Curiosidades
Hogar

Pocos lo hacen, pero este es el sencillo truco que recomienda la OCU para evitar la humedad sin pagar ni un euro

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Evitar la humedad se ha convertido en una prioridad en muchas viviendas, especialmente en un contexto marcado por episodios de lluvias intensas cada vez más frecuentes. El agua que no se evacúa de forma correcta termina encontrando su camino hacia muros, techos y suelos, generando problemas que no siempre se perciben en un primer momento.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lleva tiempo alertando de que muchos de estos daños no tienen su origen en defectos estructurales complejos, sino en descuidos habituales dentro del mantenimiento doméstico. Evitar la humedad, en estos casos, depende más de la prevención que de soluciones costosas aplicadas cuando el problema ya está avanzado.

¿Cuál es el truco fácil que recomienda la OCU para evitar la humedad?

Evitar la humedad comienza por comprobar elementos que suelen pasar desapercibidos en la vivienda.

Los sistemas de evacuación de agua de lluvia, como canalones y bajantes, son una de las primeras barreras frente a las filtraciones. Su función es conducir el agua desde la cubierta hasta el alcantarillado sin que entre en contacto prolongado con la estructura del edificio.

Cuando estos conductos se obstruyen por hojas, barro o restos acumulados, el agua se desborda y cae directamente sobre fachadas y muros. Los materiales de construcción, como el ladrillo o el mortero, presentan cierta porosidad y acaban absorbiendo la humedad, que puede llegar al interior de la vivienda con el paso del tiempo.

En este marco, el truco sencillo que destaca la ‘OCU’ en su página web consiste en realizar una limpieza manual y una comprobación visual de canalones, sumideros y rebosaderos. No requiere herramientas especiales ni conocimientos técnicos, solo tiempo y constancia.

La revisión básica incluye retirar restos sólidos, verter agua para comprobar que el flujo es continuo y asegurarse de que los anclajes no presentan holguras. En viviendas próximas a zonas arboladas, la instalación de rejillas salvahojas puede reducir la frecuencia de estas tareas, aunque la limpieza periódica sigue siendo clave.

El papel de los canalones para evitar la humedad estructural

Uno de los riesgos menos visibles está relacionado con los cimientos. Las bajantes están diseñadas para alejar el agua de la base del edificio. Si están rotas, mal conectadas o atascadas, el agua se acumula junto a los cimientos y se filtra en el terreno.

Este fenómeno provoca la conocida humedad por capilaridad, en la que el agua asciende desde el suelo a través de los muros. Se trata de uno de los problemas más difíciles de corregir una vez instaurado y suele afectar a plantas bajas y sótanos.

Evitar la humedad en este punto pasa por una revisión periódica del estado de las bajantes, sin necesidad de contratar servicios externos.

Lluvias intensas y acumulación de agua: un riesgo frecuente

Tras episodios de lluvias fuertes, el peso del agua estancada en los canalones puede generar tensiones adicionales en los anclajes. Un solo tramo lleno de agua y residuos puede añadir decenas de kilos de carga, favoreciendo grietas, desplazamientos o incluso desprendimientos parciales.

La 15OCU recomienda comprobar el estado del sistema de evacuación al menos una vez al año y siempre después de tormentas intensas. Esta simple acción permite evitar la humedad derivada de filtraciones verticales, que suelen manifestarse primero como manchas oscuras o desconchones en la pintura.

Por último, entre los problemas más habituales por falta de mantenimiento se encuentran: