La reflexión de la Madre Teresa de Calcuta: «Mientras el trabajo sea más repugnante, mayor debe ser nuestra fe y más alegre nuestra devoción»
Una reflexión sobre los trabajos duros que se relacionan con el cuidado a los demás
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Madre Teresa de Calcuta trabajó durante años en las calles de la India, ayudando a personas que estaban enfermas y que apenas tenían recursos, por lo que una de sus reflexiones más profundas está dedicada como no podía ser de otro modo, a la caridad y al trabajo por los demás. Una frase que dice lo siguiente: «Mientras el trabajo sea más repugnante, mayor debe ser nuestra fe y más alegre nuestra devoción». Con ella ponía en valor como a veces los trabajos más sacrificados son los peores, pero los que más reconfortan a nivel espiritual.
Y es que no es lo mismo ayudar a los demás sin apenas esfuerzo, que hacerlo cuando las circunstancias son adversas. Eso es algo que la Madre Teresa de Calcuta sabía bien ya que la religiosa consideraba que no bastaba con prestar ayuda cuando resultaba sencillo, sino que había que mantener la misma disposición ante los trabajos que provocaban cansancio, incomodidad o rechazo. Su frase recoge esa exigencia que marcó su vida religiosa y que también trasladó a las mujeres que formaban parte de las Misioneras de la Caridad. La congregación, fundada en Calcuta en 1950, se dedicó a atender a personas enfermas, niños abandonados y familias sin recursos. Ella recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979, aunque su trayectoria también estuvo acompañada de críticas relacionadas con los cuidados que ofrecían algunos de sus centros.
La reflexión de la Madre Teresa de Calcuta: «Mientras el trabajo sea más repugnante, mayor debe ser nuestra fe y más alegre nuestra devoción»
La palabra «repugnante» dentro de su frase es probablemente lo que más sorprende, ya que no es una expresión habitual cuando se habla de solidaridad, pero ayuda a entender las condiciones en las que trabajaban las religiosas de su congregación. Algunas de las personas que acudían a sus centros necesitaban ayuda para alimentarse, lavarse o recibir cuidados básicos después de haber vivido durante mucho tiempo en la calle y la religiosa defendía que esas tareas merecían la misma atención que cualquier otra. Incluso cuando el trabajo resultaba agotador. De hecho, consideraba que las hermanas debían procurar mantener una actitud de servicio, ya que la fe ocupaba un lugar fundamental en esa manera de entender sus obligaciones, al igual que la alegría que menciona la reflexión.
Por qué la Madre Teresa abandonó su trabajo como profesora
Pero la historia de Madre Teresa de Calcuta no comenzó entre enfermos y personas sin hogar. Nació en 1910 en Skopie, actualmente capital de Macedonia del Norte, con el nombre de Anjezë Gonxhe Bojaxhiu. A los 18 años dejó su casa para incorporarse a las Hermanas de Loreto, una congregación religiosa dedicada a la enseñanza. Su destino fue Calcuta, donde pasó varios años trabajando como profesora. En aquella época, la pobreza afectaba a numerosos barrios de la ciudad y las diferencias entre quienes tenían recursos y quienes carecían de ellos eran enormes.
En septiembre de 1946, mientras realizaba un viaje en tren, vivió una experiencia religiosa que acabaría cambiando sus planes. Ella misma la denominó «la llamada dentro de la llamada» y la interpretó como una petición de dedicar su vida a las personas más pobres. La decisión no pudo llevarse a cabo inmediatamente, sino que primero tuvo que solicitar autorización para dejar el convento y comenzar a trabajar fuera. Finalmente, en 1948 empezó su nueva labor en Calcuta, inicialmente con niños que no podían acudir a la escuela.
Dos años después fundó las Misioneras de la Caridad. La congregación fue ampliando sus actividades y abrió hogares para personas próximas a morir, centros para enfermos de lepra y establecimientos destinados a menores abandonados.
El Nobel de la Paz y los últimos años de Madre Teresa de Calcuta
La labor de las Misioneras de la Caridad terminó extendiéndose fuera de la India. Con el crecimiento de la congregación, Madre Teresa comenzó a recibir reconocimientos por su trabajo y se convirtió en una figura conocida internacionalmente. En 1979 obtuvo el Premio Nobel de la Paz, uno de los momentos más importantes de su trayectoria y además el galardón también dio mayor visibilidad a la pobreza que había conocido durante sus años en Calcuta.
Sin embargo, no todas las valoraciones sobre su trabajo fueron favorables. Distintas voces cuestionaron las condiciones sanitarias de algunos establecimientos de la congregación, especialmente la atención al dolor de los pacientes. También hubo críticas a sus posiciones sobre cuestiones como el aborto. Madre Teresa murió el 5 de septiembre de 1997, a los 87 años. El papa Juan Pablo II la beatificó en octubre de 2003 y Francisco la canonizó en septiembre de 2016.
Su reflexión sobre los trabajos desagradables continúa recordándose porque aborda una dificultad muy concreta, que es la de cuidar de alguien cuando hacerlo exige un esfuerzo físico y emocional considerable. Para la religiosa, la manera de afrontar esas situaciones era tan importante como la ayuda que finalmente se prestaba.