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Voluntariado

Se buscan voluntarios para vivir gratis en una granja del norte de Portugal a cambio de trabajar 30 horas semanales cuidando animales y sembrando en el campo

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Cuando la economía aprieta, algunas personas buscan fórmulas para viajar o cambiar de aires sin que el alojamiento se coma el presupuesto. En este marco, el voluntariado rural se ha convertido en una de las vías más populares, y ahora una nueva oferta permite vivir gratis en una granja del norte de Portugal, en plena naturaleza y a pocos kilómetros de la frontera con Galicia.

El intercambio parece sencillo sobre el papel: horas de trabajo en el campo a cambio de techo, comida y algunos extras. Sin embargo, la letra pequeña importa, y conviene saber qué tareas se piden, cuánto tiempo libre queda, dónde está exactamente la finca y qué hay alrededor antes de hacer la maleta rumbo al Alto Miño.

Así es la oferta para vivir gratis en una granja del norte de Portugal

La flamante propuesta ya está publicada en Worldpackers, una plataforma que conecta a viajeros con anfitriones dispuestos a ofrecer alojamiento a cambio de ayuda.

El anuncio está firmado por una granja de nueva creación situada cerca de Âncora, una parroquia del municipio de Caminha (distrito de Viana do Castelo), que busca voluntarios para plantar árboles, mantener la finca y cultivar alimentos bajo los principios de la permacultura.

Siguiendo esta línea, el compromiso es de cinco días de trabajo a la semana, con una media de 30 horas semanales y dos días libres. La finca está rodeada de bosque y queda a una hora a pie del océano. El anfitrión la presenta como un lugar para conocer de cerca la vida sostenible y autosuficiente, lejos del ruido de las ciudades.

Y en lo que respecta a las tareas, estas no requieren formación específica. Quienes han pasado por allí cuentan que el día a día consiste sobre todo en construir, cortar leña y plantar, y que el horario es flexible: si un voluntario trabaja la jornada completa, puede tomarse unas horas libres al día siguiente.

Entre tanto, la ficha agrupa las labores en cuatro bloques, detallados a continuación:

Alojamiento, comida y extras: lo que ofrece la granja a cambio

A cambio de esas horas, los voluntarios tienen alojamiento y las tres comidas del día cubiertas. Quienes se quieran cocinar platos propios, la cocina está equipada y se puede usar libremente.

Para dormir, el anfitrión ofrece dos opciones: una habitación privada en la casa de la granja o una tienda de campaña instalada en el propio terreno, una alternativa más rústica para los meses de buen tiempo.

En lo que se refiere a la comida, es importante indicar que es principalmente vegetariana, aunque los que deseen comer carne tienen la libertad de hacerlo.

Además, la oferta incluye una lista de extras poco habitual en este tipo de intercambios:

A su vez, el ambiente es otro de los puntos que destacan las reseñas (la oferta suma una valoración de cuatro sobre cinco con cinco opiniones).

Por ejemplo, un voluntario describe a los anfitriones como gente muy amable y menciona a varios miembros de la comunidad, entre ellos Trovão (‘trueno’ en portugués), un enorme perro con aspecto de lobo que comparte la finca con el resto de animales.

Ríos, cascadas y playa: el entorno que rodea a esta granja en el norte de Portugal

La granja queda a una hora a pie del núcleo urbano más cercano, aunque los anfitriones llevan en coche a los voluntarios cuando necesitan desplazarse. La referencia más próxima es Vila Praia de Âncora, una localidad costera de Caminha encajada entre el Atlántico, el río Âncora y los montes protegidos de la sierra de Arga y Santa Luzia.

Por su parte, el río Âncora nace en lo alto de la sierra de Arga y, en su descenso, forma cascadas y pozas de agua cristalina hasta desembocar en la playa.

Voluntario de Ancora visitando una cascada cercana. Foto: Worldpackers.

Entre los rincones más conocidos están la Cascata do Pincho, la Lagoa da Esturranha y el Poço Negro, cerca de la aldea de Espantar. Senderos empedrados y pistas forestales recorren una zona muy frecuentada en verano para el baño.

En la costa, la playa de Vila Praia de Âncora es conocida por sus aguas tranquilas, y junto a ella se levanta el Forte da Lagarteira, del siglo XVII. A pocos kilómetros está la Anta da Barrosa, un dolmen neolítico declarado monumento nacional.

Por el pueblo pasa además el Camino Portugués de la Costa, la variante del Camino de Santiago que sube junto al mar hacia Galicia.

La cercanía con España es otro aliciente. Caminha está en la desembocadura del Miño, justo enfrente de A Guarda (Pontevedra), y Vigo queda a menos de una hora en coche. Eso permite llegar por carretera desde el norte de España sin depender de vuelos, uno de los gastos que el anfitrión no cubre.

Cómo inscribirse para vivir gratis en esta granja de Âncora

Como se anticipó al principio del artículo, las solicitudes se gestionan a través de la ficha de la oferta en Worldpackers, publicada con el título Plantación de árboles y permacultura en el norte de Portugal.

Para postularse, hay que crear un perfil en la plataforma y contratar una membresía anual, cuyo precio parte de unos 49 dólares en el plan individual y permite apuntarse a todos los voluntariados que se quiera durante un año.

El principal requisito es hablar portugués o inglés a nivel intermedio. Se admiten voluntarios que viajen solos, en pareja o con un amigo.

Por último, la oferta no incluye vuelos, seguro de viaje, transporte interno ni visado, aunque los ciudadanos españoles no necesitan este último: basta con el DNI para entrar en Portugal y quedarse hasta tres meses sin trámites adicionales.