Las partes del cuerpo humano que ya no necesitamos: ¿acabarán desapareciendo?
Ni médico ni ingeniero: ésta es la profesión que necesita más de 700.000 trabajadores en España
El histórico oficio que fue crucial en la posguerra española: hoy solo nos acordamos de ellos en los refranes
¿Conoces la teoría de la evolución impulsada por Darwin en su obra «El origen de las especies»? Básicamente, sostenía que el cuerpo humano y el de todo ser vivo que habita sobre la tierra evoluciona, de tal forma que se adapta al medio y a su entorno con el único objetivo de garantizar su supervivencia.
De esta forma, el cuerpo de los humanos es resultados de la evolución de la especie durante millones de años. No obstante, existen partes que ya no las necesitamos para nada pero que algunas personas todavía conservan. ¿Te imaginas cuáles son?
El apéndice
Este pequeño sector de nuestro sistema digestivo que se encuentra en la parte inferior derecha de nuestra tripa fue útil en el proceso de digestión en el pasado. Su función es todavía un misterio para los científicos, aunque se especula con que tuviera que ver con ayudarnos a digerir alimentos crudos sin cocinar y hojas o para recomponernos al sufrir algún tipo de infección.
El coxis
Se encuentra al final de la médula espinal y no es otra cosa que los restos de la cola que tenían nuestros ancestros y que les permitía mantener el equilibrio con mayor facilidad. Ahora que somos capaces de andar erguidos ya no la necesitamos, pero el coxis cumple la función de ayudarnos a estar cómodos cuando nos sentamos.
Los músculos de las orejas
Hay personas que son más capaces de mover sus orejas que otras. Esto se debe a los músculos que tienen tras ellas. Actualmente, éstos estaban muy desarrollados y servían para agudizar el oído y dirigirlo hacia una zona determinada cuando nos llamaba la atención. Se sostiene que esta función ha ido perdiéndose, debido a que los humanos ya no necesitamos estar pendientes del acecho de depredadores.
La piel de gallina
Cuando sentimos frío, nuestro cuerpo reacciona erizando la piel y tensando los músculos. Esto es debido a una reacción por no tener nuestra piel cubierta con pelo grueso como lo tenían nuestros antepasados. Y es que ahora, nuestro vello es más fino y el aire se queda atrapado entre los pelos, provocando este efecto.
Temas:
- Cuerpo humano
- Evolución
Lo último en Curiosidades
-
Ni médico ni ingeniero: ésta es la profesión que necesita más de 700.000 trabajadores en España
-
El histórico oficio que fue crucial en la posguerra española: hoy solo nos acordamos de ellos en los refranes
-
El truco con agua y ceniza que utilizan las expertas en limpieza para hacer lejía: sirve para todo
-
Ni Cataluña ni Andalucía: ésta es la comunidad de España más antipática de todas, según una encuesta
-
Parece mentira, pero en tres comarcas de Murcia se habla un idioma de origen árabe con más de 5.000 palabras
Últimas noticias
-
Borrasca Ingrid, en directo: alerta roja en Galicia, nieve, frío polar, carreteras cortadas y últimas noticias
-
Ruan Pablo, la joya de 200 millones con la que ‘teletrabaja’ Guardiola: «Ahora me centro en el Bahía»
-
Puente despeja culpas: alega el «peso del Iryo» y sensores que «no detectaron niveles de alarma»
-
Comprobar ONCE hoy, viernes, 23 de enero de 2026: Cuponazo, Eurojackpot y Super 11
-
Comprobar Bonoloto: resultado y número premiado hoy, viernes 23 de enero de 2026