Historia del cupcake, el dulce más creativo y divertido del momento
Los cupcake llaman la atención por sus diseños y vivos colores
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La lección de vida de Dale Carnegie, escritor, sobre la autoestima: "Una de las razones por las que los pájaros y los caballos no son infelices es porque no intentan impresionar a otros pájaros y caballos"
Cuando pasas frente al escaparate de una repostería, resulta muy complicado continuar si en él reposa uno de estos pastelitos de hermosa decoración y vivos colores. Muchos pensarán que se trata de una magdalena tradicional con algo más de gracia, sin embargo, estas divertidas creaciones tienen nombre propio desde hace décadas: cupcake. Su traducción literal es ‘pastel en taza’, en referencia a la medida de volumen que se utiliza para su preparación.
A pesar de que parezca un dulce propio del siglo XXI, la primera receta de cupcake data de 1796 y se encuentra en el libro ‘American Cookery’ de Amelia Simmons. Un ejemplar pionero en su especie, pues se trata de la primera obra escrita y publicada dedicada a la cocina en Estados Unidos. Su comercialización y próspera popularidad no llegaron hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las amas de casa norteamericanas vieron en este original postre una forma atractiva y económica de contentar a sus pequeños vástagos.
No obstante, la culpable de esta época de gran esplendor que actualmente atravesamos es la serie de televisión ‘Sexo en Nueva York’. En ella, las protagonistas tenían por costumbre visitar la famosa pastelería The Magnolia Bakery. Con solo un par de escenas, el cupcake resurgió de sus cenizas y se convirtió en ese delicioso manjar, y símbolo de la cultura pop, que todavía se mantiene hasta nuestros días. Una larga trayectoria que el próximo viernes 15 de diciembre celebra su propio día conmemorativo.
¿Que diferencia hay entre el cupcake y la magdalena?
Es muy habitual que los comensales confundan las típicas magdalenas con este dulce de increíble creatividad. Sin embargo, las diferencias son abismales, empezando por la receta original. Las magdalenas, por ejemplo, carecen de ese dulzor inconfundible que tanto caracteriza a los cupcakes, que además pueden ser salados. El relleno y la decoración también permiten distinguirlos, pues las magdalenas poseen una apariencia de lo más sencilla y austera. Y por último, y no menos importante, su origen. Como ya sabéis, los cupcakes nacieron en América, mientras que las magdalenas fueron creadas muy lejos de allí, en tierras francesas.
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