Éste es el motivo por el que el Carnaval se celebra 40 días antes de Semana Santa
Se celebra ahora el Carnaval, pero ¿sabes qué relación tiene con Semana Santa y porqué sus fechas están conectadas?
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Estamos ya a punto para celebrar el Carnaval 2026, cuyas fechas este año van del 12 al 17 de febrero, de modo que teniendo en cuenta que arranca en menos de 24 horas, debemos recordar además que empieza siempre justo en la semana previa al Miércoles de Ceniza (18 de febrero). Y es que cada año ocurre igual; cuando se acerca febrero sabemos que es el mes del carnaval pero siempre hemos de consultar ese baile de fechas y con ello, vuelve la misma duda. Todo surge porque en realidad, no existe un día fijo para el Carnaval, pero no porque vaya por libre, sino porque en realidad, arrastra una tradición muy concreta que depende del calendario religioso. Y ese calendario, como sabemos, no funciona con meses y números, sino con la luna. De ahí que el Carnaval se celebre además 40 días antes de Semana Santa.
De este modo, podemos decir que de alguna manera para las fechas del Carnaval, la Semana Santa es la que manda. Su fecha se mueve porque el Domingo de Resurrección se calcula a partir de la primera luna llena después del inicio de la primavera. Una vez fijada esa jornada, el resto se acomoda alrededor. Por eso unas veces cae en marzo y otras se va bien entrado abril. Al cambiar la Pascua, cambia también la Cuaresma; y si se mueve la Cuaresma, el Carnaval se desplaza con ella. Esto en la práctica, significa que fiesta siempre se coloca justo antes de que empiece ese periodo de 40 días que arranca en el Miércoles de Ceniza. Algunos años toca a principios de febrero, otros hacia el final; no hay más misterio. Es un calendario que hereda un sistema muy antiguo, que sigue vigente y que condiciona también otras celebraciones que damos por sentadas.
El motivo por el que el Carnaval se celebra 40 días antes de Semana Santa
La Cuaresma dura 40 días, aunque si uno se pone a contarlos salen más. El motivo es que los domingos no se tienen en cuenta como días de penitencia. A partir de ahí se entiende por qué el Carnaval queda justo antes. Se trata de un orden que tiene siglos y que, aunque hoy se viva como una fiesta claramente popular, no puede desligarse del ciclo litúrgico.
Ese esquema, sencillo y rígido a la vez, es el que provoca que en 2026 la celebración ocupe del 12 al 17 de febrero. Es el hueco natural que queda antes del inicio de la Cuaresma. Nada que ver con decisiones locales ni con cambios organizativos sino que simplemente toca así porque la Pascua llegará más tarde que otros años.
La Semana Santa y su papel en el calendario
Si se quiere entender por qué el Carnaval no tiene fecha fija, es imposible ignorar la Semana Santa, teniendo en cuenta que toda la estructura nace del Domingo de Resurrección y avanza hacia atrás en el calendario. Primero tenemos el Domingo de Ramos, que abre la semana. Después llegan los días previos a la Última Cena, hasta el Jueves Santo, que es el inicio del Triduo. El Viernes Santo concentra los actos más solemnes, y el Sábado Santo mantiene el clima de silencio hasta llegar a la vigilia pascual. Finalmente, llega el Domingo de Resurrección que se convierte en la referencia que mueve todo lo demás y marca ese margen de 40 días entre Carnaval y Semana Santa.
Como este sistema depende de la luna llena de primavera, la Semana Santa nunca coincide en las mismas fechas. Y eso arrastra cada año al Carnaval, que queda situado en ese espacio previo al Miércoles de Ceniza. Por eso 2026 tiene estas fechas de febrero y encaja de esta manera y el siguiente año lo hará distinto.
El origen del Carnaval
Antes de convertirse en la fiesta que hoy conocemos, el Carnaval tuvo otro significado. Los romanos celebraban en febrero unas jornadas dedicadas a Saturno donde se relajaban las normas y se aceptaban comportamientos que, en el día a día, no eran habituales. Se comía, se bebía y se rompía con la rutina. Un paréntesis, en cierto modo. Y cuando el cristianismo se extendió, estas celebraciones no desaparecieron del todo. De hecho, se recolocaron en el calendario y terminaron justo antes de la Cuaresma. De ahí procede el término Carnaval, relacionado con la idea de dejar la carne antes de los días de ayuno. Lo que hoy vemos como disfraces y comparsas viene de aquella mezcla entre tradición popular y adaptación religiosa.
La evolución posterior fue distinta según el lugar. Venecia desarrolló un Carnaval basado en máscaras y anonimato. Tenerife o Brasil, convirtieron su celebración en un referente internacional con concursos, desfiles y un programa que atrae a miles de visitantes. Pero, más allá de cómo se viva en cada ciudad, la ubicación de la fiesta sigue obedeciendo al mismo patrón: depende de la Cuaresma y del cálculo de la Pascua.
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