Despedida a los 59 años, May Lee cambia Silicon Valley por la Antártida: «Salgo de trabajar y me voy a bailar»
Llegó en uno de los aviones C-17 que transportan carga desde Christchurch
Su labor consiste en controlar inventario y manipular mercancías
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La exgerente de marketing y comunicaciones May Lee perdió su empleo en una gran tecnológica y aceptó un puesto temporal en la estación McMurdo, el mayor asentamiento estadounidense del continente helado. Su experiencia ha despertado interés por el contraste con su vida anterior en Silicon Valley.
El despido le llevó a un cambio de vida
Tras ser despedida de su anterior empresa en 2025 decidió probar algo completamente nuevo y aceptó, a los 59 años, un trabajo estacional como técnica de suministros en la Antártida. Llegó en uno de los aviones C-17 que transportan carga desde Christchurch, en Nueva Zelanda. Su labor consiste en controlar inventario y manipular mercancías en un almacén, con una jornada que arranca a primera hora y se prolonga de lunes a sábado.
Una ciudad en miniatura
La base fue fundada por Estados Unidos en 1955 y abrió en 1956 dentro de la Operación Deep Freeze. La Fundación Nacional de la Ciencia (NSF), que gestiona el programa antártico del país, señala que puede alojar hasta 1.100 personas en una semana de verano y que por ella pasan unas 2.300 al año. La propia NSF menciona que cuenta con tres bares, una bolera antigua y una emisora de radio dirigida por voluntarios.
Noches con luz de día
Fuera del horario laboral, Lee asegura que la rutina se llena de actividades, cena en la cafetería, talleres, voluntariado en la biblioteca y su propio programa de radio. Los sábados, la fiesta puede alargarse hasta la madrugada, porque en pleno verano austral el sol no se pone. El domingo, único día libre, lo dedica a descansar y a preparar su programa.
Regreso con nuevo puesto y una base en plena transformación
May Lee, que ya tiene 60 años, trabajó en McMurdo en 2025 y piensa volver este año, esta vez, según cuenta, como ingeniera de transmisiones. La estación afronta cambios de calado. La base hace años ya contaba con más de un centenar de edificios, muchos pequeños y heredados de su origen como campamento naval.