado en diciembre de 2025 en Washington, no dudó en entregarle el Premio FIFA de la Paz. Un reconocimiento creado para la ocasión, después de que al presidente de los Estados Unidos no le concedieran el Nobel de la Paz, y cuyo ganador no se consultó ni en el Consejo de la FIFA ni con los vicepresidentes.

La relación con Trump se estrechó bastante, con visitas a la Casa Blanca de por medio, hasta el punto de que el presidente de Estados Unidos intervino en una decisión deportiva en pleno Mundial. Llamó a Infantino para que le retirasen la sanción al estadounidense Balogun, que había visto la roja directa en un partido ante Bosnia y Herzegovina. En una decisión sin precedentes, la FIFA condicionaba el cumplimiento de ese partido de castigo a la reincidencia del delantero, que pudo jugar en octavos de final ante Bélgica.

Ese trato de favor marcó un precedente peligroso y ya puso en cuestión tanto la figura de Gianni Infantino como su neutralidad. La UEFA se quejó, al igual que la afectada Bélgica e, incluso, desde Inglaterra solicitaron tener el mismo trato y que se le retirase la sanción a un jugador suyo para jugar los cuartos de final unos días después. Lógicamente, no sucedió.

Con la celebración del grueso del Mundial en Estados Unidos llegó otro de los líos: el precio de las entradas. La mayoría de los partidos registraron llenos absolutos en los estadios, pero en los partidos de mayor interés los precios que se pagaron fueron desorbitados. Fútbol para los aficionados, sí; pero ¿a qué precio? La FIFA llegó a vender entradas para la final entre España y Argentina por un precio superior a los 9.000 dólares.

La venta del Mundial lo reventó todo

El episodio más escandaloso llegó tras la cita mundialista. Hace apenas una semana se conocía la intención de Gianni Infantino de aprobar la venta del 20% de los derechos de la Copa del Mundo a fondos de inversión. Entre los futuros inversores se encontraban familiares de Trump, como su yerno. Prometía a cada federación 20 millones de dólares si su propuesta salía adelante, en lo que se puede entender como un soborno a los dirigentes de las minoritarias a cambio de un voto, puesto que tienen pocas o ninguna opción de disputar un Mundial.

La reacción de la UEFA fue inmediata, con un comunicado demoledor en el que anunciaban que todas las federaciones europeas se retiraban de cualquier competición organizada por la FIFA hasta que se retirase el proyecto. Una vez sucedió, desde el organismo del Viejo Continente han solicitado la dimisión de Infantino. La confederación sudamericana, CONMEBOL, duda sobre si mantener o no su apoyo, CONCACAF y Asia también lo rechazaron, mientras que algunas federaciones sí que han mostrado públicamente su apoyo.

Entre las que le respaldan se encuentra Marruecos. El peso alcanzado en los últimos años por la FRMF (federación marroquí) es enorme. Cuentan con el apoyo pleno de la CAF (Confederación Africana de Fútbol), que les ha llegado a reconocer en los despachos como campeones de África, pese a que perdieron la final contra Senegal. El acercamiento entre el país, la CAF e Infantino es palpable en muchos aspectos.

Deudas con las sedes y chantajes a federaciones

Una vez se han ido destapando los escándalos, no han parado. Jordania le acusaba de chantaje. «La FIFA se ha negado a ayudarnos en ninguno de estos u otros asuntos, hasta que me fue comunicado verbalmente durante la Copa del Mundo que si respaldaba a Infantino, eso ayudaría en gran medida a nuestra federación», señalaba el príncipe Alí bin Hussein, que fue precisamente rival electoral de Infantino en 2016, cuando accedió a la presidencia de la FIFA.

A eso se suma la presunta promesa incumplida con las ciudades sede del Mundial 2026. Les garantizó un millón de dólares por albergar los partidos de la cita mundialista y cuatro directivos de los comités organizadores locales han afirmado que todavía la FIFA no ha pagado, pese a que la celebración de esta Copa del Mundo ha dado al organismo internacional unas cifras de beneficio impensables y totalmente disparatadas.

Sus lazos con Marruecos

Si Infantino mostró un acercamiento sospechoso con Donald Trump previo al Mundial 2026, con Marruecos es similar de cara al 2030. La última visita a España fue antes de que se incorporara el país norteafricano a la candidatura para organizar el próximo Mundial, cuando aún dirigía la RFEF Luis Rubiales. Desde entonces, quienes han ido marcando el paso de los acontecimientos han sido Marruecos y la FRMF.

Desvelaron que la candidatura había sido elegida para albergar el Mundial, presentaron un logo en el que pusieron primero el nombre de Marruecos y un lema en el que también figura antes la palabra yalla que vamos. Y desde entonces no han dejado de presionar para que la final del Mundial se celebre en Casablanca, por delante de Madrid o Barcelona, que cuentan con estadios emblemáticos y que son capitales del fútbol europeo e internacional, contando además con enorme tradición en este deporte y con los dos clubes más importantes del mundo.

Sospechoso era, cuanto menos, que la FIFA tuviera previsto organizar su Congreso de 2027 en Rabat. En él, se celebrarán las elecciones a la presidencia, a las que Gianni Infantino concurrirá si es que sigue en el cargo o cuenta con los apoyos necesarios. No había dudas de ello hasta hace una semana, en la que su figura está cuestionada y acorralada. Además, la cumbre de urgencia tras todos los escándalos se ha celebrado también en la capital marroquí, puesto que asistió el mismo día de la invasión a Ceuta a la Fiesta del Trono de Mohamed VI.

La final a cambio de votos

En esa cumbre, Gianni Infantino habría solicitado el apoyo a las 54 federaciones de la CAF. Según reveló el rotativo inglés The Times, en una medida desesperada por mantenerse en el cargo, lo habría pedido a cambio de darle a Casablanca la final del Mundial 2030, cumpliendo así con el gran objetivo marcado por Marruecos de cara a la cita. De esta forma, intentaría compensar la pérdida de apoyos de varias federaciones de peso, como la mayoría de las que integran la UEFA, parte de CONCACAF, de la AFC de Asia o, incluso, de CONMEBOL.

Este último movimiento, desmentido –lógicamente– por la propia FIFA, supondría un nuevo agravio a los procedimientos a seguir y a la propia institución. De momento, tras la negación absoluta de los hechos, la cúpula del organismo mundial ha procedido a ensalzar a Infantino. Sin embargo, pese a que aseguran que los resultados de esa reunión «fortalecerán la gobernanza de la organización» y «contribuirán a restaurar la confianza en la institución», lo cierto es que la figura del suizo está más tocada que nunca.

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