Gabriel Rolón, psicoanalista, sobre el deseo: «¿Qué nos diferencia de un animal, de un perro, de un gato? Nos diferencia que nosotros, en lugar de necesitar las cosas, las deseamos»
El famoso psicoanalista ha hablado de la felicidad, el sentido de la vida y el deseo humano
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Gabriel Rolón es uno de los psicoanalistas más conocidos de Argentina. Escritor y autor de libros como Historias de diván, Palabras cruzadas y Los padecientes, lleva años hablando de las emociones, las relaciones personales y de esas decisiones que tomamos sin saber muy bien por qué. Y en sus conferencias suele hablar de personas que no saben qué quieren realmente o que, después de conseguir aquello que tanto deseaban, descubren que siguen sin sentirse satisfechas.
Y es lo que ha hecho precisamente en una charla para Aprendemos Juntos, el proyecto educativo de BBVA, cuando una joven del público le preguntó qué le da sentido a nuestra vida. Rolón respondió sin dudarlo: «El deseo». Después lanzó una pregunta que llamó especialmente la atención: «¿Qué nos diferencia de un animal, de un perro, de un gato? Nos diferencia que nosotros, en lugar de necesitar las cosas, las deseamos». Pero ¿qué significa exactamente esta afirmación? ¿Por qué considera el psicoanalista que el deseo es tan importante y qué ocurre cuando conseguimos algo que llevábamos mucho tiempo buscando?
Gabriel Rolón explica qué diferencia al deseo de una necesidad
Para explicar su teoría, Rolón puso como ejemplo los documentales de animales. En ellos podemos ver cómo los cachorros recién nacidos buscan alimentarse o cómo algunas especies siguen determinados comportamientos sin que nadie tenga que enseñárselos. Mencionó también a las ballenas francas que llegan a Puerto Madryn, en Argentina, durante su época de reproducción. Según explicó, los animales cuentan con instintos que orientan buena parte de sus conductas. Las personas, en cambio, podemos tomar decisiones muy distintas. Elegimos dónde vivir, con quién formar una familia o incluso si queremos tener hijos. Por eso, el argentino habla de los seres humanos como seres del deseo y de la palabra.
Después utilizó otro ejemplo, el de un bebé recién nacido. Cuando siente hambre por primera vez, llora, pero todavía no sabe qué le ocurre. Es su madre, su padre u otra persona quien escucha ese llanto, interpreta que necesita alimento y acude a atenderlo. Para Rolón, ese intercambio tiene una importancia especial. El niño empieza a descubrir que sus necesidades pueden encontrar una respuesta en los demás y que existe una manera de pedir aquello que necesita. Se trata de una interpretación propia del psicoanálisis, que pone el acento en el papel del lenguaje en nuestras relaciones.
Por qué deseamos cosas que en realidad no necesitamos
En otro momento de su charla, Rolón planteó la situación en la que alguien conoce a una persona que le gusta y decide invitarla a tomar un café. En principio parece una propuesta sencilla, pero ¿realmente lo que quiere es tomarse un café? El psicoanalista lo explicó con humor. Muchas veces, la bebida es lo de menos. Lo que esa persona quiere es conocer mejor a quien tiene delante, pasar un rato juntos y comprobar si el interés es mutuo. El café no deja de ser una excusa para expresar algo que quizá no nos atrevemos a decir directamente.
Y aquí aparece otra de sus reflexiones. Según Rolón, no siempre sabemos identificar lo que verdaderamente deseamos. Podemos pedir una cosa cuando, en el fondo, estamos buscando otra. Incluso después de conseguir nuestro objetivo, es posible que la satisfacción no sea la que esperábamos. Pensemos, por ejemplo, en alguien que lleva años queriendo cambiar de trabajo. Finalmente encuentra el puesto que buscaba, empieza con ilusión y, pasado un tiempo, descubre que tampoco se siente completamente satisfecho. No necesariamente porque haya tomado una mala decisión, sino porque había imaginado una experiencia diferente. Esa distancia entre lo que esperamos y lo que finalmente encontramos es, según Rolón, una parte importante de nuestra relación con el deseo.
Por qué la insatisfacción también puede dar sentido a nuestra vida
El psicoanalista explicó que, incluso cuando conseguimos lo que queríamos, suele quedar cierta sensación de que nos falta algo. Y aunque pueda parecer negativo, considera que esa insatisfacción también tiene una función: nos anima a seguir buscando nuevas experiencias. Estudiar una carrera, aprender a tocar un instrumento, escribir un libro o enamorarnos son algunas de las cosas que hacemos porque nos interesan o nos ilusionan. No son necesariamente imprescindibles para sobrevivir, pero pueden llegar a ocupar un lugar muy importante en nuestra vida.
Rolón cree que detrás de muchas de esas decisiones está el deseo. Cuando algo nos importa, encontramos motivos para dedicarle tiempo y esfuerzo. Y una vez conseguido, pueden aparecer otras inquietudes que antes ni siquiera nos habíamos planteado. Eso sí, el especialista distingue entre aceptar que siempre habrá algo más que nos gustaría conseguir y vivir permanentemente descontentos. No se trata de perseguir objetivos sin descanso, sino de reconocer que esa inquietud también puede llevarnos a descubrir cosas nuevas.
Por eso, cuando le preguntaron qué daba sentido a nuestra existencia, respondió que el deseo. Porque, según explicó, seguir teniendo proyectos, ilusiones y cosas que nos gustaría hacer es lo que nos empuja a continuar buscando nuestro propio camino.