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Champions League: Real Madrid – Brujas

Lo de este Madrid es cosa de Brujas

Lo de este Real Madrid es cosa de brujas. Dos regalos infames pusieron a los belgas 0-2 en el Bernabéu, que se cebó con un transparente Courtois. En la segunda parte los de Zidane tocaron a rebato e igualaron el partido con sendos cabezazos de Sergio Ramos y Casemiro.

La Champions volvía a su casa, el Bernabéu. En ningún sitio luce más ni se siente más a gusto la orejona que en el campo del Real Madrid, porque el Real Madrid es la Champions y la Champions es el Real Madrid. Después de tomarse un año sabático, la Champions exigía a los de Zidane un nuevo ritual de apareamiento, previa seducción se entiende.

La debacle de París había sido como una de estas citas de First Dates donde todo sale torcido. Pero el Real Madrid se ha enderezado desde entonces. Se ha puesto firme, derecho como una vela. Es otro equipo, más sólido que brillante, más sacrificado que divertido, pero compite. Y gana. La vuelta de Sergio Ramos le ha dado al equipo un empaque que se echó en falta ante el PSG. El resto, remangarse, correr y confianza.

Para recibir al Brujas Zidane apostaba por el bloque de los últimos tres partidos con pequeños retoques. Con respecto al once del Calderón entraba Modric por Fede Valverde y Lucas Vázquez, el chico de confianza del técnico, por un Bale que descansaba en Champions. El resto, los mismos porque Zizou no es de ponerse a trastear para intentar arreglar lo que no está roto.

Manda el Madrid… y gol ‘regalao’

A dominar sin prisa salió el Real Madrid. Percutía pero sin darlo todo igual que los políticos a principios de campaña. Un cabezazo de Benzema a la salida de un córner fue el primer aviso del equipo de Zidane. No se asustó el Brujas y respondió con gol. Fue un gol a la contra en el que pareció haber un doble fuera de juego en el incio de la jugada. El colegiado lo anuló, el VAR lo revisó y, con suspense y dilación, el tanto subió al marcador.

Había sido un gol medio ridículo, con los centrales del Real Madrid mal parados, Courtois por los suelos y el autor del tanto, Bonaventure, marcando sin querer tras darse un pase en su propio pie. Flipaba Zidane. Se mosqueaba el Bernabéu.

El gol del Brujas alteró los planes del Real Madrid, que comenzó a ofuscarse en ataques por el centro y, lo que era peor, a dejar desiertos ingentes a la espalda de sus centrales. Mientras, el Bernabéu esperaba la comparecencia de un Hazard muy fácil de ver y más fácil aún de defender.

Una buena triangulación en el 20 entre Modric, Lucas y Carvajal quedó mal abrochada por un disparo raso y defectuoso del croata. Volvía a asomarse el Real Madrid al área del Brujas. También avisó Kroos con una volea que se estrelló en un belga antes de acabar en córner.

Reaccionan los blancos… llega el 0-2

Centrifugaba el partido el Real Madrid, córner a córner, llegada a llegada. Pero no aparecía el gol. Se echaba en falta un artillero de esos que desatascan los partidos con un remate. Como el que tuvo Varane en el 27 a la salida de un córner y que desvió Mignolet con una buena mano.

La impaciencia comenzaba a apoderarse no sólo del equipo sino de la grada. Sólo Kroos estaba leyendo el partido como se merecía. Courtois tuvo que meter una mano en el 33 para salvar el 0-2 en plena empanada de la defensa del Real Madrid, con mención especial a Nacho y Ramos.

Respondió Kroos con otra ocasión en el 35. El alemán se asomó al interior del área del Brujas, pero la pegó mordida cuando medio estadio cantaba el 1-1. Y raudo se cumplió la ley del fútbol con el 0-2. Llegó en una contra atolondrada del Brujas, que culminó Bonaventure con una buena vaselina después de casi tropezarse en la conducción de la pelota. Los blancos se pegaban un tiro en el otro pie.

Con el 0-2 llegó al descanso y el Bernabéu no aguantó más. Los pitos a Courtois se hicieron extensivos al resto del equipo que se llevó, y con toda la razón, una enorme pitada al descanso. Del que volvió el Real Madrid ya sin Courtois (¿lesión o castigo?) bajo los palos ni Marcelo en el lateral izquierdo. Entraron Areola y Marcelo.

Entran Areola y Marcelo… marca Ramos

El Real Madrid salió a la desesperada y eso le costó un susto a las primeras de cambio. Lo salvó Areola con un buen mano a mano ante un Bonaventure que reventó a Varane. Luego Sergio Ramos marcaría en un balón aéreo, pero el colegiado lo anuló. Con el Bernabéu en plena depresión, lo que el VAR le quitó al Madrid, el VAR se lo dio. Conclusión: 1-2 y el Madrid seguía vivo.

El tanto espoleó a un Real Madrid que empezó a atacar con todo. Los de Zidane llegaban por tierra y por aire. Porque en Madrid no hay playa, claro. El Bernabéu, tan necesitado de una alegría, empezaba a oler a remontada. Hazard se pasó a la mediapunta pero seguía con el punto de mira desviado. Zizou tiró a la desesperada de Vinicius para terminar de agitar el partido… y a la grada.

Modric desperdició una llegada al área con un disparo algo y, lo peor, no vio a Benzema que estaba solito en el segundo palo. Estábamos ya en el minuto 70 y al Madrid le quedaban 20 minutos más el alargue para lograr una remontada (casi) imposible. Pero los blancos empezaron a hacer la goma en lugar de seguir percutiendo el área del Brujas. Y se le agotaba el tiempo.

Lo intentaron los blancos hasta el final, pero entre la falta de fuelle y la falta de acierto la cosa se puso más cuesta arriba. Eso hasta que apareció Casemiro de la nada para rematar un centro de falta de Kroos. El Real Madrid lograba el empate y buscaba el triunfo contrarreloj. La tuvo Varane, pero no llegó la remontada.

Al final el Real Madrid salvó un punto aunque las cosas se han puesto feas para los de Zidane en la Champions. Un punto en dos partidos, así que toca sacar la calculadora, ganar los dos partidos al Galatasaray y, entre la visita del PSG al Bernabéu y la del Madrid a Brujas, sumar otros tres. Cuesta arriba pero no imposible.