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El buffet libre de los hoteles esconde un secreto: no lo estás sabiendo aprovechar

¿Te gusta ir a los hoteles que ofrecen buffet libre? Si es así, seguramente te habrás preguntado alguna vez cómo hacen para ofrecer tanta comida por un precio tan bajo. Y es que el buffet libre de los hoteles esconde un truco que no estás sabiendo aprovechar. A continuación te contamos cuál es y cómo puedes sacarle el máximo partido.

El truco que no aprovechas en el buffet libre de los hoteles

Los buffets libres de los hoteles son una opción muy tentadora para muchos clientes que buscan disfrutar de una gran variedad de alimentos por un precio fijo. Sin embargo, ¿sabemos realmente cuánto comemos y cómo afecta a nuestro organismo y a nuestro bolsillo? ¿Y cómo hacen los hoteles para ofrecer este servicio sin perder dinero? En realidad, los hoteles esconden un truco o varios con respecto al buffet libre que hace que en realidad no estemos aprovechando de forma correcta este servicio.

El efecto del buffet libre en nuestro cerebro

Cuando nos enfrentamos a un buffet libre, nuestro cerebro se activa de una forma diferente a cuando comemos en casa o en un restaurante con carta. Según los expertos en neuromarketing, el buffet libre estimula nuestro cerebro límbico, que es el encargado de regular las emociones, los instintos y las necesidades básicas, como la alimentación.

El cerebro límbico nos impulsa a comer más de lo que necesitamos, porque interpreta que hay una oportunidad de obtener más recursos y de satisfacer nuestros deseos. Además, el buffet libre nos ofrece una gran variedad de opciones, lo que aumenta nuestra curiosidad y nuestro apetito. Por otro lado, el hecho de haber pagado un precio fijo por adelantado nos hace sentir que debemos aprovecharlo al máximo y amortizar nuestra inversión, aunque eso suponga comer más de lo que nuestro cuerpo nos pide. Es decir, creemos que aprovechamos el servicio, pero en realidad no es así, sino que de hecho comemos en exceso sin que lo necesitemos y corremos el riesgo de ponernos malos.

De hecho, comer más más de lo habitual en un buffet libre puede tener consecuencias negativas para nuestra salud, como indigestión, malestar, sobrepeso o problemas cardiovasculares. Por eso, es importante ser conscientes de nuestras señales de hambre y saciedad, y moderar nuestro consumo en función de nuestras necesidades reales.

Los hoteles no pierden dinero con el buffet libre

Aunque pueda parecer que los hoteles pierden dinero al ofrecer buffet libre a sus clientes, lo cierto es que tienen una serie de estrategias para ahorrar costes y maximizar sus beneficios. Trucos que en definitiva evitan ese aprovechamiento que creemos y que como decimos, no es tal. Una de ellas es reducir el personal necesario para atender el servicio, ya que solo se requieren cocineros y no camareros. Otra es colocar los alimentos más baratos y menos nutritivos en la primera fila del buffet, para que los clientes se sirvan primero de ellos y se llenen antes. También suelen ofrecer platos preparados o congelados, que tienen un menor coste que los frescos o elaborados.

Además, los hoteles cuentan con que los clientes no van a consumir tanto como creen, ya que tienen unos límites fisiológicos que les impiden comer más allá de su capacidad. Según un estudio realizado en Estados Unidos, el margen medio de beneficio de un buffet libre es del 30%, lo que significa que los hoteles ganan más dinero del que gastan en ofrecer este servicio.

Por tanto, podemos concluir que el buffet libre es una técnica de marketing muy efectiva para atraer clientes y generar ingresos, pero que también puede tener un impacto negativo en nuestra salud si no controlamos nuestro consumo. Por eso, es recomendable elegir bien lo que comemos y escuchar a nuestro cuerpo.