Donald Trump El valor oculto de Groenlandia

Los desconocidos tesoros naturales que encontrará Trump si logra quedarse con Groenlandia

La biodiversidad de Groenlandia convive con el 25% de las tierras raras no descubiertas del planeta

Posee el Parque Nacional más grande del mundo que protege el 38% de la superficie de la isla ártica danesa

El deshielo acelerado amenaza especies únicas mientras Trump persigue tierras raras y minerales

Tesoros naturales Groenlandia
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La biodiversidad de Groenlandia, uno de los últimos santuarios naturales del planeta, se enfrenta una amenaza sin precedentes por la ambición geopolítica de Donald Trump.

Mientras el presidente estadounidense persigue minerales estratégicos y tierras raras en la isla ártica, ignora su extraordinario patrimonio ambiental: el parque nacional más grande del mundo, ecosistemas únicos que regulan el clima global, y especies animales que no existen en ningún otro lugar de la Tierra.

Estos tesoros naturales de Groenlandia, forjados durante milenios en condiciones extremas, podrían desaparecer ante la explotación masiva que Trump proyecta para controlar sus recursos minerales.

Hacerse con la isla

El presidente estadounidense, que organizó la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, ha reiterado que Estados Unidos debe hacerse con la isla «de una forma u otra», según confirmó el secretario de Estado Marco Rubio ante el Congreso.

La Casa Blanca no descarta el uso de la fuerza militar para conseguirlo. El interés declarado se centra exclusivamente en los minerales críticos, especialmente las tierras raras necesarias para la industria tecnológica y militar.

Situación Groenlandia (Europa Press).

Se estima que la biodiversidad de Groenlandia convive con el 25% de las tierras raras no descubiertas del planeta, además de importantes reservas de litio, cobalto, níquel, cobre, uranio, zinc y grafito.

El Servicio Geológico de Estados Unidos calcula que la isla posee 1,5 millones de toneladas de elementos de tierras raras. China controla actualmente cerca del 90% del mercado mundial, lo que convierte al territorio ártico en un objetivo estratégico para reducir esa dependencia.

Desprecio por el valor ecológico

Además del interés minero, el deshielo causado por el cambio climático está abriendo nuevas rutas comerciales árticas que reducen en 40% la distancia entre Europa y Asia respecto al Canal de Suez.

Para Trump, controlar la isla significa dominar estas rutas y expulsar la presencia rusa y china del Ártico. En ningún momento ha mencionado el valor ambiental del territorio ni las consecuencias ecológicas de su explotación intensiva.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha reiterado que «la isla no está en venta» y ha advertido que cualquier ataque militar estadounidense a un país de la OTAN «pararía todo», incluida la propia Alianza Atlántica. Seis países europeos —Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y Polonia— han respaldado públicamente la soberanía danesa sobre el territorio en una declaración conjunta sin precedentes.

geopolítica Groenlandia

El territorio es autónomo pero forma parte del Reino de Dinamarca, miembro de la OTAN. La isla, la más grande del mundo con 2,16 millones de km² (sin contar Australia), tiene sólo 57.000 habitantes, la mayoría de etnia inuit. Dinamarca subsidia a la biodiversidad de Groenlandia y sus habitantes con 600-700 millones de dólares anuales, aproximadamente el 20% de su PIB, lo que complica cualquier escenario de independencia.

Un santuario natural amenazado

Los tesoros naturales que posee Groenlandia incluye el Parque Nacional del Noreste, el más grande del mundo. Creado en 1974 y ampliado en 1988, este espacio protege 972.000 km², más que Francia y España juntas, lo que representa el 38% de la superficie total de la isla. Es más grande que 165 países y constituye el mayor espacio terrestre protegido del planeta.

Designado Reserva Internacional de la Biosfera por la UNESCO en 1977, el parque alberga ecosistemas únicos de importancia planetaria que Trump ignora completamente en su retórica expansionista.

En total, el territorio ártico cuenta con 26 áreas protegidas que abarcan 885.525 km² terrestres (41,11% del territorio) y 102.254 km² marinos. Además, posee 11 reservas naturales, un sitio Patrimonio de la Humanidad y 12 emplazamientos Ramsar, humedales de importancia internacional.

Parque Nacional del Noreste en Groenlandia.
Parque Nacional del Noreste en Groenlandia.

El Parque Nacional protege glaciares, fiordos, montañas, tundra y extensas zonas libres de hielo a lo largo de la costa. Sin población humana permanente, sólo alberga estaciones científicas, puestos militares de la Patrulla Sirius danesa y aproximadamente 40 personas que pasan el invierno en instalaciones de investigación. Los visitantes necesitan permisos especiales y el acceso está estrictamente controlado para preservar estos tesoros naturales de Groenlandia.

Especies únicas en peligro

La biodiversidad de Groenlandia representa un patrimonio natural irremplazable adaptado a condiciones extremas. El Parque Nacional alberga entre 5.000 y 15.000 bueyes almizcleros, el 40% de la población mundial de esta especie prehistórica. Los científicos consideran esta población como la más saludable y reproductiva del planeta, esencial para la supervivencia de la especie ante el cambio climático.

Los osos polares también encuentran en la costa noreste uno de sus últimos refugios seguros, donde la concentración de hielo marino les permite cazar focas. Las morsas, narvales y ballenas belugas habitan las aguas árticas, mientras que en tierra firme sobreviven lobos árticos, zorros árticos, liebres árticas, armiños y lemmings de collar. Todas estas especies enfrentan un futuro incierto si Trump consigue explotar los recursos minerales sin consideraciones ambientales.

Oso polar

Las aves árticas encuentran entre los tesoros naturales de Groenlandia zonas cruciales de nidificación y muda. Especies como la barnacla cariblanca, el ánsar piquicorto, el halcón gerifalte, el búho nival, el arao de Brünnich, el frailecillo atlántico y el pigargo europeo dependen de estos ecosistemas. En las áreas marinas protegidas, como Kilen (el sitio Ramsar más septentrional del mundo), se reproducen poblaciones fundamentales de aves acuáticas.

Especies más vulnerables bajo amenaza

El buey almizclero representa una de las especies más emblemáticas que conforman la biodiversidad de Groenlandia. Este mamífero prehistórico, que sobrevivió a las glaciaciones, enfrenta ahora amenazas relacionadas con el cambio climático.

Los investigadores han documentado cambios en sus patrones de alimentación debido a las variaciones en la vegetación tundra, consecuencia del aumento de temperaturas y la posible llegada de actividades mineras.

Lobo ártico

El lobo ártico mantiene una de sus poblaciones más septentrionales y aisladas. Clasificada como especie vulnerable, esta subespecie depende de los caribúes y bueyes almizcleros para alimentarse. La alteración de los ecosistemas árticos por actividades mineras o construcción de infraestructuras fragmentaría su hábitat y comprometería su supervivencia, algo que no figura en los planes de Trump.

El oso polar figura como especie vulnerable en la Lista Roja de la UICN. Los tesoros naturales de Groenlandia incluyen una población estimada entre 2.000 y 2.500 ejemplares que dependen completamente del hielo marino para cazar. El deshielo acelerado reduce drásticamente su hábitat y les obliga a nadar distancias cada vez mayores, aumentando la mortalidad por ahogamiento. Los científicos pronostican que si continúa el ritmo actual de pérdida de hielo, la población podría colapsar en pocas décadas.

Crisis climática

El deshielo se acelera de forma alarmante en los ecosistemas que albergan la biodiversidad de Groenlandia. Un estudio reciente de la Universidad de Barcelona publicado en Journal of Climate reveló que los episodios de fusión extrema han sido el doble de frecuentes en las últimas décadas comparado con el período 1950-1990. En verano de 2012 se fundieron 610 gigatoneladas de hielo (equivalente a 244 millones de piscinas olímpicas), y en 2019 se perdieron 560 gigatoneladas.

La capa de hielo ha perdido más de 5.000 gigatoneladas desde 2002, provocando una subida del nivel del mar de 14 milímetros. Esta cifra parece pequeña, pero representa una amenaza directa para regiones costeras densamente pobladas. Si se derritiera completamente, elevaría el nivel del mar en siete metros, inundando ciudades costeras de todo el planeta y destruyendo los tesoros naturales de Groenlandia para siempre.

Buey almizclero.
Buey almizclero.

Investigaciones recientes de la Universidad de Búfalo y la Universidad de Kentucky alertaron que temperaturas entre 3- y 5°C más altas podrían provocar el derretimiento total de grandes extensiones.

El análisis del Prudhoe Dome demostró que esta región se derritió completamente durante el Holoceno bajo condiciones similares a las proyectadas para 2100, lo que confirma que el territorio ártico podría haber cruzado el punto de no retorno.

Lagos contaminados y ecosistemas colapsados

Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences documentó una crisis nunca identificada antes que afecta a la biodiversidad de Groenlandia. Durante otoño de 2022, aproximadamente 7.500 lagos cristalinos se tornaron marrones y turbios tras un evento climático extremo con temperaturas récord y lluvias torrenciales. El deshielo del permafrost liberó grandes cantidades de carbono, hierro, magnesio y compuestos orgánicos almacenados durante milenios.

La Dra. Jasmine Saros, de la Universidad de Maine, explicó que los lagos pasaron de absorber CO₂ a emitirlo, intensificando el calentamiento global. La entrada de materia orgánica y metales compromete la calidad del agua potable, pudiendo generar subproductos carcinógenos como los trihalometanos durante la cloración. Este fenómeno afecta directamente a las comunidades locales y altera radicalmente los ecosistemas acuáticos que sostienen la biodiversidad.

Según la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, una agencia científica de EEUU que estudia los océanos, la atmósfera, el espacio y el sol, los ríos atmosféricos responsables de estas lluvias extremas podrían aumentar entre 50% y 290% para finales de siglo. Las grietas en los glaciares crecen en profundidad, acelerando el movimiento del hielo hacia el océano. El profesor Ian Howat, de la Universidad Estatal de Ohio, advirtió que estas fisuras «alimentan mecanismos que hacen que los glaciares se muevan más rápido, llevando agua y calor al interior de la capa de hielo».

Donald Trump Mette Frederiksen Groenlandia
El presidente Donald Trump con la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen Groenlandia.

Explotación minera frente a conservación

La posible explotación minera intensiva que Trump persigue amenazar espacios protegidos que actualmente mantienen su carácter prístino y albergan los tesoros naturales de Groenlandia.

El proyecto Tanbreez en el sur y el polémico yacimiento de Kvanefjeld representan una disyuntiva entre desarrollo económico y conservación ambiental. El territorio prohibió en 2021 la minería de uranio por motivos ambientales, decisión que generó un arbitraje internacional donde la empresa Energy Transition Minerals (con capital chino) reclama 11.500 millones de dólares.

Los expertos advierten que la infraestructura necesaria para extraer minerales requeriría la construcción de carreteras, puertos, redes eléctricas y asentamientos mineros en territorios actualmente vírgenes. Anthony Marchese, presidente de Texas Mineral Resources, explicó a Fortune que «si vas por sus minerales, hablas de miles de millones de dólares y un tiempo extremadamente largo». El clima permite trabajar sólo seis meses al año en el norte de la isla.

La transformación industrial del territorio fragmentaría hábitats esenciales para especies vulnerables como el buey almizclero, el lobo ártico y el oso polar. Los ecosistemas de tundra, extremadamente frágiles y de crecimiento lento, tardarían siglos en recuperarse de cualquier perturbación. Las áreas protegidas Ramsar, que preservan humedales cruciales para aves migratorias, quedarían expuestas a contaminación y alteración hidrológica que destruiría la biodiversidad de Groenlandia.

El laboratorio climático que Trump desconoce

Los tesoros naturales de Groenlandia incluyen un valor científico irreemplazable como laboratorio natural de importancia planetaria para comprender el cambio climático. Los testigos de hielo extraídos del casquete glaciar contienen información climática de cientos de miles de años, proporcionando datos fundamentales para proyectar escenarios futuros. Las estaciones científicas como Zackenberg y Summit Camp realizan investigaciones que ningún otro lugar del mundo puede ofrecer.

El retroceso de glaciares, la descongelación del permafrost y la redefinición de la línea de costa ocurren a un ritmo acelerado, ofreciendo oportunidades únicas para estudiar procesos que afectarán al planeta entero. Como explicaron investigadores de la Universidad de León y la Universidad de Santiago de Compostela, «el territorio no sólo refleja el cambio climático: lo anticipa».

Los sedimentos acumulados en lagos árticos ofrecen registros paleoclimáticos que permiten distinguir variaciones naturales de las causadas por actividad humana. Esta información resulta crítica para validar modelos climáticos y mejorar predicciones sobre el aumento del nivel del mar.

La instalación de infraestructuras mineras comprometería la integridad de estos ecosistemas de referencia, eliminando líneas base fundamentales para la ciencia climática global y destruyendo la biodiversidad de Groenlandia.

tesoros naturales Groenlandia

Un patrimonio natural al margen de Trump

Mientras Trump prioriza tierras raras y minerales críticos sin mencionar jamás el medioambiente, científicos advierten que el verdadero tesoro de la isla ártica reside en su biodiversidad única, sus ecosistemas prístinos y su valor como regulador climático planetario. El Parque Nacional más grande del mundo, hogar del 40% de los bueyes almizcleros del planeta y refugio de osos polares, representa un patrimonio natural irreemplazable que trasciende cualquier cálculo económico.

La comunidad científica internacional insiste en que los tesoros naturales de Groenlandia cumplen funciones ecosistémicas esenciales para el equilibrio del planeta. Su capa de hielo regula la circulación oceánica atlántica, sus ecosistemas almacenan carbono, y su biodiversidad representa adaptaciones evolutivas únicas a condiciones extremas. La pérdida de estos valores naturales tendría consecuencias irreversibles que ninguna cantidad de minerales podría compensar.

El futuro del territorio ártico se debate entre dos visiones: la explotación intensiva de recursos minerales que Trump persigue olvidando el coste ambiental, o la conservación de un patrimonio natural único que beneficia a toda la humanidad.