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Orquesta sinfónica o filarmónica: ¿Cómo diferenciarlas?

A menudo se confunden dos conceptos en música clásica y muchas veces casi que conviven a la misma altura la orquesta sinfónica y la orquesta filarmónica. Lo cierto es que, aunque parezcan lo mismo no lo son, y cuentan con algunas diferencias que debemos saber.

En la música clásica, desde hace siglos, las dos agrupaciones de intérpretes que siempre hemos conocido son estas. Pero, ¿qué las diferencian? En ambos casos encontramos que tienen en común que se trata de un conjunto de músicos y sus instrumentos que interpretan piezas musicales siguiendo la indicaciones de un director y que se muestran en el escenario de una manera concreta.

Hablando de ambos conjuntos, su composición varía de entre 80 a un número inferior a 100 componentes y están acostumbrados a interpretar todo tipo de obras clásicas desde sinfonías hasta óperas, utilizando a todas las familias de instrumentos que conocemos: cuerda, viento, percusión, metal y viento madera.

Cada una de estas bandas adaptan su repertorio y va cambiando respecto a la obra que se interpreta.

Entonces, ¿dónde está la diferencia entre orquesta sinfónica y orquesta filarmónica?

Al ver todas estas características comunes la pregunta es aún más recurrente: ¿dónde está la diferencia? Hay que decir que muchos de los profesionales de la música no ven diferencias alguna entre ambos conceptos de banda e incluso se reconocen casi como sinónimos.

Lo cierto es que todas las filarmónicas también son orquestas sinfónicas, pero no todas las sinfónicas son filarmónicas. Las filarmónicas, por lo general, las forman miembros de asociaciones de música, amantes de la música clásica, pero que, por así decirlo, no son músicos profesionales.

La propia palabra filarmónica deriva del griego y su significado es «amante de la música». Se trata por tanto personas que dedican su tiempo y su dinero a tocar en una filarmónica pero que son amantes de la música y no profesionales del género.

A pesar de esto, la mayoría de músicos de las orquestas sinfónicas consideran muy profesionales a los de las orquestas filarmónicas, aunque a priori no deben tener los mismos conocimientos de música.

Fue en Europa alrededor del siglo XVII cuando comenzaron a crearse estas primeras asociaciones de músicos no profesionales, dada la enorme riqueza cultural de la época. En 1701 se fundó la considerada primera orquesta filarmónica, la Academia Philharmonicorum, que apareció en Austria.

Después le siguieron otras importantes como la Sociedad Filarmónica de Londres, que fue la primera en acuñar el término en inglés para designar a estas asociaciones de músicos no profesionales.