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Según la psicología las personas que siempre caminan delante de los demás cuando van en grupo tienen estos rasgos muy característicos

Salir a caminar es algo que siempre se recomienda, especialmente cuando nos hacemos mayores y aunque hacerlo solo es algo totalmente normal, también hay personas que salen a caminar en grupo o que por ejemplo, practican senderismo. Normalmente cuando se va caminando con varias personas, lo normal es que el grupo vaya unido, comentando cosas o simplemente disfrutando de la caminata, pero siempre hay alguien que suele adelantarse sin motivo aparente. Personas que van por delante del resto y para los que la psicología tiene una respuesta.

Puede parecer una simple costumbre, o que sean personas que dan zancadas más grandes o que caminan más rápido que el resto y eso es algo que ha llamado la atención de los psicólogos, porque en realidad, la velocidad a la que nos movemos depende de muchos factores, desde la edad y el estado físico hasta el lugar en el que estamos o la prisa que tengamos ese día. Sin embargo, algunos estudios han encontrado asociaciones entre caminar más rápido y determinados rasgos de personalidad. Entre ellos destaca uno especialmente: la responsabilidad o escrupulosidad, conocida en psicología como conscientiousness.

Según la psicología las personas que siempre caminan delante de los demás cuando van en grupo tienen estos rasgos

El hecho de salir a caminar en grupo y que una persona destaque por delante de los demás, no  significa automáticamente tener una personalidad concreta. Aun así, una investigación publicada en Social Psychological and Personality Science encontró una relación entre determinados rasgos de personalidad y la velocidad al caminar. Y uno de los que aparece con mayor claridad es la responsabilidad, uno de los cinco grandes rasgos del conocido modelo de personalidad Big Five. Las personas que puntúan alto en esta dimensión suelen ser organizadas, constantes y orientadas al cumplimiento de sus objetivos y además suelen moverse siempre por horarios o por pasos muy marcados.

Esto puede ayudar a entender por qué algunas personas parecen llevar siempre una marcha más que quienes las acompañan. No necesariamente quieren dejar atrás al resto. En muchos casos, simplemente mantienen el ritmo que consideran adecuado para llegar a un sitio o terminar aquello que están haciendo sin perder demasiado tiempo. Por supuesto, basta con caminar rápido para comprobar que hay otra situación bastante habitual y es encontrarse delante con alguien que va mucho más despacio. Para algunas personas no supone ningún problema. Reducen el paso y continúan tranquilamente. Para otras, en cambio, esos segundos pueden resultar sorprendentemente molestos.

Por qué algunas personas se ponen nerviosas cuando tienen que caminar despacio

La reacción ante alguien que bloquea el paso también resulta interesante. El psicólogo británico Richard Wiseman estudió el comportamiento de peatones en diferentes ciudades y observó cómo el ritmo de vida podía variar considerablemente dependiendo del lugar. De este modo, las personas acostumbradas a moverse deprisa pueden experimentar cierta frustración cuando algo les obliga a romper ese ritmo. Es fácil reconocer la situación en una acera concurrida, en el metro o incluso caminando por un centro comercial. Alguien se detiene de repente, varias personas ocupan todo el espacio o simplemente quien tenemos delante lleva un paso mucho más lento que el nuestro.

En algunos casos, detrás de esa impaciencia puede encontrarse una sensación bastante conocida: la de tener siempre algo que hacer después. No importa demasiado si realmente existe una urgencia, sino que la persona se ha acostumbrado a moverse con rapidez y cualquier interrupción puede darle la impresión de estar perdiendo el tiempo. Eso tampoco significa que todo aquel que camine deprisa viva estresado. Podemos acelerar porque llegamos tarde, porque hace frío, porque conocemos perfectamente el camino o simplemente porque ese es nuestro ritmo habitual. La psicología habla de asociaciones y tendencias, no de una regla que permita conocer la personalidad de alguien observando durante unos minutos cómo camina.

La sensación de que el tiempo nunca es suficiente

Para algunas personas el reloj parece estar siempre presente. Intentan aprovechar los minutos, encadenan una tarea con la siguiente y no suelen sentirse cómodas cuando algo tarda más de lo previsto. En psicología se ha estudiado esta tendencia a través del denominado sentimiento de urgencia temporal. Quienes experimentan esta sensación pueden percibir el tiempo como un recurso que hay que aprovechar constantemente. Esperar una cola demasiado larga, encontrarse con un atasco o tener que reducir el paso detrás de otras personas puede generarles una frustración que alguien con una relación más relajada con el tiempo probablemente no experimentaría de la misma manera.

Esta forma de comportarse también recuerda a algunos de los rasgos tradicionalmente asociados con la llamada personalidad de tipo A. El concepto fue desarrollado por los cardiólogos Meyer Friedman y Ray Rosenman y describe un patrón caracterizado, entre otras cosas, por la competitividad, la ambición, la impaciencia y una fuerte preocupación por el tiempo. Frente a él se situó el denominado tipo B, relacionado con una actitud más relajada y menos condicionada por esa sensación constante de urgencia.

Por eso, esa persona que siempre acaba unos metros por delante cuando sale a caminar con los demás puede compartir algunos de estos rasgos: ser organizada, estar muy pendiente de los horarios, orientarse hacia sus objetivos o tener poca paciencia cuando algo interrumpe su ritmo. Pero caminar delante del grupo no sirve por sí solo para definir su personalidad. A veces la explicación es mucho más sencilla y es que sencillamente, camina más rápido que los demás.