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Ni la harina ni el rebozado: el increíble truco para hacer las croquetas más cremosas que todos pasamos por alto

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Las croquetas son un plato típico imprescindible en la gastronomía española. Se elaboran con ingredientes como jamón, pollo, pescado o mariscos, adaptándose a todos los gustos, y cada región aporta sus propias variantes, aunque el objetivo siempre es lograr que la masa se funda en la boca.

Más allá de la harina y el rebozado, existe un paso poco conocido que potencia la textura y el sabor desde el primer momento de la preparación. Conocer este detalle permite que cualquier croqueta quede más cremosa y sabrosa.

El truco definitivo para lograr unas croquetas cremosas

El primer gran paso para mejorar la textura y el sabor de las croquetas de carabineros está en la base de la bechamel. En lugar de añadir la leche directamente a la mezcla, algunos cocineros apuestan por aromatizarla previamente mediante una infusión controlada.

Esta técnica, explicada en detalle en el canal de YouTube La Cocina del Pirata, permite que el líquido absorba la esencia del ingrediente principal antes de integrarse en la masa .

En el vídeo, el protagonista utiliza cabezas de carabineros, que se presionan suavemente en caliente para liberar sus jugos. A continuación, se incorpora la leche junto con una pequeña proporción de nata.

El punto crítico está en no dejar hervir la mezcla. Ésta se retira del fuego justo antes y se deja reposar tapada para que el aroma se transfiera sin perder delicadeza.

Croquetas.

Aunque el ejemplo se basa en marisco, el método es perfectamente adaptable a otras versiones. Algunos cocineros sustituyen el ingrediente sólido por un toque de brandy o coñac, logrando una bechamel con matices más profundos y elegantes.

Una vez finalizada la infusión, el colado es imprescindible para garantizar una textura fina, sin restos ni impurezas. El resultado es una masa mucho más sabrosa desde el interior, sin necesidad de sobrecargar el relleno de las croquetas.

Otros consejos clave para conseguir unas croquetas de carabineros perfectas en casa

Para evitar grumos, la harina debe incorporarse siempre tamizada a la mezcla, compuesta por mantequilla y un pequeño porcentaje de aceite. Es fundamental cocinarla el tiempo suficiente antes de añadir el líquido, eliminando por completo el sabor a crudo.

La leche infusionada se incorpora poco a poco, sin dejar de remover, lo que favorece una emulsión homogénea. Una vez lista, la masa necesita reposar en frío durante al menos 12 horas, protegida con film transparente en contacto directo para evitar que se reseque. Este descanso no solo mejora la consistencia, sino que facilita el formado posterior.

A la hora de bolear, un método eficaz es engrasar ligeramente las manos con aceite de girasol, evitando que la masa se adhiera sin alterar el sabor. Por otro lado, también es recomendable enfriar las croquetas ya formadas durante unos minutos en el congelador antes de empanarlas, ya que así mantienen mejor su forma al freír.

Para los cocineros más avanzados, existe incluso la opción de añadir una pequeña cantidad de gelatina hidratada a bechameles más ligeras, creando croquetas de interior casi líquido.

Este truco de profesionales demuestra que los grandes resultados en la cocina suelen nacer de pequeños detalles.