Curiosidades

Daniel Kahneman, psicólogo y economista israelí: «Nada en la vida es tan importante como crees mientras estás pensando en ello.»

Daniel Kahneman. Foto: nrkbeta, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons
Daniel Kahneman. Foto: nrkbeta, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons
Ángel Pérez
  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Uno de los psicólogos más influyentes del siglo XX, Daniel Kahneman, dedicó buena parte de su trabajo a estudiar cómo pensamos y por qué nuestras decisiones no siempre son tan racionales como creemos. Entre las ideas que desarrolló está la «ilusión de enfoque», un tipo de sesgo que nos lleva a exagerar la importancia de aquello que ocupa nuestra mente durante un momento concreto.

Este fue uno de los hallazgos más reveladores de Kahneman, donde se describe que, si hay algo que nos preocupa, lo hacemos decisivo. Si es algo que ilusiona o nos hace felices, creemos que cambiará nuestra vida para siempre. La cabeza funciona como un zoom que amplifica lo que mira y borra el resto del paisaje. Esto explica la reacción que tenemos frente a un comentario negativo, capaz de arruinarnos el día.

El psicólogo insiste en que es un mecanismo automático y universal y una forma de procesar la información. Cuando no lo reconocemos, nos arrastra hacia conclusiones exageradas, decisiones impulsivas y emociones desproporcionadas, por tanto, entenderlo es el primer paso hacia la recuperación del control.

Sesgo

Cuando tenemos un problema y ocupa nuestra mente, lo sentimos enorme. La ilusión hace que la preocupación sea protagonista, desplazando todo lo demás. Kahneman explica que la intensidad emocional no es un indicador fiable de importancia real. Podemos sentir que es urgente o definitivo si lo pensamos demasiado, pero la preocupación se reduce si mueve el foco.

Algunas estrategias que el psicólogo propone son: recordar que la emoción del momento no es la realidad completa, pensar en la importancia que tendrá en un mes o un año, diversificar la atención, practicar las actividades que nos puedan devolver al presente y nombrar el sesgo. Esto no elimina estos problemas, pero sí los coloca en su tamaño real. La felicidad, desde la mirada de Kahneman, es una cuestión de proporción: dejar que cada cosa ocupe el espacio que merece y no el que la mente le asigna.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias