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Psicología

La psicología sugiere que las personas que recogen su propia basura de las mesas en restaurantes no lo hacen solo por razones organizativas, sino porque valoran la responsabilidad compartida

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Terminar de comer, juntar los envoltorios, apilar los platos y llevarlos hasta el lugar indicado es un gesto cotidiano que muchas personas hacen casi sin pensarlo. Sin embargo, la psicología ha estudiado comportamientos similares en espacios públicos y apunta a que detrás de estas acciones pueden existir normas sociales y una percepción de responsabilidad hacia el entorno y hacia los demás.

Una costumbre que va más allá de la limpieza

Cuando una persona recoge los restos que ha dejado después de comer, no necesariamente está intentando demostrar que es especialmente ordenada. En muchos casos puede estar aplicando una norma que ha interiorizado con el tiempo, ya que si ha utilizado un espacio compartido, también tiene cierta responsabilidad sobre cómo lo deja. La investigación sobre conducta prosocial muestra precisamente que las normas personales y sociales pueden influir en comportamientos relacionados con el cuidado del entorno.

Esta idea resulta especialmente visible en establecimientos de autoservicio, donde el funcionamiento del local establece que el cliente debe devolver la bandeja, los platos o los residuos a los puntos habilitados. Un estudio realizado en una cafetería universitaria encontró que facilitar los lugares para depositar la basura aumentaba considerablemente la correcta eliminación de los residuos.

El comportamiento de los demás influye

La psicología social ha demostrado que lo que hacen las personas que tenemos alrededor puede modificar nuestra propia conducta. Un estudio comprobó que observar cómo otras personas restauraban el orden en un espacio público podía favorecer comportamientos prosociales. Es decir, ver que alguien recoge, ordena o respeta una norma puede convertirse en una señal sobre lo que se espera de los demás.

Algo parecido ocurre con las mesas de restaurantes y zonas de comida. Un ejemplo real procede de Singapur, donde una encuesta encontró que el 91% de los participantes consideraba que los clientes debían recoger sus bandejas en los food courts cuando existían instalaciones para devolverlas. La propia agencia también observó diferencias de comportamiento según lo que ocurría en cada establecimiento.

Responsabilidad compartida

Recoger la basura puede interpretarse, por tanto, como una forma sencilla de responsabilidad compartida, ya que el cliente disfruta del espacio y contribuye mínimamente a mantenerlo en condiciones para quien llegue después. Eso no significa que los trabajadores de limpieza dejen de ser necesarios. En los establecimientos donde existe un sistema de recogida por parte del cliente, su función continúa incluyendo otras tareas fundamentales.

Además, no todas las personas que dejan su mesa recogida lo hacen por la misma razón. La educación recibida, las normas del establecimiento, la costumbre familiar, la comodidad o incluso el hecho de que haya un punto de recogida claramente visible pueden explicar el comportamiento. La investigación sobre normas sociales demuestra precisamente que el contexto puede modificar mucho las decisiones individuales.