La fuerza vital y la síntesis de Wöhler
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Aunque muchos de nuestros lectores quizá no lo sepan, en 1807 aún se creía que los compuestos relacionados con la vida poseían una fuerza vital que les hacía distintos a los compuestos inorgánicos. Asimismo, se consideraba imposible la preparación en el laboratorio de un compuesto orgánico, pues se habría logrado con compuestos inorgánicos.
Fue entonces cuando, a principios del siglo XIX, científicos como Jöns Jacob Berzelius comenzaron a usar el término “química orgánica” para referirse al estudio de las sustancias presentes en los seres vivos y estudiar los compuestos derivados de recursos naturales.
Qué es la química orgánica
La química orgánica es la disciplina científica que estudia la estructura, propiedades, síntesis y reactividad de compuestos químicos formados principalmente por carbono e hidrógeno, los cuales pueden contener otros elementos, generalmente en pequeña cantidad como oxígeno, azufre, nitrógeno, halógenos, fósforo o silicio.
El término “orgánico” procede de la relación existente entre estos compuestos y los procesos vitales, sin embargo, existen muchos compuestos estudiados por la química orgánica que no están presentes en los seres vivos, mientras que numerosos compuestos inorgánicos forman parte de procesos vitales básicos.
La teoría vitalista
En el siglo XIX, la química orgánica se definía como la que estudiaba las sustancias de origen vegetal y animal, y los químicos estaban convencidos de que para formar compuestos orgánicos se necesitaba una fuerza vital, creencia conocida como la teoría vitalista.
Surgieron así los postulados del vitalismo, teoría que afirmaba que las sustancias orgánicas solo podían ser generadas por los seres vivos en presencia de la mencionada “fuerza vital”, de orígenes misteriosos, pero nunca a partir de compuestos inorgánicos.
El padre de la fuerza vital
Uno de los más fervientes defensores de esta teoría fue el famoso químico sueco Jöns Jacob Berzelius (1779 – 1848). Este científico era una autoridad reconocida en esa época, ya que realizó importantes contribuciones a la Química, como la creación del sistema de representación de los elementos mediante símbolos y de las sustancias por medio de fórmulas químicas. Berzelius fue el creador del término “isómero” y descubrió varios elementos químicos.
La síntesis de Friedrich Wöhler
Paradójicamente, fue un discípulo de Berzelius, el químico alemán Friedrich Wöhler (1800 – 1882), quién derribó la teoría vitalista. Wohler era un joven muy entusiasta y algo rebelde, que no estaba convencido de la existencia de la “fuerza vital”.
En 1824 concluyó sus estudios en Estocolmo con Berzelius y cuatro años después, en Berlín, logró sintetizar en el laboratorio un producto elaborado por los organismos vivos, la urea. Esta sustancia, también llamada carbamida (NH2 – CO – NH2), aparece en la orina humana y de muchos animales, aunque también se encuentra en algunos vegetales.
Con esta síntesis, Wöhler derrumbó los principales argumentos de los vitalistas, y en particular los de su profesor, que en un principio se negó a admitir el hecho científico.
Este descubrimiento dio gran impulso al avance de la química, pues a partir de entonces, comenzaron a sintetizarse una gran cantidad de sustancias orgánicas más complejas.
El declive del vitalismo
Ya en 1838, Wöhler y su amigo Justus von Liebig (1803 – 1873), otro químico alemán, escribieron un artículo científico donde sostenían que todos los compuestos orgánicos pueden elaborarse en forma artificial.
Sin embargo, la concepción vitalista de la química orgánica se desechó definitivamente en 1863, cuando Berthelot publicó su célebre libro “La chimie organique fondée sur la synthese” en el que describía la síntesis efectuada en el laboratorio de varios compuestos orgánicos, como el acetileno, el alcohol etílico y el ácido fórmico.
El mecanismo (que sostiene que las mismas leyes se aplican por igual a las biomoléculas y a las moléculas inorgánicas) había derrotado la concepción vitalista. La química orgánica pasó a ser la química de los compuestos del carbono, y no más la química de las moléculas presentes en los seres vivos.
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