Contacto visual

La psicología sugiere que mirar a los ojos fijamente cuando hablas con alguien está bien, pero también podrías estar incomodando a la otra persona dependiendo de la duración y el vínculo

La psicología sugiere que mirar a los ojos fijamente cuando hablas con alguien está bien, pero también podrías estar incomodando a la otra persona dependiendo de la duración y el vínculo
Imagen generada con IA.
Álvaro Olivero

Mirar a los ojos durante una conversación suele leerse como un signo de seguridad, sinceridad y, sobre todo, atención y respeto por la otra persona. No obstante, la psicología señala que mantener el contacto visual durante un largo periodo de tiempo puede generar incomodidad, aunque la intención sea demostrar interés y ambos sean conocidos.

La razón se explica con la forma en la que el cerebro procesa las señales sociales. Una mirada firme puede incrementar la sensación de cercanía, apoyo o de estar presente en el diálogo, pero también ampliar notoriamente la percepción de sentirse observado o analizado.

Es por esto que el contacto visual no tiene un significado para todos por igual. Su interpretación se basa en factores como la confianza o relación entre los participantes en la conversación, la cultura de ambas personas o las circunstancias en las que se desarrolla el coloquio.

La sentencia de la psicología respecto a mirar a los ojos

Un estudio realizado por las psicólogas Sophie Wohltjen y Thalia Wheatley, del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de Dartmouth College estadounidense, examinó el papel del contacto visual en los diálogos. La investigación, divulgada por la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en 2021, analizó cómo se relacionan las miradas en situaciones de atención entre dos personas.

Las expertas usaron mediciones de las pupilas para analizar la sincronización de la atención en conversaciones distendidas. Llegaron a la conclusión de que el contacto visual surge cuando la atención compartida alcanza el culmen y que, acto seguido, esa sincronización se diluye. Por este motivo, la alternancia entre fijar la mirada y apartarla hacia otro elemento constituye el normal funcionamiento de un diálogo.

Por qué sostener la mirada puede provocar incomodidad

El contacto visual también puede aumentar la actividad de los procesos cognitivos vinculados con la interpretación del entorno. Esto quiere decir que mirar directamente a los ojos obliga a interpretar información de sus sentimientos, intenciones e, incluso, se puede hacer una lectura de sus reacciones.

Un estudio publicado en la revista Cognition en 2010 halló que el contacto visual puede entrometerse con el rendimiento en tareas concretas que exigen atención. La investigación, encabezada por Laurence Conty, comprobó que la mirada directa puede requerir recursos cognitivos extras, aun cuando los participantes centran su atención en otra cosa.

Este hecho explica por qué algunas personas necesitan apartar la mirada cuando no encuentran la palabra exacta que quieren decir, rememoran información o intentan dar respuesta a un tema espinoso. Sin embargo, esto no quiere decir que cualquier contacto visual sea incómodo, ya que su efecto depende del contexto y de la interpretación de cada uno.

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